Así declaró Ramsés Vargas que iba a salvar a la Uniautónoma

Emplear a fondo la experiencia adquirida en el manejo de conflictos armados y posconflictos como representante de las Naciones Unidas en 8 países fue una de las claves que el abogado Ramsés Vargas Lamadrid, a dos años de su gestión como rector, aseguraba en ese entonces que puso en marcha para sacar a la universidad de, lo que él denominaba como “años oscuros”.

El pasado 20 de mayo de 2015, el hoy procesado por ser considerado por la Fiscalía como el cerebro detrás de la millonaria defraudación de la Universidad Autónoma del Caribe, brindó a EL TIEMPO una entrevista en la que dejó ver sus sanas intenciones para con el alma mater. 

   
Dijo que la entidad llegó a lo que los ingenieros llaman punto de quiebre, “fruto de 5,6, 7 años de muchas indelicadezas, de muchas cosas distantes y al margen de la academia, de la razón de ser de una institución, de personas que le hicieron mucho daño”, y que, según él, la había  llevado a perder reputación trabajada con esfuerzo, durante 40 años, por fundadores, docentes, empleados y estudiantes.  A continuación se reproduce la entrevista.

¿En qué momento lo llama la Universidad?

En 20 de mayo del 2013. Era un funcionario de carrera de la ONU que trabajaba en un país de conflicto. Vivía en Kabul, en Afganistán, y venía cada seis semanas a Colombia, a ver a mi mujer y a mis hijos. En una venida de esas, la universidad estaba pasando por esos momentos horribles y un grupo de profesores, decanos, gente que sentía la organización, buscaron en lo que ellos llamaron la vieja guardia de esta institución.

¿Era consciente en lo que iba a meterse?

Yo tenía claro el reto que asumía. El primer reto era llegar sin compromiso alguno con nadie, sino únicamente con sacar esta Universidad adelante, hacer y garantizar, que era lo difícil, construir la confianza para que la comunidad viera que esto era un proceso serio, de rectitud, de rigor académico. Teníamos que hacer una ruptura radical contundente con ese pasado oscuro, que teníamos que pasar la página y focalizarnos en la razón de ser de esto que es la academia, y que está agrupado en la docencia, investigación y la extensión.

¿Qué estamento recibió a nivel financiero, académico y administrativo?

Recibo una institución con muchas debilidades en todos los aspectos, pero la mayor debilidad era el espíritu de la comunidad académica, desesperanzada, que estaba resignada a una situación como de inferioridad, donde se le había robado un sueño, las ganas de progresar, de crecer: había deserción de estudiantes. Cero sentido de pertenencia.

¿Cuál era ese sentimiento de desesperanza?

Que habían unos bandidos, en pocas palabras, los que estaba aquí y le habían hecho creer a la comunidad que esta universidad era de ellos, y eso no era real. Esto es una entidad sin ánimo de lucro que pertenece es la comunidad a los ciudadanos a la región.

¿Y cómo empieza a forjar el cambio?

Primero que la comunidad local, nacional y que el Estado colombiano entendieran que esto es creíble, no un tema de persona. Cogí un avión para Bogotá, me reúno con la Ministra y la Viceministra de Educación, les comento estas circunstancias y me dieron su voto de confianza.

¿Confirme algo: La Universidad estuvo a punto de ser cerrada o intervenida…?

Esa respuesta no estoy en capacidad de darla, porque le corresponde al Ministerio, pero lo que sí tengo claro es que por todo lo que pasó en su momento el Ministerio estaba muy preocupado y abrió muchas investigaciones.

¿Y qué ha pasado con esas investigaciones?

Debo destacar que fruto de nuestro trabajo, la Universidad no tiene una sola investigación en su contra. Hoy por hoy la Uniautónoma es una universidad donde el 100 por ciento de su atención es el tema misional de la academia.

¿Qué tanto se había desviado esa misión académica?

La habían tomado como un negocio y para hacer actividades políticas, actividades económicas, actividades de lucro, distintas a su razón de ser que es la academia, y hay muchas otras universidades en Colombia que pueden estar en esa situación, me imagino. Hoy es una Autónoma que se ha refundado, se reinventó. Eso es una diferencia sustancial.

En los años oscuros como usted los llama, hubo deserción y poco interés en venir aquí…

Vamos más allá, la Universidad entre el 2012 y el 2013 perdió como 1.300 estudiantes, de unos 10.000. Hoy por hoy, en el primer semestre del 2015 está creciendo al 14 por ciento. Hoy tiene 14.000 mil estudiantes. Es una cifra impresionante. Ya nuestra infraestructura física está llegando a tope por la gran demanda que tendemos de nuevos estudiantes, que creen en lo que está pasando en la Autónoma.

Hablando de la recuperación institucional…¿Sólo no lo ha hecho, o sí?

No. Primero yo creo en los equipos de alto rendimiento. En todos los cargos que he tenido dentro y fuera de Colombia, me he rodeado bien y es lo que he hecho. Yo armé un nivel ejecutivo en vicerrectores con funcionarios de Barranquilla, de la región del interior del país, gente de todos lados.

