Bélgica y la belleza de la derrota

Hazard se duele ante Griezmann durante la semifinal de San Petersburgo. Anton VaganovREUTERS

La selección liderada por Hazard se une al grupo de combinados que no ganaron un Mundial pese a su exultante propuesta estética

Perdieron, pero ganaron. La contradicción, más aun si cabe en un deporte tan extremista como el fútbol, ha sido habitual en la historia de los Mundiales. La Bélgica de la generación de oro, con Eden Hazard al frente, quizá sea incluida en un futuro en ese puñado de selecciones cuyo gran éxito fue maravillar al aficionado y pasar a la posteridad. No llevarse el título.

Ejemplos sobran en la historia de selecciones únicas que no lograron equiparar su fama y desempeño futbolístico con el título final. La Hungría de Puskas, Czibor y Kocsis, que llevaba 33 partidos sin perder, ganó a Alemania (8-3) en la fase de grupos del Mundial de 1954 en Suiza. Hasta que llegó a la final, bautizada como El Milagro de Berna, donde los húngaros perdieron contra el mismo rival (3-2).

Johan Cruyff vivió una sensación similar en el Mundial de 1974 frente a la Alemania Federal. Porque La Naranja Mecánica, pese a ser una de las mejores selecciones de todos los tiempos, en efecto, no ganó la Copa del Mundo. « Fue un problema de inexperiencia, de bisoñez. Una psicosis colectiva. ¡Éramos campeones! Algo se relajó en la maquinaria. Estoy seguro de que hubiéramos jugado diez veces más aquella final y las diez veces la hubiéramos ganado. Hubo un vencedor en ese Mundial que fue Alemania. Pero lo fue porque nos equivocamos y porque les dejamos ganar. Es decir, pienso que no ganaron ellos. Pienso que perdimos nosotros. Sin paliativos», declaró después el holandés.

Serginho y Waldir

Quizá no haya existido selección más estética que la Brasil del Mundial de España ’82, por mucho que entre su delantero centro, Serginho, y su portero, Waldir, estropearan su éxito final. Incluso la selección española que acudió a México ’86, en el recuerdo los cuatro goles de Butragueño en Querétaro, dejó momentos únicos en el torneo. Aunque luego fuera frenada en los cuartos de final tras perder en los penaltis contra Bélgica.

La generación de oro belga que compareció en Rusia, pese a varios episodios sublimes, también se quedó a medias. Por lo pronto, en las palabras de Courtois hubo mucho de Cruyff: «Francia no jugó a nada. Es una pena para el fútbol». El tiempo no se equivoca.

Deporte Internacional - Fuente Original

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