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Francia

Guayana Francesa: una montaña de oro y de discordias

Un proyecto de explotación aurífera dirigido por un consorcio ruso-canadiense tiene en vilo a Guayana Francesa. Mientras se espera una decisión definitiva sobre la posibilidad de explotar esta mina, France 24 consultó a algunos de sus criticos.

A 7.200 kilómetros de París, en la selva tropical, un proyecto minero fomenta debates desde hace varios meses. Es un choque entre la economía y el medio ambiente, una batalla de perspectivas que cuestionan el propio modelo de desarrollo.

El enclave galo, ubicado entre Surinam y Brasil, mide el doble de la superficie de Suiza y está habitado por unas 270 mil personas, residentes principalmente en la costa, ya que, tierra adentro, la selva ocupa aproximadamente el 96 % de sus ocho millones de hectáreas.

En 2014, las multinacionales Nordgold y Columbus Gold firmaron un acuerdo con el fin de iniciar los procesos de explotación de un yacimiento conocido por su oro y así nació la compañía minera Montagne d’Or o en espñaol, la » Montaña de Oro «.

Se estimaba que se podrían extraer 167 toneladas del metal precioso. En 2017, un primer estudio de factibilidad financiado por las empresas, concluyó positivamente y pudieron realizarse los primeros trámites ante las autoridades francesas.

Una mina a cielo abierto en los alrededores de una reserva natural

Para Philippe Boré, cofundador de Maiouri Nature Guyane, proteger la biodiversidad de esa zona vale todo el oro de mundo. Recuerda que este departamento acoge la mitad de la biodiversidad de Francia y que se trata de la única selva tropical europea.

«Se trata de un sector extraordinario, una selva reliquia con altas tasas de endemismo», comentó a France 24, » hay un riesgo de destruir especies que ni siquiera fueron registradas aún».

Ubicado precisamente en el único corredor no protegido de una Reserva Biológica Integral de más de 600 km2, el posible lugar de excavación suscita las críticas de los ambientalistas y otros opositores que se unieron en un colectivo de 33 organizaciones llamado «Or de Question».

Los activistas alertan sobre las proporciones del proyecto: «Sobre un millón de gramos de rocas extraídas habrá tan solo 1,6 gramos de oro», explicó Philippe Boré, «el resto se vuelven desechos tóxicos (…) cuando el consorcio minero se vaya, dejará en el lugar unas 220.000 toneladas de desechos.»

El ambientalista contabilizó unos siete metales pesados que estarían presentes en las sobras, entre estos, el cianuro, un componente muy tóxico para cualquier ser vivo, que, junto al mercurio, es indispensable para desligar el oro de su entorno.

Un potente químico que tendría que ser importado. «Hacer llegar 300 toneladas de cianuro al mes es hacer correr un riesgo a Guayana, puede suceder un accidente durante el transporte, entre el puerto y la selva», afirmó Philippe Boré , «es además un riesgo, podría haber agua contaminada por cianuro que no hubiera tenido el tiempo de biodegradarse.»

Para descontaminar los restos, se prevé la construcción de estanques gigantes con ese propósito. Pero en la mente de los opositores, permanecen vivas las imágenes apocalípticas de Brasil, cuando presas de residuos toxicos, parecidas a las que se usarían para la montaña de oro, aunque de mayor escala, no aguantaron y destruyeron todo a su paso.

«La ejecución de este proyecto equivaldrá al de la capital del departamento»

«Recordemos que sería la primera vez que la compañía Nordgold usaría una mina en un entorno tropical húmedo, no tienen ninguna experiencia en condiciones que hay que saber manejar», aseveró Philippe Boré, «gozamos de una red de 110 kilómetros de cuencas y ríos, el día que se contaminen, se esparcirá en todo el territorio.»

Además, al cavar, el oro no se consigue en abundancia, se conforma en residuos esparcidos en las profundidades y explotarlo requiere consecuentes esfuerzos energéticos.

En términos de electricidad, según Philippe Boré, el consumo de este proyecto equivaldrá al de la capital del departamento Cayena», hogar de la mitad de los guayaneses, consumo al cual habría que agregar «los 470.000 litros de agua por hora, las 24 horas del día».

