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Gibraltar - Alcaldesa y ex Miss Mundo: "En Gibraltar no comeremos perdices"
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Gibraltar – Alcaldesa y ex Miss Mundo: «En Gibraltar no comeremos perdices»

Kaiane Aldorino López, 31 años, el pasado jueves, en la sede del ayuntamiento del Gibraltar. MARTÍN MUCHA

Paseo por La Roca con ‘la reina’ de Gibraltar tras anunciarse que la colonia saldrá de la Unión Europea cuando se consuma el Brexit

Recorremos las alturas del Peñón con quien hoy es alcaldesa y antes fue Miss Mundo. Ahora cumple un año de mandato, un cargo honorífico sin poder político ni sueldo

Kaiane López describe su tierra como «una ciudad-Estado en el seno de la familia británica»

Kaiane Aldorino López, de Miss Mundo a alcaldesa de Gibraltar

El Peñón de Gibraltar a partir de las 10 de la noche tiene aura de catacumba. Al caminar por sus calles, apenas hay gente transitando. Hay una paz insólita en Main Street, la calle donde todo se compra y todo se vende durante el día. Hay apenas vida hasta que se llega al Ocean Village, el presente económico de La Roca en la era del Brexit: un centro lleno de restaurantes, de casinos atiborrados de españoles apostando su sueldo semanal, yates amarrados en el puerto… Con carísimas viviendas alrededor, donde un piso de 50 metros cuadrados puede costar medio millón de euros. Es como si toda la gente despierta de la ciudad estuviera aquí. A los yanitos que nos cruzamos les preguntamos quién es Kaiane Aldorino López. Para ellos es «la reina» y «la alcaldesa». Son exactas ambas definiciones. Oficialmente, es la primera edil, un puesto de representación en el que el próximo 4 de abril cumplirá un año. Y ella ostentaba el cetro de la belleza mundial. Kaiane fue Miss Mundo, en 2009, un triunfo que todos recuerdan en Gibraltar. Al día siguiente, jueves 21 de marzo, es el encuentro con ella. La espera es en su despacho. Allí está en una urna de cristal la toga de alcaldesa. Los papeles de su mesa están desordenados. Llega con un vestido azul de raya diplomática, chaqueta del mismo color y unos sencillos tacones que la elevan por encima del metro ochenta (descalza mide 175 cm). El pelo azabache lo lleva suelto. Sonríe y pide disculpas por el retraso de 21 minutos. Su agenda es apretada. Ayer estuvo con Mark Hamill -mejor conocido por Luke Skywalker- inaugurando un mirador, el Skywalk, con suelo de cristal, desde donde se ve África, España y Gibraltar. Esta semana se ha anunciado que el Brexit implica también la salida de el Peñón de la Unión Europea… Aquí todo es tan cercano que el taxista que nos llevará es amigo suyo de la infancia. La entrevista comienza.

-Usted votó en contra del Brexit, por permanecer en la UE, como el 96 por ciento de los suyos… ¿Qué sintió aquel día?

-¿Con el resultado? Una decepción profunda; me sentí abandonada. Pero como ya hemos hecho en otras ocasiones a lo largo de nuestra historia, nos hemos recompuesto y saldremos airosos de ésta.

-«Este Peñón ha sido británico durante 300 años. Y añorado por el mismo tiempo por España», eso ha dicho. Denota que comprende la dimensión histórica de La Roca para ambos países. «Desde muy joven, me he dado cuenta de que los españoles quieren nuestra tierra».

-Nos une con España el istmo de tierra pero, aparte, nos unen los lazos familiares y de amistad. Creo que esa añoranza española la expresan muchas personas que ni siquiera saben muy bien dónde está Gibraltar. Los que sí nos conocen saben que esto es un microcosmos particular, la patria de los yanitos, abierta y hospitalaria.

-Su padre trabaja en el Ministerio de Defensa… ¿Qué opina de la actual situación?

-Es optimista, como lo somos todos. Saldremos de esta. Y más fuertes que nunca.

-«Estoy convencida de que están trabajando en nuestro nombre ahora en Westminster. La gente aquí estaría devastada si perdiera sus raíces británicas», eso dijo. ¿Sigue creyendo lo mismo?

-Por supuesto. Llevamos 300 años siendo británicos. Eso es más tiempo que el que estuvo en posesión de España y más que el de la existencia de los EEUU o de cualquier país latinoamericano. Esto no es una chaqueta de quita y pon.

-Sé que prefiere la libra al euro. ¿Aun después del Brexit?

-Por supuesto. Aunque aquí en los comercios se aceptan euros. Y en La Línea aceptan libras.

