IEVENN
Vivir

Así han evolucionado los personajes de 'Juego de Tronos' a lo largo de las ocho temporadas de la serie

El final de Juego de Tronos, la serie de mayor impacto de los últimos años, está a punto de llegar a su épica conclusión. Algunos están felices con el rumbo de la ficción, otros están decepcionados, pero es innegable que las tramas y personajes creados por George R.R. Martin y redibujados por HBO forman ya parte del imaginario colectivo.

Miles de espectadores de todo el mundo se han emocionado, han sufrido y se han cabreado con Ned Stark, Daenerys Targaryen, Tyrion Lannister, Jorah Mormont, Theon Greyjoy y decenas de otros carismáticos habitantes de Poniente que forman ya parte de la historia de la televisión.

Lo más apasionante de estos personajes, sobre todo los principales, ha sido su evolución, lo mucho que han cambiado en ocho años de guerras, traiciones e idas y venidas, de norte a sur y por ambos lados del Mar Angosto. Así ha sido el viaje de cada uno de ellos:

Sansa Stark, la princesita que dejó de serlo

La mayor de las dos hijas de Ned Stark ha sido la protagonista de uno de los cambios más radicales. Comenzó como una niña algo repelente que, a diferencia de su hermana Arya, solo pensaba en ser una gran dama y encontrar un príncipe que la hiciese reina, un sueño que pareció estar al alcance de la mano cuando el rey Robert Baratheon y los Lannister llegaron a Invernalia.

Sin embargo, el viaje y la estancia en Desembarco del Rey acabaron tornándose una pesadilla: su idealizado Joffrey se reveló como un cruel tirano y Sansa se convirtió en rehén de los enemigos de su familia. Aprendió a callar y obedecer, algo que le permitió descubrir las aristas del poder.

Su alianza con Meñique acabó por hacerla aún más sufridora, a manos de Ramsey Bolton, pero también le permitió profundizar en las artes de la política y la conspiración. Ahora, inteligente, seria, fría, cauta y estratega, destacaca como respetada Señora de Invernalia.

Tyrion Lannister, la fuerza del cerebro

Ya desde el principio se reveló como una de las mentes más privilegidas de los Siete Reinos, y en eso no ha cambiado nada. Sigue siendo ingenioso, afilado y perspicaz, aunque ahora utiliza sus dones en favor de otros aliados. Al margen de esto, su único cambio es que ya no frecuenta burdeles y, por contra, bebe mucho más alcohol.

Alineado inicialmente con su familia, llegó a ser Mano del Rey Joffrey. Tras ser declarado culpable del asesinato del joven monarca, logró escapar y huir al otro lado del Mar Angosto, donde se puso al servicio de Daenerys Targaryen. Contra todo pronóstico, Tyrion ha cometido varios errores en su asesoramiento a la reina de dragones que han contribuido al dramático devenir de los acontecimientos.

Repudiado por la mayoría, incluida su familia, el enano solo contaba con un único ser querido, su hermano Jaime. Después fue ganándose el apoyo de muchos otros —Varys, Jon, Davos…—, pero el que nunca le ha faltado ha sido el de los espectadores, en parte por lo maravilloso que es el personaje escrito por George R.R. Martin y en parte por lo gran actor que es Peter Dinklage.

Arya Stark, guerrera implacable

Su camino siempre estuvo claro. A la pequeña Stark nunca le gustaron las cosas de chicas, nunca quiso ser una dama, ella quería ser un guerrero, como su padre. Y su viaje a través de las ocho temporadas ha sido eso, un duro entrenamiento hasta convertirse en una heroína letal.

Su «hermano» Jon le regaló una espada —aguja—, su padre le puso un maestro de esgrima —Syrio Forel— y su huida de Desembarco del Rey supuso el inicio de su largo periplo: las torturas de Harrenhal, los miembros de la Hermandad, los trayectos a caballo con Sandor Clegane y, sobre todo, su formación en Braavos para convertirse en un «hombre sin rostro».

Ya de regreso a Poniente, Arya se ha revelado como una de los mejores y más mortíferos guerreros de los Siete Reinos. Exterminó a los Frey, rivalizó con Brienne y se convirtió en la salvadora de la humanidad al acabar el terrorífico Rey de la Noche. Es uno de los personajes favoritos de los fans y con razón.

Theon Greyjoy, arrepentimiento y redención

El hijo del hierro es, probablemente, el personaje que más vueltas ha dado a lo largo de la historia de Juego de Tronos. Aunque era un rehén de las Islas del Hierro, fue criado en Invernalia con los Stark como un miembro más de la familia. Algo engreído e impulsivo, apreciaba a los hijos de Ned como si fueran sus propios hermanos y no dudó en acompañar a Robb a la guerra cuando el Norte se levantó en armas contra los Lannister.