Tras recibir las primeras críticas, la mina prometió la puesta en marcha de central solar, pero al ambientalista le «cuesta creerlo» pues duda que las inmensas necesidades se puedan cumplir en una región que poco ve el sol durante las temporadas de lluvias.

La historia de la Guayana Francesa y el oro es una de largo aliento, y este proyecto ruso-canadiense es el árbol que esconde el bosque. Esparcidas en este territorio amazónico, unas 360.000 hectáreas fueron facilitadas a empresas mineras para realizar exploraciones o explotaciones. Las prospecciones de la misma Colombus Gold lo demuestran.

Se estima que el 96% del territorio de Guayana francesa está cubierto por selva. Foto tomada en el sector de Dorlin, en el sur del departamento, el 1 de diciembre de 2012.

Se estima que el 96% del territorio de Guayana francesa está cubierto por selva. Foto tomada en el sector de Dorlin, en el sur del departamento, el 1 de diciembre de 2012.

Se estima que el 96% del territorio de Guayana francesa está cubierto por selva. Foto tomada en el sector de Dorlin, en el sur del departamento, el 1 de diciembre de 2012. Jody Amiet / AFP

«Solemos decir que el proyecto Montagne d’Or es como el pie en la puerta», dijo Philippe Boré, en referencia a su temor de una posible llegada de más firmas transnacionales en caso de concretarse este proyecto.

Cree que su fracaso podría desanimar los esfuerzos de estos grandes grupos, a los cuales, según él, el poder público ha estado tradicionalmente ligado. «Casi no investigan las solicitudes y regalan de manera continua permisos de exploración minera», afirmó al referirse a las autoridades ambientales. «Es probable que desde Francia metropolitana les hayan dado luz verde para ofrecer a las multinacionales pedazos enteros de selva primaria», agregó.

Contactados por France 24, los responsables de la Montaña de Oro, destacan su «estrategia para evitar, reducir y compensar los impactos ambientales» de su mina. Defienden el uso de cianuro «como el método más adecuado para recuperar el mineral, que optimiza el área explotada, pero también como la técnica que ofrece el mejor control de impacto ambiental».

Los promotores de la mina aseguran empleo y reforestación

Ante las críticas que apuntan a la deforestación que supondría tanto la excavación como la construcción de la vía terrestre y de las líneas de alta tensión, la compañía promete que sembrará árboles.

«Desde 2016, tenemos intercambios con el Estado y las asociaciones para definir los términos de esta compensación «, afirmaron, » la rehabilitación del sitio comenzará desde el inicio del proyecto a través del redoblamiento vegetal de los espacios a medida de la evolución de la infraestructura (…) al final de la explotación, habremos minimizado nuestro impacto y permitido una buena reparación de la vegetación.»

Con una tasa de desempleo de 22,4% en Guayana, el argumento emblema de los promotores del proyecto es el aporte a la economía. Reivindican «la creación de 750 empleos directos y empleos indirectos e inducidos» durante mínimo 12 años, la duración prevista de la explotación «lo cual constituiría» un soplo de aire fresco para la población», según ellos.

Una contribución que sería también fiscal: «planeamos pagar 450 millones de euros en impuestos, la mayoría de los cuales beneficiarán a las autoridades locales y regionales. Esta importante contribución financiera ayudará a satisfacer las necesidades de infraestructura».

Un cartel del colectivo "Or de question", que aboga en contra de la Montaña de Oro, durante la celebración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, en Cayena, Guayana, el 9 de agosto 9 de 2018.

Un cartel del colectivo "Or de question", que aboga en contra de la Montaña de Oro, durante la celebración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, en Cayena, Guayana, el 9 de agosto 9 de 2018.

Un cartel del colectivo «Or de question», que aboga en contra de la Montaña de Oro, durante la celebración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, en Cayena, Guayana, el 9 de agosto 9 de 2018. Jody Amiet / AFP

Un argumento que no convence a Yvane Goua, portavoz de los colectivos «500 frères» y «Trop Violans, integrantes de «Or de Question». En diálogo con France 24, argumentó que «la contribución fiscal es más para Francia metropolitana que para Guayana» y que cuando se estima que hay «unas 22.000 personas que carecen de empleo, promover 750 contratos sobre 12 años no es propiamente desarrollo».

