Células y genoma se hacen fuertes en los mercados

Recreación de la doble hélice del ADN. EL MUNDO

¿Cuál es el riesgo económico de una molécula? ¿Cuánta rentabilidad cabe en el bote de un nuevo fármaco? ¿Qué activos son más atractivos en una secuenciación de ADN? Los avances de la biología molecular y la ingeniería genética resultan cada vez menos abstractos para una parte del mercado que, de un tiempo a esta parte, ha situado a la biotecnología y las ciencias de la vida en su foco de atención. Fondos e inversores se interesan cada vez más por las terapias genéticas, los desarrollos biológicos y toda una serie de avances que, junto con la medicina tradicional, empiezan a configurar el nuevo paradigma. El resultado es el mundo biotech como una nueva tendencia de inversión.

“Las compañías biotech, por naturaleza, están en la punta de lanza de la innovación. Esto supone un valor añadido para los inversores, ya que hablamos de empresas con una visión clara de futuro y con ganas de crecer y expandirse”, comenta Susana de Antonio, directora de Euronext en España. Euronext es un operador europeo de Bolsas y plataformas de mercados de capitales que, entre otras cosas, desarrolla desde hace cuatro años un programa llamado TechShare destinado a compañías no cotizadas que se plantean su salida a Bolsa.

En 2018 tuvo lugar su cuarta edición y por primera vez recaló en nuestro país. Un total de nueve empresas españolas accedieron al programa y de ellas, cuatro pertenecen al cambio de la biotecnología: Ability Pharma, Histocell, Minoryx Therapeutics y SOM Biotech.

“El sector biotech es uno de los más potentes en Europa y sus compañías suelen requerir financiación para desarrollar sus productos”, apunta De Antonio cuando se le pregunta por qué es atractivo invertir en ellas.

Armando Cuesta, licenciado en medicina y cirugía especializado en la investigación biomédica, y Juan Martínez, ingeniero de telecomunicaciones que trabajó durante años en la división de banca de inversión de JP Morgan y Goldman Sachs en Londres, lo vieron claro hace tres años. Ambos, amigos desde la infancia, decidieron dejar sus respectivos trabajos y apostar desde España por un proyecto que acaba de ver la luz de la mano de Abante. Se trata de Biotech Fund, el primer fondo español de gestión activa que invierte en biotecnología y ciencias de la vida. El fondo, registrado en Luxemburgo, aspira a batir al índice Nasdaq Biotechnology en el medio y largo plazo y pretende gestionar un patrimonio de unos 20 millones de euros durante su primera etapa.

Estrategias especializadas

La inversión en empresas del sector biotecnológico requiere de una perspectiva de inversión calmada y muy a largo plazo, porque a veces los resultados de las investigaciones tardan en llegar y éste es uno de sus principales obstáculos a la hora de ganarse la confianza de los inversores.

“Es un sector altamente intensivo en capital y los desarrollos e investigaciones son prolongadas en el tiempo. Por tanto, muchas de las compañías biotecnológicas no tienen resultados comerciales -y por tanto financieros- durante varios años”, apunta Susana de Antonio.

Cuesta y Martínez combinan su visión económica y científica a través de una metodología propia que emplea análisis fundamental, momentum y técnicas cuantitativas sobre diferentes horizontes temporales. A partir de aquí, se fijan en empresas que tengan al menos un evento científico importante en el corto plazo, ingresos estables y recurrentes en el sector de las ciencias de la vida y tecnologías con capacidad de tener un impacto innovador en la forma de tratar una enfermedad.

Si además las firmas pretenden apelar a los mercados de renta variable, los requisitos se vuelven aún más concretos. “Para el éxito de una salida a Bolsa es importante la base científica, el ámbito de actuación de la compañía (oncología, alzheimer, genética…) y el grado de desarrollo. En general, es imprescindible estar en fase clínica (fase II o III) para minimizar el riesgo de fracaso y, por supuesto, tener un sólido equipo detrás”, enumera la responsable de Euronext en España.

A diferencia de otras tendencias de inversión, el sector de la biotecnología tiene una evolución diferente al ciclo que lo protege ante los riesgos macroeconómicos. Sin embargo, es todavía un segmento muy reducido en cuanto al número de integrantes. En EEUU -principal referente- se contabilizan unas 800 empresas biotecnológicas cotizadas de las que 700 son midcaps de menos de 1.000 millones de euros; en Europa, apenas se llega al medio centenar de firmas relevantes. Aunque esto es sólo ha empezado.

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