Mejores padres por ley

Foto: Shutterestock

Solo he estado una vez en Noruega y no sé qué me sorprendió más, si comprobar que nunca se terminaba de hacer de noche (era junio) o ver la cantidad de hombres jóvenes tomando cafés a media mañana mientras se hacían cargo de sus bebés. Allí hace mucho que está totalmente asumido que en los primeros meses de vida de los niños el padre y la madre se turnan para cuidarlos, estirando al máximo los permisos de maternidad y paternidad.

Cierto es que ni siquiera en los países nórdicos se ha logrado la corresponsabilidad perfecta y las madres siguen haciendo uso mayoritario de las semanas de libre disposición. Pero eso no quita para que los padres estén implicados en la crianza. La clave es el permiso de paternidad intransferible, es decir, unas semanas que el padre pierde si no hace uso de ellas.

En esa línea parece ser que va el nuevo permiso que va a aprobar el Gobierno (que se irá implantando de manera paulatina hasta las 16 semanas en 2021 empezando por los funcionarios y empleados públicos). Como cuenta hoy muy bien Rafael J. Álvarez la idea es acabar con ‘el modelo tradicional’. ¿En qué consiste este modelo? Os lo voy a resumir: a día de hoy el peso de la maternidad recae, literalmente, sobre la madre, que es (como demuestran, sin lugar a dudas, las estadísticas) quien se coge todas las semanas de maternidad, las excedencias y las reducciones de jornada, la que modifica sus planes de carrera profesional, la que renuncia, la que rechaza ascensos y la que cobra menos, y básicamente, quitando honrosísimas excepciones, la que se hace cargo de la criatura desde que nace hasta que empieza su vida adulta, con todo lo que eso supone.

La única manera de evitar que la maternidad siga penalizando la carrera de las españolas es implicando a los padres. Que ellos también tengan que ausentarse del trabajo para cuidar de sus hijos.

Dice mi hermano -implicadísimo padre de tres hijos, al mejor estilo noruego- que hay muchos hombres que no están ni dispuestos ni preparados para hacerse cargo en solitario de sus retoños. Pues tendrán que estarlo. Hacerse a la idea de que se van a quedar en casa cambiando pañales y preparando biberones. Solos ante el peligro. Eso sí que va a ser una inmersión total en la crianza, algo que el actual permiso de paternidad (cinco semanas tomadas inmediatamente tras el nacimiento y con la madre en casa, cuando no también con la suegra) no permite.

Y es que como dicen muy bien en la PPIINA (Plataforma por los permisos iguales e intransferibles de nacimiento y adopción): “Necesitamos que los hombres se queden solos al cargo del bebé durante los primeros meses, que dejen de ser espectadores o ayudantes para convertirse en protagonistas de los cuidados”.

Este país ya ha aprobado hace no tanto leyes que mejoraron radicalmente nuestras vidas cambiando costumbres que parecían inmutables y grabadas a fuego en nuestra idiosincrasia, como aquella de fumar en todas partes o la de ir en el coche apiñados y sin cinturón (grabada tengo la imagen de mi madre viajando en el asiento de delante con mi hermano pequeño en brazos). Así que ahora toca aprender a ser mejores padres. Por ley.

Isabel García Zarza

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