Las Estaciones y los Días: Hartura

Las Estaciones y los Días: Hartura

Las Estaciones y los Días: Hartura – ¿Las Cabalgatas? Bien, gracias.

Las Estaciones y los Días: Hartura

Las Estaciones y los Días: Hartura

Qué hartura de navidades, y no por el exceso y orondez de mi circunferencia, que también, si no por las polémicas artificiales, por las informaciones hinchadas, por el postureo de algunos políticos, por la guerra de caramelos, por las competiciones entre municipios para ver quién y tiene más largo el saco de dulces, por los peluches LGTBI, por Luis del Val. En fin. Todo lo demás, bien, excesivo, pero bien.

Ya hemos recogido, el domingo postmonárquico es un buen día para reempaquetar la Navidad, reubicarla en sus cajas y posicionarlas en su lugar oscuro y fresco del trastero, donde reposarán, mansamente hasta el puente de la Constitución de este año, cuando, de nuevo, desempaquetaremos y ubicaremos todos los artilugios que hacen la Navidad, más Navidad.

Comencemos por aquí, Marbella. La sobreexposición de algunos líderes y lideresas políticas en este tiempo navideño, el postureo y la obligación casi ubicua de aparecer en todas y cada una de las fotos me parece un exceso que tiene que ver más con el personalismo con el que se entiende la política hoy en día que con la necesidad protocolaria de aparecer como munícipes  representando al Pueblo. Vaya aquí como ejemplo la fotografía en la que sus Majestades de Oriente realizaron una visita a dos hospitales de la ciudad (uno público y otro privado). Instantánea en la que aparecen los Tres Magos, representantes del centro, la Alcaldesa, el concejal de Fiestas y dos cargos de confianza asomando entre los hombros de los representantes institucionales. Ni una foto de los niños y niñas a los que iba dirigida la visita, de ese momento en el que los Tres Reyes entregaban algún juguete, alegraban un momento de la hospitalización y convalecencia, un retrato de la disculpa por la que habían acudido hasta allí.

¿Foto de la Cabalgata en Las Chapas? Igual, el concejal de turno, retratado. ¿Foto del desembarco en el Puerto Deportivo? Lo mismo, concejal de turno, retratado. Y, ojo, que esto poco o nada tiene que ver con el color político, que a la hora de la foto para la posteridad se apunta hasta el más pintado. Y no, esto no es una cuestión de representación institucional, es una veleidad política.

Caramelos. Más allá de parecerme rayano a lo surrealista que cada Cabalgata de Reyes se transforme en una batalla campal por los caramelos, la segunda y tercera lectura de este asunto son las que más me entretienen y las que más preocupan. La segunda lectura, parece que los municipios limítrofes hayan dejado atrás las batallas de los quintos a pedradas para iniciar una guerra sorda de miles de kilos de caramelos. Madremía.

Si Marbella publica que serán 15.000 kilos, Estepona publica que serán 18.000, Manilva que 20.000, Casares que 25.000, todas ellas cifras inventadas (casi todas), en una prosaica competición para ver qué municipio tiene más largo y grueso el saco de caramelos, lo demás poco importa. La tercera lectura me preocupa más. Durante estos días no he visto crítica mayor a algunos ayuntamientos e instituciones que la relativa a los caramelos de la Cabalgata.

Ríos de revolucionarios han asaltado las redes sociales para criticar que a ver dónde estaban los caramelos, que si no han llegado, que si han brillado por su ausencia, que no hay derecho, que qué injusticia he llegado a leer… Una retahíla de improperios. Si esa grandísima indignación se canalizara para pedir termine de una vez la ampliación del Hospital Costa del Sol, o para exigir que los malayos devuelvan lo robado a Marbella, o para denunciar y condenar de manera reiterada cada acto de violencia machista… Pero no. Por los caramelos YO, MA-TO, por el resto de temas algo más trascendentales, no alzo la voz, no me visibilizo, no me posiciono. Vivimos en una sociedad adocenada y adormilada.

Remato con La Vallekana. Defenderé a ultranza la necesidad de visibilizar a los colectivos que requieren de apoyo por ser más vulnerables. La ola de conservadurismo casposo y rancio (y peligroso) que surgió ante la cabalgata de Vallecas solo confirma la necesidad de sacar no solo una carroza LGTBI, sino una en cada ciudad y pueblo. De Luis del Val ya hablamos otro día y tal, porque decepción, la perplejidad y repugnancia me impiden articular una letra.

Por cierto, rematar la tarde de Reyes bailando en la cocina una versión mágica de La Bien Pagá interpretada por Vinila Von Bismarck no tiene precio (por terminar con luces y no con sombras).

Hasta diciembre, Navidad. See you!!

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