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Vivir

Depende de ti – Manuel Povea

La incertidumbre es, posiblemente, la mayor enemiga de la paz interior. Vivir se vuelve un sinvivir cuando la preocupación por lo que vendrá nos roba la atención sobre el presente. Es humano, sobre todo en tiempos de crisis, preguntarse qué nos deparará el mañana, pero no es práctico. Ni saludable.

Depende de ti

El futuro, de todos es sabido, aún está por ocurrir, y con independencia de lo que cada cual pueda creer, se cocina con sólo dos ingredientes: aquello que depende de uno, y todo lo que no. La incertidumbre juega en el campo de lo que no controlamos, lo que no depende de nosotros, y es por eso que cuanto antes nos centramos en lo que sí está en nuestras manos, antes limpiamos de dudas nocivas nuestra mente.

Decía el coach John Wooden que la mejor manera de mejorar tu equipo, es mejorar tú mismo. La primera vez lo entendí como la necesidad de prepararnos, de saber más. Pero esa preparación me parece cada día más importante en el sentido de mejorar el estado emocional con el que abordo cada entrenamiento, cada partido. Prepararme para ser mejor por dentro; más receptivo, más generoso, más atento. Saber escuchar mejor, transmitir mejor, escoger mejor mis palabras, los momentos de intensidad e incluso cuándo y cómo enfadarse. Y todo eso me lleva al intento de cuidarme mejor en lo físico y lo mental, y por qué no, también en lo espiritual, entendido como tu estado interior, ya sea en la relación con uno mismo o con el Dios al que le reces.

Éste fue un esfuerzo que se convirtió en hábito, y me ha servido de gran ayuda para simplificar la aparente complejidad de algunos problemas, o relativizar consecuencias, pero sobre todo para distinguir lo que no depende de mí, para centrarme en lo que realmente está en mi mano. Y creo que eso me convierte en mejor entrenador, porque me prepara mejor para encontrar soluciones, para invertir esfuerzo e intensidad en lo que merece la pena y especialmente para ayudar a los jugadores a compartir esta filosofía.

Lo más interesante es que acaba por formar parte de tu personalidad; se convierte en una actitud, en una forma de encarar el momento. Y a mí, que es sobre lo que algo puedo afirmar de vez en cuando, me hace más fuerte, más enfocado, más convincente. Mejor conductor de ese grupo de personas que son los jugadores de tu equipo. Por que no es posible liderar sin mejorarse a uno mismo.

Habrá, eso es seguro, un antes y un después de esta pandemia que nos ha tocado vivir. Mucho será diferente, en los mejores casos, y otro mucho será dramático, por desgracia. Sea cual sea ese destino, me rehúso a añadirle nada que me reste energía, o enfoque. Que me reste pasión. Y para eso es necesario comprender lo bueno que se tiene, para disfrutar de ello; entender lo que no depende de uno, para aparcarlo; y descubrir lo que tu acción puede cambiar, para dedicarle todo nuestro esfuerzo, con la certeza de que estamos construyendo nuestro futuro.

“Somos lo que pensamos”, dijo Buddha. “Todo el mundo surge de nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos hacemos el mundo”. Depende de ti.

Manuel Povea

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