Antología del insulto en el Congreso: “¡Imbécil!”, “¡Gilipollas!”, “¡Canalla!”…

Ana Pastor expulsa a Rufián del pleno y se emociona al defender su labor como presidenta del Congreso

El Congreso es el lugar donde reside la soberanía nacional y donde el debate y la palabra debieran ser los protagonistas. Sin embargo, en los últimos años el tono dialéctico se ha vuelto brusco, tosco, con insultos de por medio. Una situación acrecentada por el desafío independentista en Cataluña. La polémica protagonizada por los diputados de ERC y las calificaciones de “golpistas” y “fascistas” entre los republicanos y Ciudadanos son el último ejemplo de la tensión y la pérdida del decoro. Pero los insultos y las acusaciones malintencionadas siempre han estado en los escaños de la Cámara Baja. “Imbécil” o “gilipollas” son términos que han resonado en más de una ocasión en las paredes del hemiciclo.

Uno de los episodios más claros y explícitos fue el protagonizado por José Antonio Labordeta, que siendo diputado por la Chunta Aragonesista, en 2002 mandó “a la mierda, joder” a los parlamentarios del PP que le increpaban durante su intervención desde la tribuna. Dos años después, en 2004, en una intervención desde su escaño, llamó “gilipollas” al diputado Carlos Aragonés. “¿Qué haces con el puño cerrado? El puño cerrado lo llevo yo, no me lo cierres tú, gilipollas”. El presidente del Congreso, Manuel Marín, intervino tras el incidente y exigió la retirada del insulto, a lo que Labordeta accedió sin problemas.

Una década después, en febrero de 2014, y durante el acalorado debate del anteproyecto de ley del aborto en el Congreso, Onintza Enbeita, diputada de Amaiur, dejó esta sentencia para argumentar su posicionamiento: “En mi coño y en mi moño mando yo y solamente yo”.

En ocasiones, además, los diputados no sólo se han quedado en las palabras, sino que han intentado pasar a la acción. A las manos. En julio de 2005, el entonces portavoz del PSOE en el Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el diputado del PP Rafael Hernando protagonizaron un incidente a la salida de la reunión de la Diputación Permanente, después de que el primero le llamase “caradura” en un debate sobre el incendio de Guadalajara. La Cámara abrió una investigación.

Tal y como recogen las crónicas de entonces, el dirigente socialista acusó a los populares de haber mentido durante su intervención en el debate relativo al incendio e hizo el gesto de llevarse una mano a la cara, que se utiliza para llamar ‘caradura’ a alguien. Fue entonces cuando Hernando se fue hacia Rubalcaba diciéndole: “Eso no me lo dices a la cara”. La intervención de Acebes y Zaplana, que sujetaron a su compañero e intentaron tranquilizarle, impidió que el diputado pudiera llegar a tocar al portavoz socialista, que estaba a menos de un metro de él.

En 2013, fue precisamente el Diario de Sesiones del Congreso quien constató que un diputado del PP llamó “imbécil” y “canalla” al parlamentario de ICVJoan Coscubiela cuando intervenía desde la tribuna durante el Pleno en el que Rajoy daba explicaciones del caso Bárcenas.

Los diputados de ERC Joan Tardá y Gabriel Rufián, hoy, en el Congreso. | EFE

En un caso similar al actual, donde Ana Pastor ha ordenado que se elimine del Diario de Sesiones las palabras “golpistas” y “fascistas” -figurarán pero con la anotación de que se pidió su retirada y que recibió el reproche de la Presidencia-, en 2006, Manuel Marín dio instrucciones para que el Diario de Sesiones no recogieses el insulto lanzado a Josep Antoni Duran i Lleida por un diputado del PP, en el curso del debate sobre el Estatuto de Cataluña. CiU había pedido algún tipo de medida tras el incidente. Según los diputados, se le llamó “gilipollas”.

Hay dos episodios muy actuales. Albert Rivera, desde su escaño, llamó “capullo” y “vaya gilipollas” a Pablo Iglesias, que intervenía desde la tribuna del Congreso, durante el debate de investidura de 2016. El líder de Podemos bromeó invitando al presidente de Ciudadanos a buscar en Google el significado de la Cruz de Borgoña.

Gabriel Rufián, diputado de ERC, ha protagonizado varios incidentes en el Congreso. Uno de los más recientes -aparte de su expulsión del hemiciclo- fue un rifirrafe con la diputada popularBeatriz Escudero, en la comisión de investigación sobre la financiación ilegal del PP. El político catalán la llamó “palmera”. El comentario llevó a la diputada a elevar primero una protesta y después, tras ver que Rufián le guiñaba un ojo para mofarse de ella, acabó por insultarle: “No me guiñes el ojo, imbécil”.

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