De verdugo a conductor: Jorge Almirón le dio dos duros golpes a San Lorenzo antes de asumir en el Ciclón

Jorge Almirón se mudó a Bajo Flores y arranca un nuevo ciclo de su carrera, ahora con San Lorenzo Fuente: FotoBAIRES

El 29 de mayo de 2016 se creó una obra maestra en el Monumental. Fue el asombroso resultado de un torneo corto, comenzado el 5 de febrero, sostenido en dos zonas. Los ganadores de cada frontera, se enfrentaron en una finalísima, que queda en el archivo de la historia por la belleza del campeón. Lanús ya era una formación que combinaba la destreza con la estrategia, pero en el encuentro decisivo fue un festín de fútbol y toques, que destrozó a San Lorenzo , el gigante, con un plantel más numeroso, con una hinchada más numerosa y con un historial con mejores pergaminos. Junior Benítez, Miguel Almirón -una joya maradoniana-, José Sand y Lautaro Acosta convirtieron los goles del conjunto granate, dirigido por Jorge Almirón, que encontró en la Fortaleza estímulos de su mejor versión. El traumático paso por Independiente -club que se lleva sus sentimientos más íntimos-, no había sido el salto que aguardaba, luego de sus aventuras por México -su patria del corazón- y los exitosos y estimulantes proyectos en Defensa y Justicia y Godoy Cruz.

“Fue histórico: no es fácil hacer cuatro goles en una final”, contó el Negro, el Comandante, luego de esa épica tarde, que marcó el principio del final de Pablo Guede, el joven y revolucionario entrenador que hoy está en el fútbol de Arabia Saudita.

El 21 de septiembre de 2017 se creó una obra de suspenso en el Sur. Fue el asombroso resultado de la serie de los cuartos de final de la Copa Libertadores. San Lorenzo había ganado por 2 a 0 en el primer choque, que exhibió la solidez azulgrana y la apatía granate. Sin embargo, esa noche cambió todo: Lanús se impuso por 2 a 0, con goles de José Sand y Nicolás Pasquini, venció por 4 a 3 en los penales y se citó con River en las semifinales más polémicas de la historia reciente.

“Les dije a los jugadores que se quedaran tranquilos, que Andrada iba a atajar dos penales”, bromeó, horas después. Esteban Andrada, el arquero, le tapó los remates a Matías Caruzzo y Nicolás Blandi y hoy es parte del plantel de Boca, apartado por una seria lesión. Esa épica noche marcó el principio del fin para Diego Aguirre, el entrenador uruguayo que dirige a San Pablo, un grande de Brasil.

El ex técnico de Lanús, ya en funciones en el Nuevo Gasómetro Fuente: FotoBAIRES

Matías Lammens, el presidente de San Lorenzo, siempre lo quiso. Pudo ir a Boca, pudo haber ido a la selección. Luego de una temporada en Atlético Nacional, Almirón se inclinó por San Lorenzo. El verdugo de los dos golpes más duros de su historia reciente, cruzó de vereda. Si los hizo sufrir, ahora deberá hacerlos disfrutar. Alguna vez sucedió con Carlos Bianchi y Boca: antes de ganarlo todo, lo dejó tendido en el Apertura 1995, conseguido por el Vélez del Virrey.

“Me sorprendió que en su momento Macri me haya postulado para la selección, pero el único interés serio fue de San Lorenzo”, contó, días atrás, el fanático del balón por el piso, que se inclina por el 4-3-3, prefiere salir jugando y que los arqueros aprendan a patear.

Laucha Acosta, el Mono Monetti y tantos otros ex: ahora se dice que algunos intérpretes de su pasado reciente quieren reencontrarse en San Lorenzo. El gigante que le abre las puertas grandes del fútbol argentino, a horas del especial encuentro con Vélez. Esa clase de desafíos que no quedan en un costado. Jorge Almirón -el mismo que colgó los botines y empezó la aventura como DT en Dorados, el equipo de Diego Maradona-, lo sabe muy bien.

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