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Ajuste de cuentas | El pensamiento realquilado

Ajuste de cuentas

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Sesión en el Parlamento Europeo, en Estrasburgo. EFE

«Cuando se enciende el navegador, se apaga el cerebro del conductor». Esta frase que se me ocurrió en otro formato (aplicado a las grabadoras de los estudiantes de Periodismo), no falla cuando un chófer se fía ciegamente de Waze o TomTom y elige un camino desconocido pese a que conozca bien el callejero. A España, desde que tiene encendido el navegador de la Unión Europea, le pasa algo similar con los asuntos internacionales.

Parece que, mientras tengamos realquilada nuestra política exterior a Bruselas y no venga un tipo como Aznar que hacía cosas muy disonantes en la materia, no es preciso que los partidos políticos enseñen sus filias y sus fobias en esta materia. Como si el lugar que España ocupa en el mundo dependiera sólo de lo que diga Bruselas y no fuera importante lo que piensan los españoles sobre Trump, Putin, China, Erdogan, los ayatolás, los monarcas saudíes, Lenin Moreno o Mauricio Macri.

Si usted es un español, confórmese en pensar sobre los asuntos internacionales como un italiano, un polaco o un estonio. Dicho sin acritud.

Hay que admitir que sólo el PSOE y el PP tienen algo más detallado al respecto en sus programas. Es lógico, ambos han sido partidos de Gobierno, pero lo lamentable es que sus planteamientos son muy superficiales, de trámite. Quizá la del PP, mucho más elaborada respeto a la definición del «vínculo atlántico» que es un asunto muy de Faes, sea más profunda, pero todas caen en lo mismo: usan la política internacional para tomar posición en otros aspectos (el feminismo, el multilateralismo, el cambio climático…)

He llegado hasta aquí porque quería referirme a un asunto preocupante: la economía global. La gran protagonista de la desaceleración económica en la que estamos es la trifulca comercial que Donald Trump ha extendido por todo el planeta. ¿Les preocupan las guerras comerciales a nuestros principales partidos? Si nos guiamos por sus programas electorales, verdaderamente no. El del PSOE no menciona nunca la palabra «comercio» en ese contexto, aunque sí defiende el multilateralismo. Los programas de Vox o el de Ciudadanos, tampoco. Vox lo menciona a la hora de combatir el comercio ilegal de los manteros. El del PP es el único programa que la emplea -una vez- para elogiar la globalización como creadora de riqueza, aunque es verdad que toca el concepto sin mencionarlo cuando plantea la creación en España del «hub del Atlántico» de economía, energía, seguridad, cultura, lengua y digitalización y del «hub hacia África» para desviar inversiones a ese continente.

Podemos sólo utiliza una vez el término y es rotundo: «Rechazaremos todos los acuerdos de libre comercio de última generación». Como Trump.

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