Cierra la emblemática juguetería Bazar Horta del barrio de Salamanca

Un hombre, el pasado jueves, tratando de ver lo que había en el interior de la juguetería de Conde de Peñalver. ANTONIO HEREDIA

Lo vecinos y clientes han dejado multitud de dedicatorias en la escaparate de la emblemática tienda

“Fuisteis mi niñez y mis sueños, gracias”, “Mis hijos han crecido pegado a estos escaparates”

«Bazar Horta quiere agradecer a todos nuestros clientes y amigos la confianza depositada durante estos 87 años… Muchas gracias ¡Os echaremos de menos!». Así se han despedido los dueños de esta legendaria tienda de juguetes situada en la calle Conde de Peñalver tras casi nueve décadas llevando ilusión a los niños del distrito de Salamanca.

Era una juguetería de barrio, como las de toda la vida. En ella se podían encontrar todo tipo de productos: bicicletas y triciclos que estaban suspendidos del techo, muñecos artesanos, figuritas de personajes del cine y la televisión, juegos de mesa y magia, radio controles y marionetas.

Tras el anuncio, los propios vecinos y clientes han hecho su particular homenaje a tantos años de dedicación escribiendo dedicatorias y palabras de agradecimiento en su colorido escaparate, ahora tapado con papel marrón. «Gracias por alegrar mis Navidades», «mis hijos han crecido pegados a estos escaparates», «fuisteis mi niñez y mis sueños, gracias», «cuántos ratos de diversión me habéis regalado en la infancia», «con mucho cariño de un niño grande», «jamás olvidaré mis coches de Scalextric» son algunos de los mensajes que se pueden leer en el cristal.

Muchos viandantes se quedan parados e incrédulos al ver una tienda tan longeva cerrada. «Venía a mirar unos juguetes y cuando he llegado no está abierta, no me lo puedo creer», comenta uno de ellos.

Dedicatorias

La mayoría se detienen a leer todos esos mensajes dejados por sus antiguos clientes, muchos de ellos, personas mayores que frecuentaban la tienda desde su infancia. «Venía aquí con mis padres a comprar los juguetes de cumpleaños y luego yo hice lo mismo con mis hijos, es una pena», decía una vecina.

La gente mira el escaparate y rememora los recuerdos de la emblemática juguetería: «Siempre estaba lleno de figuras, juguetes electrónicos, marionetas. La decoración era muy bonita, lo echaré de menos al pasar por delante», dice otra mujer.

«Cerca de aquí tenían otra tienda de maquetas, en la que yo solía comprar trenes eléctricos -concretamente en la calle Ayala- y esa también la han cerrado», afirmaba otro vecino que vive en las proximidades de la ya clausurada tienda de modelismo.

Ninguno de los comerciantes cercanos saben explicar el motivo por el que el dueño cerró la juguetería. Mercería Fabio es otro de los negocios más antiguos del barrio, abrió un año más tarde que la juguetería: «Conozco a Alfredo -el dueño- desde hace mucho, ahora creo que lo llevaba su hijo, lo único que sé es que tres días antes de cerrar colocaron un cartel de liquidación al 15% de descuento, y el 31 de octubre lo cerraron», comentó Fabio.

Todavía quedan juguetes y muñecos dentro del establecimiento, cajas de género que los transportistas de mudanzas llevan sacando durante varios días. Incluso han deshabilitado la página web en la que mostraban sus productos y los vendíanonline. El dueño ha declinado hablar del motivo de la clausura del emblemático Bazar Horta. José Gómez, otro vecino del barrio, se detiene atónito ante el escaparate vacío: «Lo conozco de toda la vida. Hacían buen negocio porque siempre veía gente entrando y saliendo, es una pena que lo cierren y que pongan algún restaurante de comida rápida o algo por el estilo. Tengo bonitos recuerdos cuando venía aquí con mi madre, era una tienda muy emblemática».

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