El catalanismo revive en Valencia con ayuda de Compromís y PSOE

Cabecera de una manifestación de Acció Cultural en favor de la lengua valenciana y del regreso de las emisiones de TV3 a la Comunidad en pleno centro de la capital. EL MUNDO

Acció Cultural, el brazo valenciano del independentismo catalán, toma aire con subvenciones

Según un informe de Cs, desde 1984 la Generalitat de Cataluña ha inyectado no menos de 30 millones en las actividades de entidades catalanistas

La llegada de la izquierda y, sobre todo, de Compromís, a una mayoría de instituciones valencianas ha permitido a Acció Cultural del País Valencià, la más importante organización impulsada por el pantacatalanismo en Valencia, dar un espectacular salto en su capacidad de acción. Su influencia agonizaba después de 20 años de hegemonía de la derecha, pero que logró sobrevivir gracias al cordón umbilical por el que llegaron las subvenciones de Cataluña. Ahora se ve reforzada con los centenares de miles de euros de dinero público recibidos del Ayuntamiento de Valencia, la Diputación y la propia Generalitat.

Acció Cultural del País Valencià (ACPV) es la casa madre de un entramado con sede en el Centre Octubre de Cultura Contemporània, en pleno centro de Valencia, que cobija a una decena de fundaciones, institutos o centros de investigación, que abordan distintas disciplinas y permiten, por su gran variedad, captar subvenciones por múltiples vías.

Según un informe elaborado por Ciudadanos, desde 1984 la Generalitat de Cataluña ha inyectado no menos de 30 millones de euros en las actividades de entidades catalanistas en la Comunidad Valenciana.

ACPV y sus fundaciones no sólo sirven de plataforma para los mensajes culturales, sino que son correa de transmisión del movimiento independentista. Así sucedió hace unos días en los Premios Octubre, que se convirtieron en un homenaje a los independentistas en prisión, a los que asistieron el alcalde de Valencia, Joan Ribó, y el conseller de Cultura, Vicent Marzà, ambos de Compromís; o el presidente del Parlament de Cataluña, Roger Torrent, y de las Cortes Valencianas, Enric Morera.

Desde que Ribó llegó al Ayuntamiento de Valencia, la organización de los Premios Octubre ha recibido 19.000 euros para sus tres últimas ediciones, según información recabada por Ciudadanos, que han reclamado que no se otorguen subvenciones públicas «a quienes promueven el separatismo y enaltecen actos contra la Constitución Española». Concejalías del PSPV han subvencionado con 40.000 a la asociación catalanista por cursos de valenciano.

ACPV forma parte de la Federació Llull, junto a entidades como Òmnium Cultural, catalizador del movimiento independentista y la Obra Cultural Balear y todos los años participan en la movilización por la Diada del 11 de septiembre, que este año llevaba como lema «Hacemos la república catalana».

El Ayuntamiento de Valencia y otros consistorios de izquierdas engordan las cuentas de ACPV a cuenta de la impartición de cursos de catalán. Además, la Diputación de Valencia aprobará estos días una partida de 70.000 euros para actividades de ACPV. Y el Gobierno presidido por Ximo Puig también subvenciona cada año con 60.000 euros a ACPV para su oferta cultural.

Eliseu Climent, el ideólogo

El alma del proyecto es Eliseu Climent, que cuajó un compromiso político con la Convergència de Jordi Pujol, de quien es amigo personal. Climent es uno de los protagonistas del conflicto civil que durante años dividió a los valencianos a propósito de la lengua. Suya fue, por ejemplo, la iniciativa de alquilar repetidores de señal para que TV3 se pudiera ver en Castellón, Valencia y Alicante.

La expansión de la cultura catalana por el territorio de la Comunidad Valenciana ha servido de catalizador para que, durante sus 40 años de vida Acció Cultural, actuara de ariete contra los gobiernos del PP y, ahora, con la izquierda al mando, de correa de transmisión del independentismo catalán y su ensoñación de los Països Catalans, un proyecto minoritario en la sociedad valenciana. Climent fue sometido a una exhaustiva investigación en el caso Pretoria de financiación ilegal de CiU por parte de la Guardia Civil, cuyos informes, concluyeron que el empresario utilizó el holding cultural para desviar fondos a sus empresas familiares, administradas por él mismo y por su mujer más de tres millones.

La UCO rastreó convenios que «camuflaban» pagos a las sociedades particulares de Climent desde la propia ACPV, la Fundación Francesc Eiximenis, Fundación Ausiàs March, Institució Civica i de Pensament Joan Fuster, la Institución Económica y Empresarial Ignasi Villalonga o la Asociación Archivo Memoria Joan Baptista Basset, todas ellas organizaciones sin ánimo de lucro con sede en el Centre Octubre de Valencia.

Aquella investigación concluyó que Edicions del País Valencià, editora de El Temps, ingresó 1,7 millones entre 2002 y 2008; la mercantil Octubre Gestió SL -organizadora de los Premios Octubre- más de 313.000 euros y la editorial Tres i Quatre SL otros 512.000 euros. De los 3,1 millones desviados, Climent y su mujer, se habrían embolsado 512.000 euros.

El entramado que en estas cuatro décadas han tejido Climent y su familia, a partir de ACPV, tiene su espectacular sede en el Centre Octubre, abierta en 2006 tras un trabajo costosísimo de rehabilitación de un edificio histórico, está financiada casi en su integridad por instituciones catalanas. Carles Puigdemont aprobó la cuota anual correspondiente a 2017 por valor de 654.582 euros fuera de los cauces de concurrencia y sin ningún tipo de publicidad.

La hipoteca inicial era de 7,2 millones, pero se amplió a 9,6 millones por el coste de la obra. La Generalitat de Cataluña firmó convenios por valor de 1,2 millones y por 3,2 millones con ACPV para pagar las letras de la hipoteca desde 2006 a 2011, asunto por el que el PP también ha denunciado la «resurrección» del catalanismo con dinero público.

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