Dos mundos

La Línea se ve desde la cima del Skywalk. La comparación económica es imposible. La economía de Gibraltar es pujante. El boom inmobiliario hace que haya mansiones en el Distrito Sur de Gibraltar por hasta 12 millones de euros. Media ciudad está en obras. No hay paro prácticamente. Una buena parte de las empresas de apuestas online están aquí. En La Línea, al otro lado de la frontera, el desempleo es del 40%. El narco se aprovecha y tiene a 3.000 personas en nómina… Todo puede cambiar radicalmente con un Brexit duro. Las negociaciones entre España y Reino Unido se llevan en el más alto secreto… La alcaldesa tiene esperanza de que todo saldrá bien.

-¿Realmente cree que el problema de Gibraltar se parece al de las islas Falklands (Malvinas, para los argentinos)?

-La historia es completamente distinta para ambos territorios. Puede ser similar en tanto que un país vecino reclama el territorio y ese vecino olvida que los habitantes del lugar llevan ahí generaciones. Parece un tablero de ajedrez, un monopoly con inmuebles. ¿Dónde queda entonces la voluntad del pueblo?

-Terminó en guerra… ¿Cree que puede pasar?

-No, por favor, de ninguna manera. No mente la bicha.

-¿Qué siente al cruzar a La Línea? ¿Ve muchas diferencias?

-Siento que estoy en casa de mis primos. Es como ir a visitar a la familia. Es el pueblo de al lado. Son nuestros vecinos.

-«Mi abuelo era austríaco, tengo bisabuelas españolas y un poco de italiana. Soy católica, pero tenemos iglesias, sinagogas, mezquitas y no hay tensión». Qué maravilla de descripción hace sobre su tierra.

-Es que todo eso describe y distingue a Gibraltar. Es un ambiente cosmopolita, a la vez que íntimo y muy tolerante. Todos nos conocemos y nos respetamos. Gibraltar fue el primer lugar de la Península Ibérica al que los judíos pudieron volver tras su expulsión. Y hemos acogido a decenas de miles de refugiados que huían de guerras civiles en España. Y no sólo de la última.

-Las fronteras de Gibraltar se cerraron por última vez durante la dictadura de Franco. Usted no había nacido. Es de 1986…

-Así es. Yo nací un año después de la reapertura total de la frontera en 1985, o lo que podríamos llamar el derribo del Muro de Berlín ibérico. Aquello fue el reencuentro con familiares, con amigos… y también fue el reencuentro con la comarca del Campo de Gibraltar, con España. Y hoy en día ambos pueblos estamos muy entrelazados e interconectados. Así es como debe ser.

-Ha declarado que «España es un país hermoso, ¿por qué no abrazarlo?». ¿Por qué no ser el mismo país?

-¿A usted no le encantan otros países y sigue queriendo tener nacionalidad española? Si yo pasase a ser española dejaría de ser yo. Todos los gibraltareños dejaríamos de ser lo que somos. Sin embargo, hay mucho que gibraltareños y españoles podemos hacer juntos sin renunciar a nuestra identidad. Hablo de cultura, deporte, negocios…

-¿El problema de las fronteras entre Gibraltar y España cómo se puede resolver?

-Para resolverlo son indispensables la buena voluntad y el respeto.

-«El español necesita los trabajos aquí. Pero los políticos españoles nos ven sólo como una moneda de cambio». ¿Es realmente así?

-Gibraltar y el Campo nos necesitamos mutuamente. La cooperación es la única vía para aumentar un beneficio y que sea recíproco.

El paraíso y el Brexit

En los bares, negocios de joyas, tiendas varias, el español es cotidiano. Hay 12.000 españoles que trabajan en Gibraltar. Nadie quiere recordar el cierre de la verja en 1969. Ni las colas de seis horas del último cerrojazo en 2013. La frontera permite un paso raudo a pie. Excepto si se lleva maleta de mano. Un guardia civil revisa si tiene doble fondo. En los dos días que llevo aquí el servicio de Aduanas ha descubierto dos grupos organizados dedicados al contrabando. Un español fue detenido con 60.000 cigarrillos. Uno solo. El tráfico es público. Antes del control se puede ver a los grupos organizando su paso. Con mochilas y bolsos llenos. Cruzan una y otra vez. Esto y el aura de paraíso fiscal de Gibraltar son elementos esenciales en la negociación entre los gobiernos de May y Rajoy. «Estas negociaciones son una oportunidad para que se ponga fin al paraíso fiscal en el que se ha convertido Gibraltar… Es realmente difícil que Gibraltar mantenga su estatus como un territorio más de la Unión Europea», considera la eurodiputada independiente Beatriz Becerra. Nos contesta desde Bruselas, donde forma parte del EP Task Force Brexit. Sobre la posibilidad de una nueva verja, espera que «la sensatez se imponga en el Gobierno británico»… Kaiane López defiende precisamente a Theresa May y su «sensata» actuación. Muestra sin tapujos su respeto por la premier.

