La cruzada de Florentino Pérez: una Superliga Europea

Florentino Pérez, durante la última entrega de insignias a los socios más veteranos del Madrid. JimenezEFE

El presidente del Madrid, respaldado por Barcelona, Juventus y Bayern, lidera el proyecto de la aristocracia europea de crear una nueva competición

Cree que es la única manera de competir con el dinero de la Premier y el PSG

En Kiev, la noche previa a la última final de Champions, varios altos directivos del Real Madrid se tomaron una copa con invitados. Para sorpresa de los presentes, la conversación no se centró en la suplencia de Bale ni en la amenaza de Salah, ni siquiera en el reto histórico de ganar el tercer título seguido. No. Se habló principalmente de la necesidad de crear una Superliga europea para que la vieja aristocracia del fútbol (con Madrid, Barça, Bayern y Juventus, al frente) pueda seguir compitiendo con el crecimiento de la Premier y la irrupción de los clubes-estado. Ésa es hoy la gran obsesión de Florentino Pérez y su equipo.

Hace unos días, Football Leaks reveló las negociaciones entre el presidente blanco y la empresa estadounidense Relevent (la del famoso partido de Liga en Miami), impulsora y mecenas de un torneo que acabaría con la Champions tal y como la conocemos. Una liga cerrada con plaza fija para los grandes de España, Inglaterra, Italia, Alemania y Francia, que operaría fuera de la UEFA y dispararía los ingresos: premios de hasta 500 millones para el vencedor y la promesa de triplicar los actuales ingresos televisivos de los españoles.

Pero, ¿por qué el Madrid está dispuesto a dinamitar su competición fetiche? Sencillo: considera que, acabado el efecto Cristiano que le ha puesto en órbita a niveles deportivos y de márketing durante estos años, sus ingresos actuales no le permitirán mantener su liderazgo a medio plazo. Un escenario idéntico al que se le planteará al Barça sin Messi. Y, a menor escala, a Juve, Bayern o Atlético si la Premier comienza a aprovechar en el terreno deportivo su ventaja económica. Y en ello está.

“No hay opción de competir”

«Antes, cuando ibas a fichar a un futbolista competías con los cinco grandes y, si acaso, el Tottenham. Ahora el Southampton o el West Ham pueden pagar tanto como tú. Y da igual que Tebas se vaya a jugar una tarde a Miami. Por idioma e historia, EEUU y Asia son suyos, no hay opción de competir por esos mercados», explican desde uno de los clubes españoles implicados en el proyecto. Y no exageran. La pasada temporada, el WBA ingresó 108 millones por TV a nivel mundial, el que menos de la Premier. El Atlético, tercero de España, ganó 99 (Barça y Madrid, alrededor de 140, menos que el Everton, séptimo inglés). Una situación que preocupa más, incluso, que la riqueza artificial de un PSG o un City: ese dinero se puede ir de un día para otro igual que vino. El de la Premier ha llegado para quedarse.

Y por ahí empieza a resquebrajarse una operación que, pese a las amenazas vacías de la UEFA y la FIFA, sería posible legalmente, como ya se ha visto con la Euroliga de baloncesto, un precedente claro de lo que ahora estudian los clubes de fútbol. Pero, aunque se superasen esas trabas, lo que no sería factible es una Superliga sin ingleses y éstos, aunque se han mantenido en las negociaciones, no tienen especial interés en que salga adelante un proyecto que cambiaría radicalmente una situación que hoy les favorece: una gran liga el fin de semana y la Champions entre medias. Win-win.

La Premier es sagrada

Porque la convivencia con las ligas nacionales es el punto en que este intento ha descarrilado. Relevent, para financiar el torneo, exige que se juegue en fin de semana. Una línea roja, la de enviar a segundo plano su liga, que están dispuestos a cruzar todos menos los ingleses. Ahí es donde se bajan: la Premier es sagrada.

«Por mucho que Madrid y Bayern se empeñen, no se va a organizar esta Superliga. Lo que pasa es que se acerca el final del contrato televisivo de la Champions y quieren presionar a la UEFA para que nos dé más en el reparto», vaticina un alto directivo de otro de los clubes españoles implicados. No sería la primera vez, ya que esta misma temporada se estrena el nuevo reparto de ingresos en la Liga de Campeones pactado la pasada primavera, ya con la amenaza de este proyecto de excisión, por el cual durante el próximo trienio los clubes pasarán de recibir 1.400 millones a 1.900. Además, ahora, a la hora de distribuir ese dinero se valoran más los resultados históricos que los de los últimos años, premiando así más a los grandes equipos clásicos.

«En realidad, a los clubes nos da igual que nos den más o menos dinero. Al final, todo acaba en manos de los jugadores. Si ganamos 20, les pagamos lo necesario para que se compren un Lamborghini. Si ganamos 40, nos exigirán el doble y se comprarán dos», relativiza el directivo anterior. «Sí, pero al menos podremos ficharles», respondería Florentino, que no se rinde aunque el proyecto parezca herido de muerte. Igual que Bernabéu fue clave para crear la Copa de Europa, él ve en esta Superliga su legado. Es su cruzada y no va a parar.

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