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Gastronomía

Los errores más habituales al preparar el té

Victoria Bisogno, de El Club del Té EL CLUB DEL TÉ

Nosotros nos escandalizamos con sus paellas, pero seguramente cualquier inglés sufriría mucho ante el maltrato generalizado al té que se estila en España. Lejos de ser una bebida con el protagonismo que tiene en otros países, lo cierto es que hay algunos consejos que merece la pena tener en cuenta para preparar una taza de té en condiciones.

Así que, para aprender, le hemos pedido a Victoria Bisogno, fundadora y presidenta de El Club del Té, que nos de un curso acelerado para corregir todo lo que hacemos mal y que ya solo necesitemos mejorar nuestro acentro british a la hora de preparar una lovely cup of tea.

El agua

Empecemos por lo más básico y el otro gran ingrediente de un té: el agua. Igual que ocurre con el café, descuidar este punto nos lleva irremediablemente a un mal resultado. «En determinadas regiones, el agua del grifo es adecuada, pero en muchas otras es muy dura y no es recomendada para preparar el té. Ante la duda, el agua filtrada o el agua embotellada de baja mineralización son las que nos garantizan la mejor expresión de cualquier té», nos explica.

Cómo calentarla

¿Quieres hacer llorar a la Reina de Inglaterra? En ese caso, calienta el agua en el microondas. O, peor aún, coloca la bolsita de té en agua fría y mete todo al microondas. Como venganza por lo de Gibraltar puede estar bien, pero si queremos tomar una buena taza de té, mejor usar un hervidor de agua eléctrico. No cuestan demasiado y puede tener muchas utilidades en la cocina. Puestos a elegir, Bisogno nos recomienda uno con termómetro para conocer exactamente la temperatura del agua.

Ojo a la temperatura…

Y es que, efectivamente, no neceitamos agua hirviendo a 100 grados sino que la mayoría de tés requieren agua sobre los 80 grados. De ahí la importancia de tener siempre a mano un hervidor con termómetro incorporado o un termómetro de cocina para controlar la temperatura. Con práctica sabremos verlo casi a ojo pero, para empezar, mejor no arriesgar.

…Y al tiempo de infusionado

Poner agua hirviendo es uno de los errores más habituales. El otro es dejar el té infusionando y olvidarnos del tema. Mal. Cada variedad de té requiere una temperatura de agua y un tiempo concreto, así que toma nota de esta tabla que nos da Victoria Bisogno:

● Para el té blanco: 75 a 85 ºC / 3 a 5 minutos
● Para el té verde y amarillo: 70 a 80 ºC / 1 a 2 minutos
● Para el té azul (oolong): 75 – 95 ºC / 5 minutos
● Para el té negro (rojo): 75 – 90 ºC / 3 a 4 minutos
● Para el té Puerh cocido: 95 ºC / 5 min

En el caso de las bolsitas de té, requieren tiempos mucho más cortos, de entre 30 y 50 segundos.

Respecto a la cantidad, con las bolsitas no hay problema. En el caso del té a granel se suele medir por hebras, pero la cantidad suele ser de unos dos gramos para preparar una taza.

¿Azúcar y leche?

Momento del típico debate purista sobre lo que se puede o no echarle al té. Igual que con el café, lo suyo es tomarlo sin nada. Pero eso -nos explica la experta en la materia- es aplicable solo si se trata de una cata, si no, que cada uno lo tome como prefiera. Con azúcar, con un poco de leche, limón, miel… «Hasta con whisky, si te gusta», bromea.

Cómo conservarlo

Sorpresa, el té no dura eternamente. Tiene su fecha de consumo preferente así que es aconsejable usarlo antes para que no pierda cualidades de aroma y sabor que, en este caso, son fundamentales. El tiempo variará dependiendo de si es una mezcla o un té sin agregados, así que mejor preguntarlo al compralo.

En todo caso, una vez en casa «el té debe estar conservado en un lugar fresco, lejos de fuentes de calor como la cocina, y es fundamental que no reciba luz de forma directa, ya que esta daña el producto».

¿Y para el té frío?

Ahora que se acercan el verano y el calor apetece empezar a pensar en tés fríos. ¿Alguna variedad que funcione especialmente bien para estas preparaciones? «Las variedades de té negro y té verde se adaptan muy bien a infusiones frías. En el caso de té negro, recomiendo mezclarlo con rodajas de naranja y clavo de olor. Y en el caso del té verde, con rodajas de limón y jengibre o bien con piña y pepino», recomienda la experta en tés.

Prueba los blends

«Los blends son el camino más fácil para encontrar sabores y aromas agradables y a la vez familiares», nos recomienda cuando le preguntamos por alguna variedad para inciarse en el mundo del té. ¿Y qué es un blend? Se trata de una mezcla de té con frutas, hierbas, especias, flores y esencias, que se comercializan ya listos o que podemos preparar en casa.

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