Aberasturi: Conviene despedirse del mundo con cierta educación - Libros

Aberasturi: Conviene despedirse del mundo con cierta educación – Libros

Conviene despedirse del mundo con cierta educación – El periodista Andrés Aberasturi dice adiós a la vida en “El libro de las despedidas” (La Esfera de los libros), un recorrido poético por las cosas que le han marcado y que ha decidido escribir porque “conviene despedirse del mundo con cierta educación”.

Conviene despedirse del mundo con cierta educación

El autor (Madrid, 1948) argumenta, en una entrevista con Efe, que ya no le queda nada por decir, cuando ya ha contado tantas cosas en su dilatada carrera profesional en prensa, radio y televisión.

Pese a ello, narra la historia de una noche en la que dice adiós a una casa; una casa largamente habitada, símbolo de la propia existencia, de la memoria y de los acontecimientos allí vividos.

Pregunta: ¿Por qué surge la necesidad de despedirse de la vida en un libro de poesía?

Respuesta: No tengo ninguna enfermedad terminal, que yo sepa. Despedirse de la vida es porque llega un momento en que cuando uno ya ha dicho todo lo que tiene que decir, conviene morirse con todo dicho; pero una vez que ya has dicho todo, tampoco sirve de todo empezar a repetirlo y contarlo de otra manera.

Llega una edad en la que todo es moderadamente previsible y no hay grandes cosas que puedan pasarme; conviene despedirse del mundo con cierta educación.

P: El libro recorre distintas etapas, la infancia, la adolescencia, la relación con los padres… ¿Le apetecía hacer ese recorrido detallado, para llegar a dónde?

R: Salió así, empecé a escribir sin saber muy bien qué iba a escribir. Nunca me propongo escribir un libro, ni poesía. Es mi vida, un repaso de la vida de un hombre vulgar, que es hijo de unos padres normales, que lleva una vida normal, que tiene unos nietos normales; todo esto pasa sin mayor trascendencia, nadie es heroico.

Es la vida de un hombre que va ocupando una casa, que es el mundo, y que ve de repente que se ha terminado el ciclo, y me voy. No se de dónde me voy, no de la vida, que sigo aquí; me voy de la exposición de la vida, ya está todo dicho.

Me gustaría que trascendiera mi propia subjetividad para que alguien se viera reflejado en ese pasar de las cosas.

P: Entonces, ¿el libro es un espejo para que los lectores reflexionen sobre sus propias vidas?

R: Es muy personal, cuento cosas que sabe mi familia, sobre mis padres, pero seguro que tus padres también tenían sus liturgias, su olor. Me gustaría que fuera un espejo de la vida de cualquier hombre o mujer, ojalá consiguiera que fuera un cuento general de la vida de cualquiera de nosotros.

P: ¿Por qué a través de la poesía?

R: No la elijo yo. Novela soy incapaz, soy un desastre escribiendo novela, lo he intentado una par de veces y sé que sería muy malo. Podía haber escrito lo mismo en prosa, pero cuando empiezo a escribir y salen versos, estoy cómodo, me siento más libre para poder decir más cosas.

No soy consciente de que estoy escribiendo poesía. El género literario te elige a ti. Me gustaría escribir teatro, pero no sé escribir teatro.

P: Es una poesía doméstica y cotidiana que habla del deshielo lento de la nevera para explicar el paso de la vida, ¿pretende que esas imágenes tan cercanas, trasladen fácilmente un mensaje tan profundo?

R: El problema que tengo con la critica o con la cosa oficial es que todo el mundo escribe unos poemas muy raros que no termino de entender.

Cuando era joven tuve mucha amistad con Félix Grande, con su poesía cotidiana. Me pasa un poco lo mismo, cuando empiezo a contar cosas. También creo que ha influido la profesión de periodista, que contamos cosas para que la gente te entienda.

P: ¿Vivimos bien la vida?

R: Creo que la vivimos mejor de que lo que creemos o al menos distinto. No hay un proyecto de vida, es la vida la que te va proyectando a ti. Es muy complicado generalizar, pero si llevamos una vida muy superficial tampoco me parece mal, no se trata de que todo el mundo se dedique a reflexionar sobre la existencia, sería muy aburrido.

P: ¿Son dolorosas las despedidas o son una necesidad para llenar de sentido a la vida?

R: Es una mezcla de dolor y de nostalgia. El libro tiene una parte de dolor, pero también de reconciliación y de reconocimiento a la gente que me ha aportado algo en la vida.

Tengo el sentimiento como de estar en medio de una tribu y decirles: Ya no estoy aquí al frente de todo esto, pero me despido de vosotros y quisiera deciros cómo ha sido todo.

¿Para qué? Seguramente para nada, pero tengo la necesidad de escribirlo, o el placer o el dolor, o una mezcla de todo ello.

Ana Rodrigo

Fuente Original

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