Honor, familia y negocios: las seis lecciones de vida que puedes aprender de “El Padrino”

Honor, familia y negocios: las seis lecciones de vida que puedes aprender de “El Padrino” – Las lecciones que vemos en la novela nos demuestran que todo se puede resolver con un poco de imaginación y talento.

Honor, familia y negocios: las seis lecciones de vida que puedes aprender de “El Padrino”

En 1972 el mundo se deleitó con una obra de arte cinematográfica que no sólo mostró la violencia de la mafia italiana en el entonces aterrador Nueva York, sino toda una filosofía de honor, códigos de familia y negocios, donde hasta la decisión errónea más pequeña puede afectar a toda una familia y cambiar el curso de una vida. Basado en la novela del mismo nombre, El Padrino se convirtió en la obra maestra del autor Mario Puzo —también guionista del filme. Pero haciendo a un lado el poderoso legado que nos dejó la trilogía de Francis Ford Coppola, tenemos un libro perfecto del cual no sólo podemos sacar frases célebres, sino también lecciones de vida para cualquier situación.

El personaje creado por Puzo llamado Vito Corleone es el que nos dejó con la boca abierta en más de una ocasión durante el trayecto de esta interesante novela. Su serenidad, sus consejos y su astuta forma de resolver los conflictos coronan a Don Corleone como uno de los personajes más entrañables de la Literatura y el cine. Las lecciones que vemos en la novela nos demuestran que todo se puede resolver con un poco de imaginación y talento. Después de todo, él es un experto ofreciendo negocios que nadie puede rechazar. A continuación, te compartimos algunas de las más importantes lecciones rescatadas de la novela

1. La familia es lo más importante

Durante la novela nos cuentan la historia del joven Vito Corleone, un hombre de familia que trabaja para hacer feliz a quienes ama. Corleone no tiene grandes ambiciones, simplemente se deja llevar por su instinto y sentido común. Sin embargo, una problemática lo hace convertirse en un hombre poderoso, respetado y, sobre todo, muy rico. A pesar de que él puede tener a cualquier mujer, sigue siendo leal a aquella esposa que lo quiso aún cuando era pobre. Además, enseña a sus hijos a llevar una vida sencilla apegada a las tradiciones de su sangre; y a pesar de ser un hombre demasiado ocupado, siempre hubo tiempo para forjar la unión de la familia.

2. Guardar silencio cuando sea adecuado

En una parte clave de la novela, el primogénito de Corleone deja ver su debilidad al hablar de más durante una negociación en la que El Padrino prefiere ser imparcial. Según nos cuenta Vito, las personas —en especial aquellas que no conocemos— no deben saber demasiado sobre nuestros pensamientos. Al mostrar demasiado lo que estamos pensado, dejamos ver nuestras debilidades emocionales, y pueden nublar nuestro buen juicio provocando que nuestros enemigos tengan armas que les permitan saber dónde atacar. El aprender a no mostrar demasiado lo que pensamos ayuda a mantener la discreción, mantenernos imparciales cuando la ocasión lo requiere.

3. La amistad es algo muy importante

Relacionarse y entablar una amistad con las personas adecuadas puede traer beneficios muy grandes, y El Padrino lo sabía. De esta manera resolvía conflictos y creaba estrategias que le servirían en un futuro. “Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca”, el intercambio de favores era muy propio del Don, ayudando honestamente a quien lo necesitaba fortalecía la lealtad. Observaba lo que las personas necesitaban, pero sobre todo les decía lo que querían escuchar para así mantenerse dentro del círculo que le rendía tributo.

4. La importancia de un buen consejero

El Padrino tenía un leal consejero encargado de mostrarle el camino más racional en la toma de decisiones, era el puente de comunicación entre el Don y el resto del mundo. Después de todo, él no puede hacer todo solo, ya que las decisiones que caen sobre una sola persona no siempre resultan de la mejor manera. Vito Corleone podía ser un hombre poderoso, con un imperio que lo respaldaba, con la palabra final en la toma de decisiones; sin embargo, es siempre necesario contar con personas que nos den su punto de vista, esto con la finalidad de renovar nuestros pensamientos y así tomar decisiones frescas que nos ayuden a evolucionar.

 

5. Centrarse en los objetivos

En una inesperada evolución en los negocios turbios, el Don es persuadido para entrar al mundo de las drogas, a lo cual se niega, debido a que su negocio es completamente diferente. Entrar en el negocio de los narcóticos haría al Padrino arriesgarse y perder relaciones públicas; pero le dejaría una ganancia considerable de dinero. El no querer no era falta de ambición por parte de Vito, sino que estaba consciente de que la avaricia es uno de los males que hacen caer al hombre. El hambre de poder y dinero pueden derrocar a un imperio más rápido que la más sangrienta de las guerras. Es el hombre el causante de sus males, pero la mejor manera de combatirlo es protegiendo los bienes y siendo agradecidos con las cosas que hemos ayudado a crear,; pero sobre todo, saber cuando fue suficiente.

6. El odio es el rey de los males

La vida de Vito Corleone estuvo llena de muertes dolorosas desde su juventud. Fueron las pruebas más difíciles para una persona fuerte como él, lo cual nos lleva a analizar que siendo una persona tan poderosa tiene todos los elementos para cobrar venganza, pero decide no hacerlo. Elige siempre la paz ante todo, ya que según él no hay nada mejor que mantener la paz hasta con el peor de los enemigos. El odio es un veneno poderoso, tener odio es tomar voluntariamente ese veneno y dejar que nos aniquile desde dentro. Las decisiones basadas en él sólo nublan nuestro juicio y simplemente no pueden salir bien. El Padrino nos dice que no debes sentir odio ni por tu peor enemigo, ya que desconocemos las decisiones que lo llevan a hacer lo que hiz. Y aún sabiendo, no podemos juzgar, sólo resolver los problemas.

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