Contigo empezó todo, Florentino Pérez

Modric, durante el último entrenamiento de Croacia en el estadio Luzhniki. Alberto EstévezEFE

Cuando el enorme Luka Modric levantó los brazos tras la clasificación de Croacia para la final del Mundial, a los nostálgicos se nos hizo inevitable volver a mirar la parte fácil del cuadro.

Y recordar el siguiente ovillo.

Antes de que Modric levantara los brazos por eliminar a Inglaterra, está su victoria sobre Rusia. Antes del pase a cuartos de los rusos, está la eliminación de España. Antes de la derrota española en octavos, están los fallos de Aspas y Koke desde el punto de penalti. Antes de los fallos desde los 11 metros, está la mano absurda de Piqué en el área. Antes del error de Piqué, está el nerviosismo de una defensa que duda de su portero. Antes de De Gea comiéndose un disparo atajable, está Fernando Hierro cogiendo la selección a dos días del inicio del campeonato. Antes de Hierro asumiendo tamaño marrón, está la decisión de Rubiales de cargarse al anterior. Antes de la destitución en la víspera del arranque, está el órdago de Lopetegui anunciando que ha firmado un contrato traicionando a la Federación.

Aquí congelamos la secuencia: en un despacho, un hombre multimillonario y muy poderoso decide que quiere fichar al entrenador de la selección española para el Real Madrid. Lo hace sin reparar en las consecuencias y en plena concentración del equipo nacional.

Contigo empezó todo, Florentino Pérez.

(…)

El fútbol tiene estas cosas, un deporte donde el efecto mariposa cambia el devenir o donde un futbolista que empezó siendo considerado por su afición como un bulto sospechoso acaba siendo proclamado/elevado a los altares/encumbrado como estrella del Mundial y (casi único, leo) candidato al próximo Balón de Oro.

Ocurrió el último día de 2012. Una encuesta de Marca preguntaba por el peor fichaje del año. Modric había sido incorporado en agosto al Madrid por 30 millones de euros. En cuatro meses, había metido un gol al Zaragoza en 19 partidos y llevaba disputados 717 de los 1.530 minutos que iban de Liga. Si hubiese sido por la democracia, lo habrían devuelto con un lazo al Tottenham. Fue el más votado: el 32,2% de los internautas lo proclamó como fiasco del año.

Desbancado Ronaldo, incompareciente Benzema, derrotado Kroos, frustrado Marcelo, con Ramos, Isco y compañía de vacaciones -y a la espera de un nuevo galáctico-, la beatería futbolística que marca el canon de lo que ha de ser premiado y lo que no ha elegido nuevo dios.

El croata es un jugador solidario, maduro, virtuoso, inteligente. No se extrañen si esto acaba igual que empezó: la imagen de Luka Modric -el peor fichaje del año para la afición en 2012- levantando los brazos tras ser ungido por el alto tribunal como mejor jugador del mundo.

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