Tras ofrecerse como emisario para solicitar la ayuda de su padre en la batalla se vio obligado a elegir entre su familia postiza y su familia de sangre… Y eligió mal. Con la intención de satisfacer a su progenitor y lograr su aprobación, Theon dejó sacar sus peores instintos y asaltó Invernalia. Pero su torpeza, inseguridad y falta de liderazgo le hicieron perder el castillo.

El joven Greyloy cayó en manos de Ramsey Bolton y recibió un castigo atroz, mutilado y torturado a diario acabó convertido en un despojo humano llamado Hediondo. Solo el sentimiento de culpabilidad, una vez se reencontró con Sansa en Invernalia, hizo aflorar el valor y la dignidad en Theon. La salvó de las garras de Ramsey, marchó a buscar a su hermana Yara, junto a ella se unió a Daenerys y, tras varias idas y venidas, acabó por reconciliarse con todos los Starks aun a costa de su propia vida.

Jaime Lannister, esclavo del amor

Su historia se puede resumir en una sola frase: «las cosas que hago por amor». Jaime comenzó como uno de los personajes más odiados de Juego de Tronos, y con motivo: tras ser descubierto por el pequeño Brandon Stark manteniendo relaciones sexuales con su hermana, el Lannister empujó al niño por la ventana de la alta torre dejándolo tullido (escena esta que supone el primer gran enganche tanto en la serie como en los libros).

Robb logró hacerlo prisionero, situación en la que tampoco se ganó muchas simpatías, menos aún después de matar a su propio primo. Pero cuando Catelyn lo liberó y puso a Brienne de Tarth como su carcelera se inició un nuevo camino de descubrimiento del personaje. Jaime demostró no ser el monstruo desalmado que aparentaba.

Fiel a Brienne, fiel a su hermano Tyrion, cumplidor de sus juramentos y con un buen motivo para ser el Matarreyes, solo hay un motivo para las peores acciones de Jaime, esas que lo atormentan: el amor incondicional por su hermana Cersei. Sabe que es odiosa, egoísta y cruel, pero no puede evitar hacer todo lo que sea necesario por estar con ella. Juntos empezaron y juntos han acabado.

Cersei Lannister, la reina inamovible

Pocos personajes hay más odiosos que Cersei, quizás tan solo Ramsey Bolton. Con un amor desbordante por sus tres hijos y una pasión no menor por su hermano Jaime, la ambiciosa Lannister siempre ha hecho todo lo que ha podido por mantener el poder y proteger a su familia.

Cersei no ha cambiado en absoluto a lo largo de la serie pero sí que ha ido radicalizando sus métodos y actitudes a medida que sus seres queridos iban muriendo y las circunstancias se iban haciendo más adversas. Ni siquiera el castigo del Septón Supremo logró doblegarla.

La reina madre ordenó matar a Lady, el huargo de Sansa, planificó la muerte de su marido Robert, armó a los fanáticos de los Siete y acusó a Loras y Margaery Tyrell, voló el Septo de Baelor y siempre puso por delante sus intereses personales a los de su pueblo. Finalmente cayó junto a su hermano Jaime en la fortaleza que apenas abandonó durante ocho temporadas.

Daenerys Targaryen, digna heredera de su apellido

Los espectadores —y los lectores— conocieron a la jovencísima hija de Aerys el Rey Loco como la desvalida hermana del insufrible Viserys, vendida como esposa al líder dothraki Khal Drogo. Pese al disgusto inicial, su creciente amor por Drogo la fue endureciendo hasta revelarla como la más digna heredera al Trono de Hierro.

Como khaleesi, ya perfectamente integrada en su nueva cultura nómada, Daenerys tuvo que afrontar la muerte de su esposo, asesinado por una hechicera. De ahí nació su ira, que no dejaría de crecer en sucesivas afrentas, pero también sus tres dragones y su resurgimiento como «la que no arde».

Cada vez con más títulos y autoproclamándose reina, se embarcó en una cruzada con el objetivo de reunir un ejército y una flota y, al mismo tiempo, acabar con la esclavitud. En el proceso, la joven Targaryen se fue tornando más dura, inflexible, violenta y desconfiada.

En Poniente, donde sus apoyos son menos, esos rasgos fueron a más. Ni los sabios consejos de Tyrion y Varys ni el amor de Jon Nieve han logrado aplacarla. Es más, el descubrimiento de que su amado es en realidad Aegon Targaryen, legítimo heredero al trono, ha acabado por desatar la locura que tradicionalmente se ha asociado a su apellido.

Jon Nieve, de cero a héroe… taciturno

Aunque estaba claro que acabaría siendo el gran héroe de Juego de Tronos, Jon comenzó desde muy abajo. Supuesto hijo bastardo del noble Eddard Stark, Señor de Invernalia, siempre se sintió muy inferior al resto de sus hermanos, en gran parte por el desprecio no disimulado que recibía por parte de su madrastra Catelyn.

