Las Estaciones y los Días: Lecciones

Las Estaciones y los Días: Lecciones

Las Estaciones y los Días: Lecciones – Ser padre el lunes 11 de septiembre, cuando comenzaba el curso escolar 2017-2018 en Andalucía.

Las Estaciones y los Días: Lecciones

No soy un padre valiente, me da miedo la vida, y en la búsqueda del equilibrio entre su libertad e independencia y su seguridad siempre ha primado esta última. Y me da rabia. Me da rabia porque siempre había deseado tener la capacidad de criar a una hija independiente, luchadora, lúcida y libre, y me he dado cuenta de que no puedo. El temor me ha vencido, el miedo a veces. Aún me paro en mitad de la noche a escuchar su respiración, y entre hálito y hálito de vida, soy yo el que respiro. Y la despido con la mano, y se me encoge el pecho cuando la veo marchar hacia otros abrazos que no son los míos.

Ayer Daniela iniciaba curso escolar, subía, literalmente, al piso de arriba, a la primera planta, ascendía un escalón hacia Primaria. Con una mochila de color rojo intenso y la efigie de una princesa dibujada a la espalda. Y antes, en este verano de aprendizajes, he visto como daba dos vueltas completas bajo el agua y cómo se lanzaba de cabeza, con salto, en una de las muchas piscinas que ha catado, o como preguntaba al despertarse qué planes teníamos hoy, o como me ayudaba a preparar nuggets caseros o como reíamos, llorábamos, viendo una peli juntos, o como bailábamos hasta el desfallecimiento. Y ayer por la mañana, cuando subía, literalmente, al piso de arriba, a Primaria, cuando la acompañaba a su cole en Marbella, era a mí al que le temblaba el corazón con un pálpito de primera vez.

Porque si algo me enseña Daniela es que no soy yo el que decide criarla como una mujer independiente o valiente o libre, sino que es ella la que toma esa decisión por mí cada día y que como padre solo me resta escoltarla en este viaje, insuflarle aliento y confianza en cada empresa, acompañarla hasta donde me lo permita y dejarla volar, como la primera vez que se soltó de mi mano para nadar en el mar por sí sola.

Porque a ella, ayer, en su camino a Primaria, no le temblaba el corazón y si le temblaba no era por las mismas razones que a mí, porque si a mí me temblaba de temor, a ella le temblaba de emoción, de pasión, de vida. Y verla allí, comprobar que nada necesitaba de mí en su primer día, me dejaba un egoísta poso de tristeza, un velo de cierta melancolía, cierto desamparo emocional. Pero justo en el último instante, en ese momento que ocurre solo en las películas, se giró, sonrió y agitó la mano al aire mientras reía.

No soy un padre valiente, pero ayer, como tantos otros días, Daniela, cinco años, me dio una lección, decidió que tocaba no llorar, que tocaba ser libre, que tocaba ser independiente.

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2 comentarios

  • Juana 12/09/2017   Respuesta →

    Emotivo,real y vibrante,Israel.Sera probablemente el sentir de muchos padres y madres que no saben expresarlo así pero motiven de forma parecida.

  • Juan Ramon 12/09/2017   Respuesta →

    Tu, eres más valiente de lo que dices y ella, la ” prota”, muy, muy, inteligente y feliz, que es lo importante.

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