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Generosidad y Resilencia

“Las noches que coinciden varios dolores, esas noches creo en Dios, y le rezo. Los días que sólo padezco un tipo de dolor, soy ateo.”

(Dolor y Gloria, de Pedro Almodóvar)

Propia de mortales debe ser la desesperación, y por eso la capacidad de soportarla eleva a algunos por encima de otros. La naturaleza humana, merced – imagino – a su instinto de supervivencia, tiende al egoísmo en cualquiera de sus facetas. O al egocentrismo – tal vez resulte más acertado este término – dado que anteponer el bien propio al ajeno debe requerir, en gran medida, sentirse el centro de algo. Esa tendencia tan humana se nos acentúa en los momentos difíciles. Nunca se hace más urgente la atención que cuando nos vemos necesitados de auxilio, entendiendo como tal el encontrar la manera de escapar de una situación no deseada, de las crisis.

Ahora que todos hablamos de resiliencia, se me ocurre que ese egocentrismo, tan humano para quien se siente en el desespero, limita precisamente la posibilidad de superación. Cierta dosis de egoísmo positivo ayuda a fortalecerse, pero yo diría que es generosidad lo que se necesita  para convertirse en alguien resiliente.

Sentirse el centro del universo no añade sino más peso a esas calamidades que nos abruman; agravan la magnitud del problema porque lo mío es el verdadero drama. La generosidad rema en sentido contrario al egoísmo o al egocentrismo. Cada pensamiento ocupado en el bien de otros me libera en cierta manera. Se puede ser un superviviente a costa de alguien, pero no un resiliente. Nadie supera una adversidad, creo, si no es capaz de asumirla, de encontrarle un rincón en el que dejarla sentada y quieta, de forma que nos permita continuar con nuestras vidas. Creo que esa generosidad mental favorece que desarrollemos habilidades para la resiliencia, empezando porque empatizar con otras realidades facilite su comprensión, y por ende la propia.

Quererse a uno mismo no puede considerarse egoísta, sino un fundamento de la autoestima, es decir, quererse lo necesario para disponer de esa energía. Pero hoy me ha dado por pensar que uno se hace más fuerte mientras menos se preocupa exclusivamente de sí mismo.

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