El Barça encuentra la fórmula lejos del Palau

Tomic anota ante la mirada de Crocker, Bost y Gill. MAXIM SHIPENKOVEFE

La creatividad de Heurtel (18 puntos y ocho asistencias) y el poder de Tomic y Singleton, con 16 puntos cada uno, factores diferenciales ante el Khimki

El Barcelona sumó en Moscú su cuarta victoria consecutiva en la Euroliga, segunda a domicilio, tras superar a un Khimki Moscú liderado por los 27 puntos de Alexey Shved. Las rotaciones de Svetislav Pesic y los ajustes defensivos tras el descanso acabaron con la resistencia rusa, incapaz de sujetar la creatividad de Thomas Heurtel, (18 puntos y ocho asistencias) y el poder interior de Ante Tomic y Chris Singleton, con 16 puntos cada uno. [Narración y estadísticas (80-87)]

Sin los altibajos que a veces lastran al equipo, o las desconexiones mentales en momentos clave, esta vez el Barça confirmó sus buenas sensaciones en Europa. De momento, en una pista complicado, sacaron buena nota pese a no contar con Kevin Séraphin, descartado, y rotar a Blazic y Pustovyi.

Sin miedo a Shved

Pese a entregar el primer cuarto (23-19), los visitantes no se dejaron intimidar. Con una defensa que fue aprendiendo a frenar a un Shved que rápido superó los 20 puntos y que tenía en sus manos el 40% de la anotación de su Khimki, el Barça fue a más y logró igualar la situación al descanso (38-38).

Un tercer parcial de 21-29 permitió al campeón de la última Copa escaparse hasta los 11 puntos (56-67, con un triple de Pierre Oriola). Una diferencia que obligó al Khimki a precipitarse dando velocidad a sus ataques o a toparse con el muro azulgrana. Y ahí, con Claver y Oriola enchufados en su vertiente defensiva, ayudaron a mantenerse arriba.

Kaunas y Atenas

Un 21-20 en el último parcial no fue suficiente para el Khimki, que con 80-84 y un minuto de juego no supo ver aro. El Barça, muy bien en la línea de tiro libre, no aflojó y Shved, ya cansado y desconectado desde que en el tercer cuarto cometió la cuarta falta, no atinó en unos triples mal seleccionados.

A todo ello, el Barça cantaba ya victoria. La cuarta en esta Euroliga (4-2), todas ellas seguidas, y justo antes de volver a salir del Palau en otras dos salidas difíciles a Kaunas y Atenas para medirse al Zalgiris de Sarunas Jasikevicius y al Panathinaikos de Xavi Pascual.

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