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Happy hour S-Market
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‘Happy hour’ S-Market, ¿la solución filandesa al exceso de desechos?

Happy hour S-Market – La cadena de supermercados S-Market reduce los precios de los productos a punto de caducar durante la última hora diaria de su jornada de apertura.

Una cadena de supermercados finlandesa conocida con el nombre de S-Market es noticia desde hace meses por una iniciativa sencilla y al parecer, eficaz, contra las nefastas consecuencias causadas por el desperdicio de alimentos, las grandes cantidades de basura generadas a diario, y la  negativa repercusión de estas acciones en el cambio climático.

Happy hour S-Market

Con el objetivo de conseguir reducir durante el año 2020 el desperdicio de comida en al menos en un 15%, los 900 establecimientos de los supermercados del grupo S-Market (todos ellos presentes en Finlandia), se han hecho eco de la ‘Happy hour’, que poco comparte con las famosas ‘horas felices’ de los bares y restaurantes que tan solo persiguen un aumento del consumo de bebidas durante las ‘horas muertas’.

La ‘Happy hour’ de los supermercados S-Market es el tiempo en el que se reducen los precios de los alimentos con fechas cercanas a la caducidad en torno a un 30 o 60 % y comienza a partir de las 21:00 horas, según apunta la fundación World Economic Forum.

De esta forma, el grupo de supermercados pretende reducir las grandes cantidades de basura generada que proceden de alimentos que, en vez de convertirse en desechos, podrían haber sido el almuerzo o la cena de cualquier ser humano, necesitado o no.

Datos alarmantes, los ejemplos que desencadenan el movimiento

Según los gráficos aportados por la empresa Statista, durante el año 2017, se generaron 492 toneladas de basura procedentes de frutas y vegetales que, a falta de ser consumidos, fueron catalogados como desechos. Algo similar sucedió en el mismo año con los cereales, que provocaron otras 317 toneladas de residuos a nivel global; o alimentos como la leche o los huevos, que generaron por su parte, un total de 119 toneladas de desechos.

La cosa empeora aún más cuando se trata de alimentos procedentes de animales vivos. Como la carne y el pescado. 61 toneladas de carne y otras 17 de pescado fueron desechadas durante el año 2017, lo que equivale a otras tantas toneladas de vida arrasadas sin ningún fin. Este aspecto causa una inmensa polémica entre asociaciones animalistas y defensores de los derechos de los animales que, sin necesidad de llegar a tratar asuntos de forma radical, luchan simplemente por una regulación y cierto control en el consumo de determinados alimentos que exigen el fin de una vida (o millones de ellas) para su consumo. Lo que defienden atiende a la lógica: Consumo de animales sí, pero controlado, ‘sin matar por matar’.

Con respecto al tema, el periódico New York Times resalta los escalofriantes datos de un informe que culpa al desperdicio de alimentos como el principal responsable de generar el 8% de los gases de efecto invernadero emitidos en la atmósfera. Además, el medio sostiene: ‘el metano generado por la comida podrida en vertederos es un 25% más nocivo que el dióxido de carbono’.

¿Copiar la idea como solución al cambio climático?

Aunque en una inmensa mayoría de países no existe prácticamente ninguna cadena de supermercados que se haya manifestado con respecto al movimiento finlandés creado y promovido por S-market, en Reino Unido sí que predominan otros establecimientos que practican actividades similares.

La cadena Tesco, por ejemplo, que dispone de un gran número de tiendas repartidas por todo el territorio británico y es considerada una de las firmas de mercados minoristas más grandes del mundo, reduce los precios de algunos de sus productos tiempo antes de echar el cierre.

Sobre las 20:00, entendida esta como una hora adentrada en la noche para zonas como el Reino Unido, es normal ver a los trabajadores preciando productos perecederos como las famosas cookies tan conocidas en el país, el pan hecho a diario, o la carne y el pescado distribuido por la cadena. Del mismo modo, es habitual apreciar a padres de familia numerosas y personas con escasos recursos adentrarse en los supermercados ‘entrada la  noche’ para poder lidiar contra los precios desmesurados, aunque no es necesariamente este perfil el tipo de consumidor exclusivo que tiende a comprar los productos rebajados. 

Al igual que la comida con fecha de caducidad cercana, los alimentos envasados ‘con taras’ también suelen ser considerablemente reducidos en lo que a su precio se refiere.

Los packs de latas de refresco por ejemplo, pueden verse en parte deteriorados durante su fase de trasporte, y esto es algo que las cadenas como Tesco también tienen en cuenta a la hora de valorar sus productos. No se desechan, sino que se ponen a la venta con un precio reducido, ya que su consumo es totalmente apto y no supone ningún riesgo para la salud.

Por su parte, Dinamarca fue el punto donde se originó el movimiento ‘Too good to go’, que al igual que la ‘Happy hour’, promueve los valores de sostenibilidad y conciencia, e intenta combatir el desperdicio masivo de alimentos.   

Sin embargo, aún quedan muchos eslabones en la cadena que ni siquiera han manifestado una pequeña forma de apoyo a movimientos similares, a pesar de sí haberse pronunciado al respecto. España, por ejemplo, se sumó en el año 2015 al Objetivo de Desarrollo Sostenible promovido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), comprometiéndose a aplicar medidas y garantizando modalidades de consumo y producción sostenible antes de finalizar el año 2030. Pero las palabras no bastan. Finlandia lidera la lista en poner en marcha las medidas que demuestran concienciación ante el tema, Dinamarca se une, y Reino Unido al menos se pronuncia. Las acciones prometidas o las nuevas propuestas por parte del resto de países se están haciendo esperar, cuando sumándose a medidas como la ‘Happy hour’ los beneficios podrían ser incalculables. Mientras tanto el planeta avisa.

El cambio en el ritmo de consumo urge. 

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