Los cambios de temperatura afectan a tu piel: así hay que cuidarla en invierno

Foto: Imaxtree

Es una mañana cualquiera de noviembre y, como cualquier mañana, sigo mi rutina facial habitual: mi limpiadora de siempre, mi sérum de todos los días y la hidratante de turno (muy hidratante, mi piel es muy seca y pide agua a gritos constantemente). A continuación -e, insisto, como todos los días- me maquillo con algo de colorete y barra de labios, eso sí, también muy hidratante, pues mis labios sufren tanto como mi piel la deshidratación.

Salgo de casa (frío y viento), me subo en el coche (ay, qué bien, al calorcito de la calefacción), llego a la oficina y… no puede ser. La cara tirante, los labios cuarteados, una sensación de que la piel me pide a gritos que me vuelva a echar crema hidratante porque así no va aguantar todo el día… Y pienso: ¿”Cómo no me pasa esto en el agosto madrileño y sí un día de noviembre que amenaza incluso con lluvia?”. Me imagino que esto que me pasa a mí lo comparto con muchas de las mortales que en invierno se trasladan no solo en coche, sino en metro, en autobús… Y también les pasará a todas aquellas que tengan aire acondicionado caliente en sus oficinas, calefacción fuerte en sus casas…

Porque aunque en nuestras cabezas la deshidratación cutánea pueda estar más ligada al calor veraniego, nada más lejos de la realidad.

¿Qué le pasa a mi piel en invierno?

Eva Raya, cosmetóloga y co-creadora de los cosméticos Alice in Beautyland resume qué le pasa a nuestras pieles en invierno: “Sequedad, tirantez, descamaciones y rojeces son los efectos negativos más habituales que provoca el frío en nuestro rostro”. Pero no solo el frío: el viento, los cambios bruscos de temperatura y las calefacciones (a veces demasiado altas, resecan el ambiente), contribuyen a romper el equilibrio hídrico óptimo de la barrera cutánea.

“Cuando las temperaturas bajan, la piel se contrae y disminuye su correcta irrigación. Esto conlleva una falta de oxígeno y de otros nutrientes que no solo resecan, sino que también afectan al tono, que aparece apagado, sin vida”, explica Joaquín Pinar, responsable en España de la marca cosmética Wherteimar. La tirantez también es una consecuenacia directa, lo mismo que una secreción sebácea escasa de las glándulas, lo que aumenta la sensibilidad y la sequedad del rostro.

Cómo evitar los efectos negativos del frío en el rostro

A nivel cosmético, Eva Raya recomienda utilizar ingredientes que “aminoren la pérdida transepidérmica de agua y los que ayuden a reparar el manto lipídico. Los principios activos derivados de plantas xerófitas, que se adaptan al estrés hídrico (que se produce precisamente por las variaciones extremas de temperatura), como la ‘salvia sclarea’, son especialmente beneficiosos”. Además, la manteca de karité, rica en vitaminas y ácidos grasos, es muy adecuada porque restaura y repara la piel. Joaquín Pinar enumera otros ingredientes, presentes en cremas hidratantes faciales, entre ellas las de Wherteimar, que calman, protegen, reparan y nutren: “aloe vera, rosa mosqueta, alantoína o urea (compuestos químicos muy efectivos) “.

En cualquier caso, limpieza (mejor con un producto que no reseque, con base en aceite, y sin aclarado con agua); sérum, mejor hidratante, y crema hidratante, tanto de día como de ncohe, se convierten en imprescindibles de toda la estación fría. Mascarillas, de día y de noche, también son buenas aliadas complementarias a las rutinas diarias.

Por otra parte, la doctora Fercasy, directora de la clínica estética que lleva su nombre, sugiere algunos consejos prácticos, aparte de los cosméticos, para evitar la deshidratación de la cara en invierno:

  • Llevar una dieta sana y equilibrada, que incluya pescado, carne, fruta y verdura, además de beber mucha agua, la mejor manera de hidratarse y de expulsar las toxinas del organismo.
  • Tomar frutas ricas en vitamina C, como naranja y kiwi, que aportan equilibrio a la barrera cutánea.
  • Lavarse con agua templada, ni muy fría ni muy caliente, para que la piel no sufra.
  • No abusar de la calefacción y, en cualquier, usar un humidificador no estará de más.
  • Protegerse del viento, con bufandas o pañuelos, también reseca la cara.
  • Masajear la piel de la cara, para estimular una correcta circulación sanguínea, de oxígeno…

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