Cuando buena parte de su familia descendió a Desembarco del Rey, para que Ned pudisese ejercer como Mano del Rey, Jon puso rumbo al Muro para convertirse en miembro de la Guardia de la Noche. Inicialmente despreciado por sus compañeros, que lo veían como un noble, no tardó en ganarse su afecto gracias a su compañerismo y su habilidad con la espada.

Se sintió infravalorado de nuevo cuando el Lord Comandante Jeor Mormont lo nombró mayordomo, su mayordomo personal. Pero pronto quedó claro que el objetivo era adoptarlo como pupilo y sucesor. Tras luchar contra los muertos, infiltrarse entre los salvajes para después combatirlos y acabar con los traidores que acabaron con Mormont, Nieve fue elegido como nuevo Lord Comandante.

Sin embargo, su estrategia conciliadora con los salvajes no convenció a buena parte de sus compañeros, que acabaron por matarlo a cuchilladas. Tras resucitar por obra de la bruja Melisandre, Jon Nieve tomó el control con mano dura y se lanzó a reconquistar Invernalia. Ganó la Batalla de los Bastardos y fue aclamado por los norteños como nuevo Rey en el Norte.

La llegada de Daenerys y sus dragones a Poniente supuso una gran oportunidad para hallar un aliado con el que hacer frente a la amenaza de los Caminantes Blancos. Para muchos, esto supuso un giro negativo para el personaje, que quedó súbitamente enamorado de Dany y relegado a un papel secundario durante toda la octava temporada. Tan taciturno como siempre y aún más parado e inexpresivo, no parece que la revelación de su verdadera identidad y sus opciones al Trono de Hierro vayan a cambiar eso: un héroe para los habitantes de los Siete Reinos, un triste para los espectadores.

Otros personajes

Entre la gran cantidad de personajes secundarios, muchos también han develado una gran evolución. Ese ha sido el caso de Samwell Tarly, mejor amigo de Jon, que llegó a la Guardia de la Noche como un chico gordo, miedoso y torpe y, tras convertirse en el primero en matar a un Caminante Blanco, ha acabado siendo un sabio aspirante a maestre decisivo en varios momentos de la historia.

Más espectacular aun ha sido el cambio de Bran Stark, un alegre niño aficionado a la escalada que quedó tullido tras ser empujado por Jaime desde una de las torres de Invernalia. Ayudado por Hodor, Osha, Meera y Jojen Reed, el pequeño realizó un viaje al norte del Muro para llegar a convertirse en el cuervo de tres ojos, un ser casi omnisciente capaz de ver el pasadao, el presente y quizá fragmentos del futuro.

La gigantesca Brienne de Tarth no ha cambiado apenas, pero ese es su gran valor, ya que su nobleza, lealtad y valor están fuera de toda duda. Si acaso, la rubia guerrera sí que ha logrado abrirse un poco más a los demás, especialmente al joven Podrick Payne, al que ha enseñado a pelear, y a Jaime, con el que ha tenido finalmente algo más que camaradería.

Otro que no ha cambiado apenas sino que simplemente ha ido fortaleciendo su carácter es Jorah Mormont. Comenzó como espía de Daenerys para el rey Robert, pero acabó embelesado por la madre de dragones y desde entonces la ha defendido ciegamente hasta el ultimísimo momento, dando la vida por ella.

El sabio, humilde y sincero Davos Seaworth fue totalmente leal a Stannis Baratheon mientras este vivió. Después encontró en Jon Nieve a otro hombre justo al que ofrecer sus servicios. Algo similar le sucedió a Melisandre, aunque con intereses y actitudes bien diferentes, casi opuestas.

Isabel, en 'First dates': «Tengo pecho natural y me siento mucho más guapa si llevo escote»

Medios

Ainhoa, en 'First dates': «Si mi pareja tiene un piercing en el pene, lo dejo»

Medios

Consultar el horóscopo de hoy: martes 23 de julio de 2019 | ¿Qué día te espera?

Medios

Lenny Kravitz sobre Jason Momoa, el actual marido de su exmujer Lisa Bonet: «Es como un hermano para mí»

Medios

Una investigación constata que las risas enlatadas en la tele hacen que los chistes malos parezcan mejores

Medios

La hermandad entre mujeres es el nuevo ‘must’ de las series

Medios

Màxim Huerta, Dani Rovira o David Bisbal tienen perros adorables que son casi tan famosos como ellos

Medios

El corte del presentador de 'À punt directe' a un bañista madrileño cuando criticaba una playa de Valencia

Medios

Luis Tosar, padre de una niña

Medios

Vuelve Gossip Girl: 12 imágenes que probablemente no has visto

Medios

Nick Jonas, criticado por su cambio físico en unas fotos en bañador: «La prueba de que el matrimonio engorda»

Medios

El inexplicable declive de Big Little Lies: cuando se fuerza una temporada que no hace falta

Medios

Dejar Comentario