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Salud

Cosméticos y cosmecéuticos ¿En qué se diferencian?

Aunque han pasado casi 30 años desde que se utilizó el término por primera vez, cosmecéutico es una palabra que todavía que prácticamente no se usa y cuyo significado no está muy claro, pues a menudo se confunde con cosmético.

 Mónica Lizondo, farmacéutica y Directora Científica y fundadora de Segle Clinical, marca especializada en cosmecéuticos antiaging, nos resuelve algunas dudas.

¿Qué es exactamente un cosmecéutico?

La palabra cosmecéutico, que nació en Estados Unidos en los años 90, surge de la unión entre dos palabras: cosmético y farmacéutico, y surgió como una alternativa tópica a los tratamientos antiaging invasivos realizados en medicina dermoestética. Es decir, un producto creado con fines estéticos, pero con cierto efecto farmacéutico o medicinal, “el concepto de cosmecéutico se encuentra entre un medicamento y un cosmético, ya que actúan sobre piel sana para mejorarla no para curarla”, nos cuenta Mónica Lizondo.

Más eficaces y complejos

Los cosmecéuticos son, por tanto, más complejos que los cosméticos simples y, por tanto, más eficaces, “por lo general cosmecéutico es aquel cosmético especializado en el cuidado antiaging de la piel que aporta un evidente y elevado beneficio, que va más allá de los cosméticos clásicos. Se trata de cosméticos más activos con una concentración más elevada de ingredientes que transforman la piel aportando una diferencia visible a corto y a largo plazo”.

Estos ingredientes suelen ser activos como “la Vitamina C, antioxidantes, retinoides, alfa y beta-hidroxiácidos, sustancias blanqueantes, factores de crecimiento, células madre, péptidos, proteínas como colágeno, ácido hialurónico…”, ingredientes que, aunque podamos encontrarlos también en cosméticos tradicionales, son más eficaces en los cosmecéuticos porque “las fórmulas son más complejas debido a que sus activos están vehiculizados en formas farmacéuticas más evolucionadas que les permiten penetrar en las capas más profundas de la epidermis y liberarse de manera sostenida en el tiempo”. A grandes rasgos, podríamos decir que mientras que los cosméticos son macromoléculas que no penetran más allá de la dermis, los cosmecéuticos están microencapsulados en nanopartículas que trabajan la piel desde el interior. Esto les hace penetrar más y ser más eficaces. Una eficacia que va también en consonancias con su precio, mucho más caro que el de un cosmético tradicional.

¿Cuándo es recomendable usar uno u otro?

Ambos pueden utilizarse a cualquier edad, siempre teniendo en cuenta las características de cada piel. Sin embargo, dado que “un cosmecéutico está especializado en cuidado antiaging de la piel, es a partir de una determinada edad que empezamos a utilizarlos”. Es decir, en torno a los 30 años, que es cuando la piel empieza a tener carencias desde el interior y a envejecer. Antes, lo normal es que no haga daño, pero no merece la pena gastar el desembolso que supone compara un cosmocéutico porque la piel no lo necesita. Aun así, siempre es recomendable consultar a un experto primero.

¿Dónde se compran los cosmecéuticos?

Mientras que los cosméticos pueden ser adquiridos en cualquier centro comercial o tienda especializada en cosmética,los cosmocéuticos deben ser prescritos o recomendados por una medico o farmacéutico, por eso sólo se venden en farmacias, “los cosmecéuticos requieren de la prescripción de un profesional especializado que conozca la piel de su cliente-paciente y personalice o controle su tratamiento. Ya que, en algún caso, la elevada concentración y la especificidad de algunos de los activos pueden conllevar a irritaciones si no se sigue un protocolo de uso adecuado”, explica la fundadora de Segle.

Y son esos componentes específicos y más concentrados los que, aunque no sean considerados medicamentos, les hacen estar más sometidos a controles, “los cosmecéuticos están fabricados bajo estrictos estudios de calidad, seguridad y eficacia y con unos procesos de fabricación más regulados que otros productos cosméticos que podemos encontrar en supermercados”, cuenta Lizondo.

Sin embargo, pese a ser productos con composiciones distintas, los cosmecéuticos no tienen una regulación específica distinta de los cosméticos. Esto es algo que demandan los profesionales del sector, pues esta falta de regulación puede llevar a que algunos productos se autodenominen cosmecéuticos sin serlo y el consumidor se lleva a engaño.

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