Koepka se lleva el título y Woods el reconocimiento

Brooks Koepka y Ben Kern posan con el trofeo PGA Championship. JAMIE SQUIREGTY_AR_SPO

Cientos de personas se quedaron atrapadas en el asfalto que confluye con el camino principal que comunica del green del hoyo 9 con el tee del hoyo 1, casa-club y hoyo 18. Materialmente era imposible avanzar un paso. Más 30 grados y 40% de humedad, pero nadie se queja ni se agobia. Tiger Woods está en el tee del uno, de rojo y negro, el californiano busca retomar la historia de este deporte y llevarse su 15º major y cercar los 18 de Jack Nicklaus. Unos minutos más tarde ya sin retenciones en los aledaños del primer tee de salida, es el turno de Jon Rahm, también de rojo, en honor a su Athletic y también a Tiger. Sabe que se enfrenta a una oportunidad histórica, la mejor en su corta carrera de 10 majors. Pero la tónica es la misma que en la jornada anterior, claras oportunidades en los primeros hoyos y el putt no entra. Llega el bogey en el hoyo 4, pero Rahm aguanta el tipo y se mantiene paciente hasta que encuentra el premio en el hoyo 7, primer biridie del día. Para entonces Bellerive Country Club rugía como nunca, especialmente en los hoyos 2, 3, 8 y 9 donde Tiger donde conseguía sus birdies que colocaban en la pelea del torneo. Por detrás en el último partido, Brooks Koepka el líder, pasó los peores momentos en los hoyos 4 y 5 con dos bogeys, pero tres birdies consecutivos del 7 al 9 ponían la clasificación en -14. El doble ganador en las dos últimas temporadas del Us Open, se convertía en el gran rival para todos.

El australiano Adam Scott aguantaba el tipo y lograba incluso empatar en cabeza. Para entonces, Rahm se había convertido en un mero espectador de la batalla librada entre Koepka, Woods y Scott. El birdie del de Barrika por los segundos nueve hoyos llegó ya muy tarde, en el hoyo 16. Poco le duró la alegría ya que el bogey en el par cinco del 17 cayó como una maza, sin embargo Rahm sacaría la casta y el orgullo, para terminar con un birdie en el 18 que le dejó con -11, empatando en la cuarta posición, igualando su resultado logrado en el Masters de Augusta de este año. “La tónica general del día es que no me he dado oportunidades de birdie claras” Así resumía el español su vuelta y añadía: “he luchado lo máximo posible para terminar lo más arriba y estoy orgulloso de como he peleado en esta semana, mentalmente estoy bastante cansado”. Sobre sus opciones de ganar un major, el español se mostraba rotundo: “hay mucha gente que ha jugado muchos grandes antes de ganar el primero y si todo va bien tendré la opción de jugar muchos grandes y tendré alguna opción de ganar más domingos”.

Rahm jugó justo por detrás del partido de Tiger y fue testigo de toda la locura generada alrededor del californiano. “Ha sido muy divertido y me ha emocionado. Yo no pensaba que fuera a vivir algo como lo que he vivido hoy, los gritos de la gente, ojalá hubiera podido hacer algo para la gente me hubiera apoyado un poco más a mí”. Tiger terminaría segundo con -14, mostrándose cada semana más cerca de ganar. Pese a su horrible estadística desde el tee de salida con 6 de 14 calles cogidas, Tiger hubiera logrado una victoria épica con sus 64 golpes de no ser por la inspiración casi divina de Brooks Koepka. Los 66 golpes del ganador de este año del Us Open fueron suficientes para lograr la victoria con dos golpes de ventaja. De los últimos seis majors, tres están en sus vitrinas (no jugó el Masters de este año por lesión) y todo a sus 28 años.

Rafa Cabrera-Bello completaría la el buen papel del golf español con un top-ten, gracias a los 64 golpes firmados en esta última jornada. Su extraordinario final de PGA Championship le acercan a la Ryder Cup, Rafa tendrá todavía tres semanas y tres torneos por delante para meterse en el equipo de Thomas Bjorn por méritos propios.

Deporte Internacional - Fuente Original

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