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Salud

Disruptores endocrinos, qué son, dónde están y cómo afectan

Incienso y velas aromáticas. Achim Sass / GTRES

Los disruptores o alteradores hormonales (conocidos como EDC) son un conjunto de sustancias -mayoritariamente sintetizadas por el hombre- que son capaces de alterar el sistema hormonal mimetizando la acción de las propias hormonas.

Esto puede hacer que se bloquee su función o que, por el contrario, se potencie. Tanto un efecto como el otro pueden provocar disfunciones en el organismo y numerosas enfermedades.

Aunque todavía no se conoce con exactitud el efecto de muchas de estas sustancias, desde hace años son centenares las sustancias en cuestión, más de 800 según la OMS, pero se cree que pueden ser más de 1.500. Al tratarse de tantas sustancias y con efectos tan dispares, su estudio se vuelve muy complejo por diversos motivos.

Según apunta una completa guía editada por ISTAS (Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud de CC.OO.)  en 2012, estas sustancias:

  • Pueden actuar a dosis muy bajas.
  • Una misma sustancia EDC tiene diferentes modos de actuación según la concentración a la que se encuentre y según el momento específico de desarrollo del tejido con el que contacten. Es por ello que la gestación y el desarrollo postnatal temprano son los momentos más vulnerables y en el que los EDC son especialmente dañinos.
  • Los EDC no siguen un patrón lineal, es decir, que no por estar presentes es dosis más altas son más dañinos y viceversa. Por eso es tan difícil realizar ensayos sobre toxicidad y dictaminar qué niveles de exposición son seguros.
  • El efecto negativo puede ser el resultado de la acción combinada de diversos compuestos, que a nivel individual no presentan efectos negativos.

¿Qué sustancias son y dónde se encuentran?

La lista de los EDC es inmensa, pues encontramos varias de estas sustancias en nuestra vida cotidiana, desde la alimentación, hasta el aseo, por lo que estamos expuestas a ellas ingiriéndolas, inhalándolas e incluso a través de nuestra piel.

Resumiendo mucho, estos son los más comunes:

Compuestos Orgánicos Persistentes (COP)

Como dioxinas, PCB’s, Ftalatos, Bisfenol-A. Los encontramos, por ejemplo, en latas de conserva, utensilios de cocina, pinturas, tejidos, asientos de coche, plásticos…

Componentes de detergentes

Como alquilfenoles, nonilfenoles, octilfenoles, etc. Están presentes en multitud de productos de limpieza e incluso de higiene.

Cosméticos, productos de higiene y fragancias sintéticas

Contienen los famosos parabenos o otros como el triclosan, filtros UV, almizcles, etc.

Plaguicidas, biocidas y herbicidas

Como organoclorados, organofos-forados, piretrinas y piretroides, herbicidas, fungicidas… Los podemos encontrar tanto en alimentos como en productos de jardinería.

Metales y metaloides

Plomo, cadmio, níquel, mercurio, arsénico… están presenten tanto en la alimentación -en pescados y mariscos-, como en los barnices de los materiales de construcción, bisutería, baterías, juguetes… etc.

¿Qué efectos pueden tener los EDC sobre la salud humana?

Las hormonas están presenten en todo el organismo regulando muy variadas funciones, muchas de ellas muy importantes. Por tanto, los efectos de los EDC en la salud humana son muy globales y pueden alternar y dañar varias funciones.

La función reproductora y la relacionada con la salud sexual es de las más afectadas:

  • Daños en la salud reproductora y sexual masculina: Disminución en la calidad del semen e infertilidad, malformaciones congénitas genitales, no descenso testicular, posición anormal de la apertura de la uretra, cáncer de próstata y testículos…
  • Daños en la salud reproductora o sexual femenina: pubertad precoz, reducción de la fecundidad y la fertilidad, ovarios poliquísticos, endometriosis, tumores uterinos, cáncer de mama u ovarios…
  • Alteraciones en la tiroides, desde hipo e hipertiroidismo hasta cáncer.
  • Alteraciones en el desarrollo del sistema neurológico: déficits cognitivos y de atención (TDAH), pérdida de memoria, autismo, dificultades motoras y de concentración, pérdida de memoria, problemas de aprendizaje…
  • Enfermedades metabólicas: síndrome metabólico, diabetes y obesidad.
  • Trastornos del sistema neuroinmunológico: encefalopatías, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, esclerosis múltiple…

¿Cómo podemos ‘huir’ de los disruptores endocrinos?

Hoy en día es muy difícil no exponerse a algún tipo de EDC, pero hay ciertas precauciones que podemos tomar para exponernos lo menos posible, sobre todo las mujeres embarazadas y los niños recién nacidos:

  • Llevar una alimentación lo más sana y natural posible, huyendo sobre todo de comida procesada y ultraprocesada, latas, envoltorios de plásticos, agua embotellada en plástico, lavando bien las frutas y las verduras frescas…
  • Optar por cosméticos naturales o libres de parabenos.
  • Evitar los ambientadores artificiales, sobre todo en spray.
  • Optar por muebles y juguetes de madera en lugar de sintéticos y de plástico.

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