Museo Louvre: Exposición de arte saqueado por nazis, pero ¿es ahí donde debería estar? – Arte

Exposición de arte saqueado por nazis, pero ¿es ahí donde debería estar? – A primera vista, no queda claro por qué los responsables del Louvre decidieron atestar 31 pinturas en dos salas pequeñas. Hay paisajes holandeses junto a retratos alemanes y las representaciones de banquetes, de ruinas romanas y de un niñito con una cabra parece que chocan.

Exposición de arte saqueado por nazis, pero ¿es ahí donde debería estar?

Lo que tienen en común estas obras no es el estilo, la escuela ni el tema, sino una historia peculiar. Todas fueron saqueadas o compradas por los ocupantes alemanes durante la Segunda Guerra Mundial; después las recuperaron y las trajeron de vuelta a Francia cuando terminó el conflicto.

Aunque Francia ha devuelto decenas de miles de obras de arte robadas y otros objetos a sus dueños legítimos, muchas siguen huérfanas, entre ellas estas pinturas que hasta hace poco estaban colgadas en los espacios regulares de exposición del museo; solo había un pequeño texto aclaratorio en sus placas descriptivas.

“Nos pareció que si no creábamos un espacio permanente, haríamos las cosas como en el pasado”, dijo Sébastien Allard, director del Departamento de Pinturas del Louvre, que abrió un espacio en diciembre dedicado a las obras saqueadas. Aunque a menudo se sospecha que los museos quieren quedarse con las obras, dijo Allard, “nuestra meta evidentemente es devolver todo lo que podamos”.

Aunque alabaron su intención, los críticos dicen que las nuevas salas representan una oportunidad desperdiciada porque no hacen mucho por ampliar la búsqueda de los propietarios o los herederos legítimos de las pinturas.

“Los museos han pasado por una revolución cultural”, dijo Corinne Bouchoux, una exsenadora que en 2013 escribió un informe sobre el manejo por parte de Francia de las obras de arte que fueron saqueadas. “Hemos pasado de una era donde estas pinturas estaban ocultas u olvidadas a una en la que se acepta su historia”.

“Sin embargo, para las pinturas que con seguridad sabemos que fueron objeto de rapiña, la verdadera pregunta es: ¿qué se está haciendo para encontrar a los herederos?”, agregó.

Se calcula que, tan solo en Francia, 100.000 objetos fueron saqueados por los nazis o vendidos bajo coacción y transferidos a Alemania —pinturas, pero también dibujos, esculturas y antigüedades—. Muchos habían pertenecido a familias judías cuyos hogares también fueron allanados durante la ocupación nazi o que se vieron obligadas a vender arte para sobrevivir o escapar del país.

De 1945 a 1949, más de 61.000 de esos objetos fueron devueltos a Francia y cerca de 45.000 fueron reclamados por sus propietarios. Muchas de las piezas que quedaron abandonadas se vendieron en subastas.

Sin embargo, el Estado francés conservó 2143 de ellas; incluso en la actualidad, los expertos dicen que no está claro cómo se eligieron. El gobierno las puso en un inventario llamado Musées Nationaux Récupération, o MNR, y se las encomendó a los museos. El Louvre tiene 807 de esas pinturas.

Poco más de cien objetos saqueados, entre ellos cerca de cincuenta pinturas, se han devuelto a sus propietarios o herederos legítimos desde la década de los cincuenta, después de la primera ola de restituciones. Las autoridades francesas reconocen que el ritmo es lento.

“Durante mucho tiempo, la administración solo esperó que los beneficiarios reclamaran las obras de arte”, dijo Thierry Bajou, un curador del Ministerio de Cultura que trabaja con un pequeño equipo para identificar los orígenes del arte saqueado revisando las colecciones y los archivos del museo y buscando marcas, notas o etiquetas en el reverso de las pinturas. “Ahora, intentamos estudiar el origen de las obras e identificar a quién se las quitaron en ese entonces”.

Entre las autoridades que colaboran con esa iniciativa están los museos, los Ministerios de Cultura y Asuntos Exteriores y la Comisión para la Compensación de Víctimas de Despojo, que se estableció en 1999 para examinar los reclamos de indemnizaciones que hicieron las víctimas de las leyes antisemíticas de Francia durante la guerra

Sébastien Allard, director del Departamento de Pinturas del Louvre, ha creado un espacio permanente para el arte robado, pero los críticos afirman que esa iniciativa no aporta mucho al proceso de encontrar a los dueños legítimos de las obras.

En 2015, el gobierno francés también llegó a un acuerdo con una organización nacional de genealogistas para ayudar a rastrear a los herederos de las familias despojadas.

No obstante, los funcionarios franceses dicen que el trabajo está lleno de obstáculos, entre ellos el hecho de que algunas galerías de arte se rehúsan a abrir sus archivos de tiempos de guerra. Aunque los nazis despojaron a algunas familias de sus posesiones, otros se vieron obligados a vender sus pinturas, lo cual implica que la transacción inicial puede parecer legítima e involucrar a varios intermediarios.

“Tenemos la responsabilidad de darle la pintura correcta a la persona adecuada”, dijo Vincent Delieuvin, un curador del Louvre que supervisa las pinturas saqueadas o vendidas a la fuerza. Dijo que los museos hacían su mejor esfuerzo por rastrear la historia de sus pinturas, pero que, en muchos casos, solo las familias podían proporcionar pruebas de que una de las obras era suya.

En 2004 se publicó un catálogo oficial del inventario del MNR y hay una detallada base de datos en internet, con el nombre de Rose Valland, una integrante de la Resistencia francesa que llevó un libro de registro de los robos nazis.

Los curadores del Louvre dicen que las nuevas salas de exposición son otro paso en la iniciativa para que la información de las obras de arte saqueadas sea más accesible al público y a las víctimas o sus herederos.

Sin embargo, Emmanuelle Polack, una historiadora de arte que hizo su tesis doctoral acerca del mercado de arte parisino bajo la ocupación nazi, señaló que el texto aclaratorio en las salas de exposición no decía que la mayoría de las obras saqueadas pertenecía a familias judías.

Las placas debajo de las pinturas tampoco explican dónde y cómo fueron encontradas en Alemania, como el retrato del siglo XIX de dos hermanas realizado por Jacques Augustin Pajou que se llevó el ministro de Relaciones Exteriores del régimen nazi Joachim von Ribbentrop.

Allard, el curador del Louvre, reconoció que las placas y un letrero existente eran “insuficientes”, pero dijo que el museo planeaba colocar un cartel más grande en la entrada de las salas. También mencionó que el Louvre buscará maneras de animar a los visitantes a utilizar sus teléfonos inteligentes para hacer búsquedas en la base de datos Rose Valland.

Aun así, Polack dijo que el Louvre había desperdiciado una gran oportunidad para crear un espacio interactivo o educativo que los visitantes pudieran buscar, en vez de simplemente toparse accidentalmente con las salas mientras buscan La mona lisa.

“Lo interesante es su historia, el hecho de que le pertenecieron a alguien, que se las llevaron a Alemania y después fueron devueltas”, dijo Polack acerca de las pinturas. Su interés especial, añadió, no está en las cualidades estéticas.

“Les quitaron su contexto histórico y por eso no se puede entender la necesidad de devolverlas”, añadió. “Fueron testigos de una historia que debe ser contada”.

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