Con cianuro murió envenenado hijo de testigo clave en caso Odebrecht

Aunque en principio la muerte de Jorge Enrique Pizano, ex controller del consorcio Ruta del Sol II, fue dictaminada como producto de un infarto fulminante, la Fiscalía acaba de ordenar una investigación penal por ese caso. 

La decisión se tomó después de que Medicina Legal determinó que su hijo, Alejandro Pizano, murió por la ingesta de cianuro pocas horas después del deceso de su padre. 

Según un comunicado del ente acusador, se inició “una investigación para determinar las causas por las cuales se encontraba esa sustancia en la casa del padre de la víctima”. 

La Fiscalía ordenó que los dos hechos sean investigados por peritos de Medicina Legal y fiscales de la Unidad de Vida, para establecer las reales causas de las dos muertes, registradas en menos de cuatro días. 

Una EPS de Bogotá certificó que la muerte de Jorge Enrique Pizano, el pasado jueves, se debía a causas naturales. El exgerente de la Empresa de Acueducto de Bogotá soportaba una enfermedad terminal, lo que habría reforzado esa hipótesis. 

Como controller del consorcio Ruta del Sol II, Pizano alertó en el 2015 a Néstor Humberto Martínez, entonces abogado de la firma Corficolombiana, de posibles contratos irregulares autorizados por Odebrecht, su socio mayoritario en el megaproyecto.  El pasado fin de semana, Noticias Uno reveló las grabaciones de esa conversación.

Noticias Uno asegura que ni Martínez ni Corficolombiana prestaron atención a las alertas de Pizano y que, al contrario, fue despedido dos años después.

Al respecto, el hoy fiscal general Martínez Neira expidió un comunicado en el que explica cuál fue el trámite que se le dio a esa información y por qué en su momento esos indicios no fueron reportados a las autoridades. Martínez afirma que el mismo Pizano aseguró que no existía certeza de que se tratara de ‘coimas’ y que Odebrecht presentó una auditoría internacional para certificar que no había realizado pagos irregulares.  

El pasado domingo, el hijo de Pizano,  Alejandro, consumió el contenido de una botella de agua saborizada que apareció en el despacho de su padre. Según la declaración de una de sus familiares, la botella estaba abierta y el joven ingeniero tomó un sorbo de la botella. Al instante comentó que ese líquido sabía muy mal e inmediatamente colapsó. A pesar de que fue conducido a un centro médico, falleció poco después. 

Los peritos de Medicina Legal encontraron en su estómago rastros de cianuro. Las autoridades investigan si Jorge Enrique Pizano pudo haberse suicidado, una hipótesis que no es compartida por la familia, y si una fatal casualidad llevó después a la muerte accidental de su hijo.  

La Fiscalía ordenó a Policía Judicial seguir recolectando testimonios de las personas que presenciaron los hechos, extraer las huellas digitales de la botella y evaluar el dictamen de las dos muertes.

Para mañana está previsto el sepelio de Jorge Enrique Pizano y su hijo Alejandro.

Justicia
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