-¿Cree que May está negociando bien? ¿Vendrá a Gibraltar?

-La admiro como una mujer líder que está llevando las riendas de una situación sumamente complicada. Si visitara Gibraltar, le puedo asegurar que será muy bienvenida.

-Celebra en unos días un año de mandato. Felicidades. Veo a la gente muy orgullosa aquí con usted. ¿Cuál es su balance?

-Como bien sabe, el cargo de alcalde de Gibraltar no es político, sino protocolario, puramente institucional. Eso me permite dedicarme de lleno a asuntos que, aunque carezcan de peso político, tienen una gran importancia en la vida de la ciudad. El contacto directo con asociaciones y vecinos es la base de mi trabajo. Es una labor gratificante.

-No tiene un sueldo fijo. ¿De qué vive una alcaldesa sin salario?

-El puesto es honorífico y es un orgullo ostentarlo. Estoy encantada de servir a mis conciudadanos. En cuanto a lo que sostiene mi economía doméstica, mi marido [topógrafo marino] trabaja de forma retribuida al igual que yo también trabajo, pero sin contraprestación.

-En Gibraltar dicen que usted es la reina de aquí…

-(Ríe) Qué va. Reina sólo hay una. Su Majestad Isabel II de Gibraltar, a la que adoramos.

-¿Lo demuestra quizás el hecho de que usted se paseó en el mismo descapotable que Lady Di?

-Cuando regresé de ganar el certamen de Miss Mundo, el reencuentro con los gibraltareños fue una experiencia maravillosa. Miles salieron a la calle para celebrar aquella victoria como propia. Por eso, más que reina, me sentí hija y hermana de todos. Inolvidable.

-Curiosamente usted vive en la bahía de los Catalanes. ¿Cómo se ve desde aquí el problema catalán?

-Sentimentalmente, duele ver el desgarro, la falta de entendimiento, el sufrimiento, la decepción.

-Vivió en la City. ¿Mejor en Londres que en Gibraltar?

-No, nunca mejor. Londres es nuestra capital y una de las ciudades más vibrantes del mundo, pero yo soy yanita y es aquí donde quiero estar y vivir con mi familia.

-«Somos vecinos, somos amigos, somos novios, somos esposos, somos nietos o abuelos y eso no puede, no debe cambiar, sean cuales sean los pasaportes». Así describe la relación entre España y Gibraltar. Suena vibrante y vital…

-Es que es exactamente así. Cada día se forjan nuevos lazos familiares, culturales, sociales y de otro tipo entre Gibraltar y el Campo, porque la vida real, que muchas veces los políticos que no conocen la zona parecen no entender, es así. Y queremos que así continúe.

-¿Es para usted Gibraltar un país?

-Es mi tierra. Es una nación, una ciudad-Estado en el seno de la familia británica. Están los ingleses, galeses, escoceses y norirlandeses. Pero también los isleños de Man, de Jersey, de Anguilla, de Falklands, de Tristán de Acuña y muchos más. Y, por supuesto nosotros, los gibraltareños.

-Usted sabe del peligro de las negociaciones del Brexit. Lo ha dicho en una frase: «Esta Roca siempre se ha sentido como un cuento de hadas, no deberíamos convertirlo en una pesadilla». ¿Cree que se puede acabar el cuento de hadas?

-No, de ninguna manera. Pero quizás «cuento de hadas» no es la expresión más correcta, porque no refleja bien la lucha y sufrimiento de generaciones anteriores de gibraltareños para llegar al punto en el que nos encontramos. La prosperidad actual se fundamenta en el trabajo de aquellas generaciones y de los yanitos de hoy. Siempre hemos peleado por nuestra tierra e identidad. Y seguiremos. Eso no tiene fecha de caducidad. En lo que sí queremos parecernos a un cuento de hadas es en el final feliz. Aunque seguro que no comeremos perdices, porque es nuestra ave nacional…

Los celebérrimos monos de Gibraltar están a la espalda de Kaiane. Ni se inmuta. Se pasa el pelo detrás de la oreja. Mantiene la sonrisa perenne de la Miss Mundo que fue. Se ha tenido que cambiar los tacones por bailarinas. Camina de puntillas. Va como sus respuestas, cautas y diplomáticas. Al caminar por el suelo de cristal parece suspendida sobre el cielo de La Roca. Sin vértigo.

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