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10 curiosidades que quizás no sabías de los cruasanes

El producto de bollería que ha conseguido conquistar a cualquier generación durante siglos, debe su nombre a un momento histórico, se consume a escala global, y hasta tiene un día internacional en honor a su fama

Pocos dulces son más populares que los cruasanes. El producto que copia la forma de la media luna, ha conseguido permanecer en la gastronomía de decenas de países, sin tener que modificar ni siquiera uno de sus rasgos. Su sabor, catalogado como espléndido por un número infinito de consumidores, conquista a paladares de todo tipo. Será gracias a sus simples pero perfectas características: ni muy dulce, ni muy salado; no es excesivamente grande, pero con poder de saciar; delicioso y fácil de llevar para descansos y tentempiés. 

Lo cierto es, que sea por las razones que sea, el cruasán (o croissant, término original no adaptado al idioma español), triunfa entre pequeños y mayores, día tras día, década tras década, y siglo tras siglo.

10 curiosidades que quizás no sabías de los cruasanes

10 curiosidades que quizás no sabías de los cruasanes

Por ello, desde IEVENN, detallamos diez curiosidades de este famoso manjar que quizás aún desconocías…

– Austria, su lugar de origen. A pesar de su nombre de origen francés, los cruasanes nacieron en Viena (Austria), aunque su versión de hojaldre surgió en Francia.

– Luna creciente, el significado de su nombre. El nombre original del cruasán, ‘croissant’, significa creciente. El dulce recibe dicho nombre debido a su forma, similar a la de la tercera fase de la luna, el Cuarto Creciente Lunar.

– Una gran victoria, el motivo de su forma. Según apuntan distintas leyendas, la forma del cruasán corresponde a la misma luna que luce la bandera de Turquía.

Supuestamente, al final del silgo XVII, el ejército Turco intentó invadir Viena, pero se vio sorprendido por una enorme muralla que rodeaba la ciudad e impedía el acceso a esta.

Los datos sostienen que los soldados, ansiosos de victoria, comenzaron a cavar túneles a escondidas durante la noche, para llegar así hasta el centro de la ciudad y poder conquistarla.

Los panaderos de Viena, que eran los trabajadores más madrugadores, se percataron de la invasión de los turcos, y alertaron al resto de los habitantes de la ciudad para impedir el ataque.

En honor a su victoria, los panaderos decidieron elaborar un dulce con forma de luna (simbolizando la bandera turca), a la que derrotaron “antes de la hora del desayuno”.

– Distintos apodos, un mismo dulce. El dulce por excelencia recibe distintos apodos según el lugar donde sea consumido, aunque todos ellos hacen alusión a su forma. En Venezuela o Perú, por ejemplo, los cruasanes como tal, son desconocidos. El nombre para el manjar en estos puntos del planeta es ‘cachitos’. En Colombia, sin embargo, su apodo es ‘medialuna’; en México, recibe el nombre de ‘cuernito’; mientras que en Costa Rica, los cruasanes se conocen como ‘cangrejos’.

Aunque su nombre varía en función del lugar, su receta es la misma en los distintos países, aunque sí es cierto que cada espacio tiende también a combinar el dulce con unos complementos u otros.

En España por ejemplo, suele consumirse tan solo con mantequilla, mientras que en Colombia, es muy habitual encontrarlos con jamón y queso, o relleno de chocolate.

– Amasado y tiempo de producción, el secreto de su gran sabor. A pesar de que la receta del famoso ‘croissant’ no requiere complicados procesos de elaboración, la forma de amasar su base, así como el tiempo de reposo, son factores de vital importancia para obtener la mejor versión del bollo con forma de media luna.

Lo ideal, según apuntan las mejores recetas, es trabajar la masa durante unos 10 minutos y dejarla reposar en frío durante un mínimo de cinco horas.

– Su básica composición, la clave de su éxito. A pesar de ser uno de los grandes triunfadores de las vitrinas de bollería, el cruasán, tal y como lo entendemos en la actualidad, no está compuesto de ingredientes sorprendentes, ni difíciles de encontrar.

Su receta tan solo requiere de productos sencillos entre los que se encuentra la harina, el azúcar, la sal, la mantequilla, la levadura fresca, los huevos y el agua.

– 30 de enero, su día. La fama del ‘croissant’ llega a tal nivel, que el tipo de bollería ha conseguido incluso tener un día con nombre propio. Se trata del 30 de enero, fecha reconocida en el calendario como el ‘Día Internacional del Croissant’.

– Misma forma, distinto peso. A pesar de que el cruasán medio es poco más grande que la palma de una mano, el éxito de este producto le ha llevado a producirse en distintas escalas.

Tanto es así, que algunos establecimientos han potenciado sus ventas logrando ser reconocidos por la producción de cruasanes gigantes, llegando a elaborar dulces de hasta dos kilos de peso. Es el caso de la pastelería Beata Inés, ubicada en Valencia, que hace apenas unos meses fue noticia en los medios de comunicación por la elaboración del cruasán ‘más grande de España’.

– Amplia oferta y una demanda clara. A pesar de que existen distintas versiones de cruasanes, por lo general la más básica, la tradicional, es el tipo de cruasán más demandado.

Junto a él también destaca el cruasán de chocolate, no solo el que contiene relleno, sino el que luce una ligera capa de cacao en su exterior, presente ya en un gran número de supermercados.

– Su mejor versión española, ubicada en Barcelona.  Aunque es cierto que son muchos los establecimientos que pueden presumir de buena fama por el gran sabor de sus cruasanes, el ‘Mejor Croissant Artesano de España’ está en Barcelona, concretamente en la pastelería Canal.

El responsable de la elaboración del producto en esta tienda, Toni Vera, fue recientemente galardonado con el primer premio a dicha categoría durante la séptima edición del concurso, celebrado por la Escuela de Pastelería del Gremio de Barcelona.

Sin embargo, a pesar de no haber tenido el galardón en sus manos, también hay otros espacios de repostería repartidos por distintos rincones de España, que gozan de un gran prestigio en cuanto a lo que el sabor y la calidad de sus cruasanes se refieren.

Sucede esto con la Pastelería Hoffmann (también de Barcelona); el establecimiento Mamá Framboise (ubicado en Madrid); la Croissantería París (de Salamanca); Le Petit Croissant, (de Zaragoza); o La Canasta (grupo de panadería y repostería ubicado en Málaga y Sevilla donde los cruasanes cuentan con un amplio número de ventas y son reconocidos en toda la provincia por su exquisito sabor).

En definitiva, el cruasán es un producto que puede presumir de un incuestionable éxito en diversos lugares del mundo, al que persigue además el complemento histórico que aumenta su valor.

Con el paso de los años, sus características lo han convertido en el típico aperitivo que a todos gusta, que nadie rechaza, y que siempre apetece.

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