El adiós de la madrina política de Garrido no afectará a sus opciones de ser candidato

Ángel Garrido con María Dolores de Cospedal el día de su investidura como presidente. ANTONIO HEREDIA

Apenas unas horas antes de que el PP anunciara que Ángel Garrido sustituiría a Cristina Cifuentes al frente del Gobierno de la Comunidad de Madrid, la opción de relevo por la que se apostaba en la cúpula de Génova era la del portavoz en la Asamblea regional, Enrique Ossorio. Fue la intermediación de María Dolores de Cospedal, entonces secretaria general del partido, la que logró in extremis que se vencieran las resistencias internas frente al sucesor natural de la presidenta abatida por el ‘caso Máster’ debido a la continuidad que representaba.

Ahora es Cospedal la que ha tenido que irse por la puerta de atrás y Garrido aspirará a ser el candidato en las próximas elecciones autonómicas ya sin el respaldo de quien fue su madrina política. Los dirigentes ‘populares’ consultados por este periódico difieren sobre las posibilidades que el actual jefe del Ejecutivo de la Puerta del Sol tendrá de ser el elegido como cabeza de cartel en 2019, pero todos coinciden en que esta ausencia no merma sus opciones.

«María Dolores ya no estaba para apoyar a nadie: el PP no es un partido cainita, pero entierra rápidamente a sus muertos», apunta un cargo de la dirección regional. «Ángel parte con ventaja en el proceso porque ocupa la silla del presidente, pero está nervioso y está dando bandazos; eso sí que le resta puntos», añade.

Un sector del partido le ha afeado que en un primer momento accediera a negociar con el Ayuntamiento de la capital el refuerzo en el transporte público ante la puesta en marcha de Madrid Central, prevista para el 30 de noviembre, a pesar de que rápidamente rectificó esa postura. El plan para prohibir -salvo excepciones- el tráfico privado en un área de 472 hectáreas es ahora la principal arma de oposición del Grupo Municipal Popular contra el Gobierno de Manuela Carmena e internamente no se entendió que el Gobierno autonómico justificara este acercamiento apelando a la «colaboración institucional» para resolver «un problema».

Pero Garrido ha recibido más críticas por haber incidido en el mensaje de que el PP debe situarse en el espectro político del centro mientras el líder del partido, Pablo Casado, hace guiños a los votantes de extrema derecha que podría arrebatarle Vox, aparte de haber manifestado en público su desacuerdo con algunos de los nuevos nombramientos en la ejecutiva madrileña. «Esto es impropio de un presidente regional. No está a lo que tiene que estar, está más preocupado por la candidatura y no capitaliza bien los resultados de su gestión», añade otro miembro destacado de la formación.

Una persona con una dilatada trayectoria en el partido explica que el actual jefe del Ejecutivo autonómico «ya tenía un nombre propio» antes de la caída en desgracia de Cospedal como en su día le pasó a Cifuentes, «que también fue designada delegada del Gobierno gracias a su intermediación, pero luego voló sola». Y añade: «Al final Ángel será elegido o no en función de si es o no el que tiene más posibilidades de ganar, no por si es de los tuyos o de los míos».

En el entorno de Garrido apuntan que ahora no mantenía relación con la ex ministra de Defensa y que si la apoyó en las primarias a la presidencia del partido fue porque «le debía el favor». Preguntado esta semana por los periodistas tras su dimisión, él mismo despachó expeditivamente el asunto diciendo que había sido «una decisión personal» y «respetable» sin dedicarle ni una palabra de afecto.

Tras los primeros sondeos internos, que no despejaron las dudas sobre cuáles son los candidatos más idóneos, un núcleo del partido da por seguro que el actual presidente regional será el designado para optar a revalidar el mandato al frente del Gobierno de la Comunidad porque «la única alternativa sería [Antonio González] Terol, que, entre otras cosas, es menos conocido». El alcalde de Boadilla, en todo caso, niega públicamente que esté en la carrera.

Más dudas sigue habiendo en torno a la candidatura del PP en el Ayuntamiento de Madrid después de que la posibilidad de que al final fuera Cospedal la opción elegida se haya disipado por completo. El último nombre que ha entrado en las quinielas es el del ex ministro José Manuel Margallo, que según algunas fuentes estaría incluso dispuesto a apoyar incluso a un Gobierno de coalición con Begoña Villacís, de Ciudadanos, como alcaldesa, aunque en la dirección regional descartan este extremo.

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