La Boca late al ritmo de una final histórica: uñas pintadas de azul y amarillo y turistas que buscan entradas

Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk

La Bombonera, ese templo pagano que se debate entre su historia y el futuro, es el escenario que este sábado acaparará la atención del planeta futbolero. Y las calles que lo circundan, la gente que habitualmente transita por sus orillas, quienes trabajan en sus márgenes, los vecinos de la zona y también los turistas extranjeros que entienden la parada como indispensable, todo ellos, le ponen su propio ritmo a la previa de un encuentro de trascendencia mundial: el Boca-River que significará la primera final de la Copa Libertadores.

A pocos días de cumplir 90 años y con toda su vida en la misma geografía, Silvio camina como casi todas las mañana por la calle Hernandarias. “Voy a ver el partido por televisión y espero que gane Boca. Tengo fe en que sea 2-1, pero sabemos que es una final difícil. Estos días todos por acá estamos pendientes de lo que pase”. A una cuadra, Anahí atiende un kiosco y también seguirá lo que ocurra en la cancha delante de una pantalla; aunque no le importa tanto el partido como que sea un buen día de ventas. Osmar atiende una pañalera y su deseo es “que sea un día tranquilo y gane Boca”, que es el deseo de cada una de las personas que entra es su negocio porque la charla de lo que ocurrirá en la definición se vuelve obligatoria.

Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk

La entrada principal, la de Brandsen 805, es una torre de Babel en la que se confunden los idiomas. Una familia francesa lamenta no poder ver el encuentro más esperado por la falta de entradas. Thiago, un brasileño de Pernambuco, se asombró con los precios: “Pregunté cuál era el costo y me pidieron 5000 reales (casi 50.000 pesos)”. Sin tener en cuenta la rivalidad reciente, Júnior pasea con la camiseta de Palmeiras de la mano de su novia y cuenta que también hubiese querido estar presente. No es el mismo problema que el de un matrimonio suizo: cuentan que no les gusta el fútbol y sólo se acercaron a tomar fotos; aunque sí están al tanto de que “habrá un partido con mucha expectativa”.

A 100 metros de la cancha, Silvia está al frente de una parrilla familiar en la que se reproduce toda la liturgia boquense en cada rincón. “Los BocaRiver son especiales, porque siempre queda gente afuera y entonces se sientan acá a comer y tomar algo mientras lo ven por televisión. Esta vez seguramente va a ser igual, pero con movimiento desde más temprano de lo habitual”. Cuenta que no hace promesas ni apuestas, porque las veces que lo hizo no le fue bien. Pero sí hay lugar para las cábalas: como en cada superclásico tendrá las uñas pintadas de azul y amarillo y el maquillaje en su rostro llevará el mismo tono.

Un barrio popular, en una relación simbiótica con el club que hoy todo lo acapara, acomoda su ritmo habitual a un acontecimiento trascendental. Sus habitantes y quienes caminan por sus calles también le ponen clima, desde su cotidianeidad, al superclásico más resonante de todos los tiempos.

La vigilia del barrio, en fotos

Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk

Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk

Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk

Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk

Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk

Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk

Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk

Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Un recorrido por el barrio de La Boca, que palpita la gran final de la Copa Libertadores. Fuente: LA NACION – Crédito: Ricardo Pristupluk

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