«Necesitamos a 58 profesiones diferentes, la mayoría de las cuales ya tienen oferta de formación en el territorio», argumentó la dirección de la mina, lo cual refuta Yvane Goua: «Somos departamento francés desde 1948, pero aún carecemos de una oferta de formación suficiente por lo que los jóvenes que tienen dejar el territorio para especializarse, ni siquiera para el oro hay», enfatizó.

La activista ve a esta mina cómo una «estafa» que contradice los reclamos de la población local.

«Una vez más el Estado nos demuestra su desprecio y su desconocimiento del territorio», aseveró Yvane Goua, quien denunció también un incumplimiento de los Acuerdos de Guayana, firmados en 2017 a raíz de una ola de protestas.

«El Estado firma un plan para lidiar con el déficit estructural y desarrollar el territorio e imponernos luego este proyecto, queremos la implementación total de los acuerdos», criticó, «la prioridad es un desarrollo interno de gran escala, no un desarrollo solo para una parte de la población».

En el blanco de los opositores está también el mutismo de los políticos acerca de la Montaña de Oro. El interés hacia la inversión privada proveniente del sector minero, defendido cómo vector de desarrollo por algunos, podría explicar esta pusilanimidad de una parte de la clase política, que teme la posible desaparición de este flujo, que cuenta entre los pocos capitales exteriores del departamento.

No obstante, algunos representantes elevaron su voz en contra de esta mina, como Gabriel Serville, uno de los dos diputados en la Asamblea Nacional por Guayana.

«Hay que preservar el agua de todas las fuentes de contaminación posibles que sea a causa de la minería legal o ilegal», explicó a France 24, y recordó haber entregado, en diciembre pasado, un proyecto de ley a favor de la prohibición total del uso de cianuro en la industria minera.

Unas autoridades en «una situación muy embarazosa»

«No estoy en contra de la explotación del oro», matizó Gabriel Serville, «pues forma parte de la economía de Guayana desde siempre». Pero el congresista teme de una catástrofe debido al tamaño que tendría la Montaña de Oro. Debido al interés del Estado, estimó que «va a ser complicado» que se detenga el avance de esta mina.

«Cuando acompañé hasta el sitio de la Montaña de Oro, junto a otros parlamentarios, al entonces ministro de Economía, Emmanuel Macron, este se había mostrado muy interesado», relató el diputado, «la última vez que me reuní con él, en julio pasado, me dijo esperar que este proyecto pueda servir de ‘locomotora’ para el desarrollo económico» del departamento.

«El Gobierno se encuentra en una situación muy vergonzosa, porque no planteaba invertir mucho en el desarrollo de Guayana y ahora se da cuenta de que la inversión privada podría resultar defectuosa en caso de que este proyecto fracase», afirmó Gabriel Serville, quien invitó a representantes de la Comisión de Desarrollo Sostenible de la cámara baja para hablar del proyecyo.

«Estos días de visita reforzaron mi sentimiento de que este proyecto no responde de ninguna manera a las cuestiones de protección del medio ambiente y del desarrollo del territorio», comentó a France 24 Loïc Prudhomme, diputado y miembro de esta comisión.

El representante resaltó el potencial de sectores como la madera y la pesca que se encuentran actualmente «olvidados» aunque podrían generar una actividad menos riesgosa que el extractivismo.

El diputado se sorprendió de la cierta «convergencia» de puntos de vista que notó en el seno de su delegación, compuesta de miembros de diversas familias políticas, «estuvimos todos de acuerdo sobre la necesidad de implementar esquemas que permitan planificar mejor el desarrollo del territorio ante semejantes riesgos ambientales».

El próximo paso para los legisladores encargados de los asuntos de sostenibilidad es integrar a sus colegas de la asamblea con el fin que evalúen la pertinencia de la Montaña de Oro. Una conclusión que deberá también ser compartida al ministro de Medio Ambiente, François de Rugy, quien prometió viajar también a Guayana.

Mientras se conoce la decisión del Ejecutivo, muchos guayaneses esperan que este debate no vaya a esconder los problemas estructurales que tiene su territorio y que una vez se haya concluido la trama de la Montaña de Oro, no se queden nuevamente fuera de los radares de París.

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