Moda - Marc Jacobs reinventa el glamour

Moda – Marc Jacobs reinventa el glamour

La colección de Marc Jacobs presentada en Nueva York, Primavera 2019, es como un ramo de flores de formas generosas y colores atractivos. Las formas onduladas de los volantes y las caracolas se inspiran en los pétalos de especies exóticas como las orquídeas o sofisticadas como el lilium o el agérato, y las plumas de colores recuerdan a las partes reproductivas de las flores.

Jacobs tinta con tonos intensos de naranja y rosa tanto en mate como en brillo.

Toda la propuesta desprende un aroma de sensualidad y osadía que no eclipsa la parte técnica donde el modista ha experimentado sin miedo. Jacobs domina los patrones con maestría, moldeando a su antojo formas caprichosas, lo mismo que hace la naturaleza.

Su colección es un audaz ejercicio de costura con el que, de nuevo, rinde homenaje a las agujas que engrandecieron la moda en los años 80 y 90 del siglo XX, como Yves Saint Laurent, Christian Lacroix o Emanuel Ungaro. Un trabajo que dignifica el oficio y reinventa el glamur que ahora parece haber sido expulsado de las pasarelas por un estilo demasiado casual, demasiado deportivo y demasiado urbano.

Las plumas aportan sensualidad a la propuesta de Jacobs.

Igual que en la colección anterior, un trabajo maravilloso del que todavía se habla, Jacobs apuesta por la exageración, sobredimensionando las siluetas, agrandando algunos patrones, potenciando los hombros y subiendo el talle de los pantalones. Y todo para empoderar a la mujer, construyendo una imagen fuerte, robusta.

Los cinturones flor en tamaño gigante y los tocados que velan el rostro de las modelos refuerzan esa imagen de poder y fortaleza tan relacionada con la moda de la década de los 80.

Los patrones y volantes se sobredimensionan en la propuesta de Marc Jacobs.

Destaca la paleta cromática por su contención. Los tonos pastel, que arrasan esta temporada tanto en la moda como en la decoración, son los preferidos del modisto que también utiliza tonos neutros y los eternos blancos y negros.

Rosas, verdes, amarillos y gris pasan con soltura del acabado mate al brillo metalizado, casi siempre en tonos lisos aunque Jacobs decora algunas prendas con coquetos topos, cuadros bicolor difuminados o aplicaciones de hojas en contraste de color.

Jacobs rinde homenaje a los modistos de los 80 y 90.

Trajes en tweed que hacen un guiño al Chanel de Karl Lagerfeld contrastan con un discreto y recatado trench que contrasta con el aire sensual de los jerséis mini y los vestidos lenceros. Una mezcla interesantes que aporta teatralidad y a veces un aire dramático.

Nueva York pliega su pasarela de la mano de Rihanna, honor que antes tenía Jacobs. El neoyorquino, de 55 años, comenzó su desfile con hora y media de retraso y se dice que lo hizo para ensombrecer el de la cantante de Barbados. Algo que llegó a impacientar a Anna Wintour, directora de Vogue USA, que se levantó para manejar la situación con su teléfono.

Michael Kors apuesta por la diversidad y se inspira en el mundo del surf.

Antes se pudo ver la propuesta Michael Kors que apuesta por el color y los estampados de aire surfero para una colección que aboga por la diversidad y que reinterpreta el espíritu hippy de finales de los 60 y principios de los 70 del siglo XX. Sobre la pasarela destacaron Gigi y Bella Hadid, Mayowa Nichols, Joan Smalls y la famosa modelo de tallas grandes Ashley Graham, que debuta así en la Nueva York Fashion Week.

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