¿Y qué hace para no caer en cosas del pasado…equipo escogido con lupa…?

Con una lupa donde miro tres aspectos fundamentales: La integridad de las personas, porque una universidad como la nuestra, con los problemas que tuvo en el pasado, tiene que practicar el pudor en extremo; la excelencia institucional; y tercero que sean confiables, porque tienes que trabajar con gente en la que confías, que conozcas, que puedas delegar.

¿Y cómo era antes?

En la Autónoma de antes había la figura del rector, un vicerrector y muchas direcciones. Yo cambié eso de todo el poder concentrado. Yo armé 8 vicerrectorías precisamente para descentralizar el poder e institucionalizar.

¿Y cómo le quita la percepción de que no es aumento de la burocracia…?

Todo lo contrario, ¿qué es burocracia? Cargos inútiles. Pero cuando tú lo que haces es descentralizar funciones, un esquema de administración basado en procesos, tu dejas de tener un organigrama y lo que tienes es un sistema que funciona. Estamos escribiendo un paradigma sobre gerencia del cambio.

¿Hay evaluación y monitoreo del personal, con regularidad…?

No solo eso, cada gerente tiene un plan de acción con unos indicadores de corto, mediano y largo plazo, que nosotros medimos semanalmente. Nosotros tenemos lo que llaman un balance forecast, muy exigente que nos permite hacerle un seguimiento, llamémoslo milimétrico de cada gerencia, que en este caso son vicerrectorías para cumplir los objetivos institucionales.

¿Cómo siente usted que la universidad ha recobrado credibilidad?

Con varios indicadores, el abrazo cariñoso que nos ha dado la comunidad del Caribe colombiano y del país en general. La autónoma era una universidad, por ejemplo, que no tenía un contacto ni con el Estado ni con el sector privado. Vivía a espaldas de todo eso. La Autónoma entre el 2014 y el 2015 ha suscrito, está ejecutando convenios tanto con el sector público como con el privado, de alrededor de 20.000 millones de pesos. Eso es una muestra de la credibilidad de carne y hueso.

¿El Gobierno los sigue apoyando?

Claro que sí. Precisamente tuvimos visita hace una par de semanas de la coordinadora del Consejo Nacional de Acreditaciones; hemos tenido reuniones frecuentes con la Ministra como con la Viceministra de Educación. Estamos casados con la política de calidad del Gobierno porque coincide en los que iniciamos hace dos años, que no es una opción. En la Autónoma estamos en la métrica de que el estudiante aprenda. Y vamos dar muchos de que hablar en Colombia con eso. Estamos haciendo un cambio de la formación que no se base en la enseñanza sino en el aprendizaje.

Testimonio, sin vida social

Desde el instante en que aceptó ser rector de la Uniautónoma, Ramsés Vargas aseguró que había tenido que variar su vida cotidiana, y darle paso a la prevención y la prudencia.

“Era una decisión muy difícil pero que esto iba a implicar graves riesgo para nuestra integridad física. Riesgos que hoy todavía perduran. Cuando yo venía de Afganistán allá me tocaba andar, en mis movimientos normales, en convoyes de 6 vehículos blindados. Hoy por hoy ando en algo similar, nunca pensamos que fuera así, pero así es”.

“Esto ha sido muy difícil para mi esposa, para mis hijos, mis padres. En algún momento mi papa que quiere tanto a esta institución dijo la frase: me siento más tranquilo con la seguridad de mi hijo cuando andaba en las calles de Kabul que cuando camina los corredores de la Uniautónoma, porque era real, y alguien tenía que hacerlo”.

“Confieso, hemos pagado y seguimos pagando un costo muy alto en materia de seguridad. Yo no hago vida social. Muy poco voy a un restaurante o a un sitio público precisamente por esos. Mis hijos esa situación les genera una situación de zozobra, pero alguien tenía que hacerlo y lo he hecho con valentía, con la seguridad que estoy haciendo lo correcto”.

 ¿Qué va a pasar con el equipo Uniautónoma Fútbol Club, hay rumores de que lo quieren vender por ser una alta carga económica?

Uniautónoma Fútbol Club es un proyecto académico, no es un proyecto futbolístico. Es un ejercicio que hace la Universidad para que sus grupos de investigación en áreas afines con el deporte hagan investigación aplicada.
Es un escenario para el deportista del Caribe colombiano que no le prestan atención en un equipo de futbol profesional común y corriente, que lo miran con desdén y con desprecio, nosotros si lo acogemos con cariño para que haga parte de nuestras divisiones inferiores, solo con una condición: venga a estudiar, que nosotros lo becamos. Es una labor una misión social lo que representa ese equipo para nosotros.
Somos felices cada vez que ganamos un partido, pero somos más felices cada vez que un estudiante nuestros un jugador del equipo está estudiando con nosotros y gana un semestre y avanza y crece como ser humano. Lo vamos a mantener en tanto nos permita seguir cumpliendo nuestro objetivo de hacer academia de calidad. No nos interesa como negocio, como tema de vanidades, ni como empresa, sino para hacer investigación aplicada para favorecer sectores marginados.

BARRANQUILLA

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