IEVENN
España

Pedro Sánchez no se fía de Pablo Iglesias porque «no controla ni su partido»

Cinco entrevistas cara a cara y horas de conversaciones telefónicas no han servido para que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias avancen ni un milímetro hacia el punto de partida de un entendimiento mínimo que podría desencallar la investidura del presidente del Gobierno. Ambos líderes políticos han sido muy sinceros el uno con el otro en todos sus encuentros, han puesto sus argumentos encima de la mesa sin paños calientes, han querido desesperadamente convencer al interlocutor, han intentado entender las razones mutuas y han utilizado sus mejores recursos dialécticos y políticos. Pero nada de eso les ha servido a ninguno de los dos para lograr que el otro ceda en sus posiciones.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias hablan lenguajes distintos, habitan en realidades diferentes y transitan por caminos paralelos que, de momento, no tienen punto de encuentro. Pedro Sánchez habla como presidente del Gobierno en funciones desde la responsabilidad institucional. Pablo Iglesias habla como líder de un partido a la baja que aspiró a todo y ahora quiere -legítimamente- sacar petróleo político de sus 42 escaños.

Pedro Sánchez habla como el ganador de las elecciones que cree tener derecho a imponer su jerarquía y el liderazgo que le otorgaron los españoles en las urnas. Pablo Iglesias habla desde la dignidad de una fuerza política cuyos votos son imprescindibles para la investidura, una vez fracasado el intento de que Ciudadanos o el PP faciliten la elección de Sánchez como presidente.

Pedro Sánchez quiere que se respete la prerrogativa del presidente de nombrar a sus ministros. Pablo Iglesias quiere que se respete su firme decisión de incorporarse a un Gobierno de coalición como líder del partido cuyos votos necesita Sánchez y considera humillantes las líneas rojas. Pablo Iglesias juega a aplazar la investidura a septiembre y Pedro Sánchez intenta que sea en julio. Las razones que ambos se han expuesto cara a cara en las cinco entrevistas y en las conversaciones telefónicas son profundas, apelan a principios, lo cual dificulta la llegada a un punto medio, que es el final de cualquier negociación política.

Escenario ante un hipotético 155

A estas alturas, ya nadie puede negar que el obstáculo fundamental para un acuerdo de investidura es la presencia de Pablo Iglesias en el hipotético futuro Consejo de Ministros de Pedro Sánchez. El líder de Unidas Podemos considera una ofensa a su dignidad -y a la de su partido- el veto que el presidente pone a su persona. Iglesias le ha transmitido a Sánchez que como ministro sería totalmente leal al presidente y que está dispuesto a asumir la disciplina del Gobierno. El presidente en funciones lo ve de otra manera y así se lo ha dicho a su interlocutor. «Pablo Iglesias no puede cumplir el compromiso de lealtad que exige el funcionamiento de un Gobierno porque no controla a su partido, tiene discrepancias en su propia organización. Las posiciones políticas de Podemos son totalmente incompatibles con las del PSOE en cuestiones de Estado y él no podría impedir que ante un agravamiento de la crisis en Cataluña, después de la sentencia, dirigentes como Jaume Asens o Gerardo Pissarello expresen su opinión favorable a las tesis independentistas», aseguran fuentes próximas al presidente del Gobierno. En sus encuentros y conversaciones, Sánchez le ha recordado a Iglesias que Unidas Podemos habla de «presos políticos» y que, ante una hipotética aplicación del 155 -que el presidente no desea, pero tampoco descarta- el hipotético ministro Iglesias nunca podría estar de acuerdo con esa medida.

Aquí los socialistas recuerdan las muchas complicaciones que ha sufrido la colaboración entre ambas fuerzas políticas en los meses de Gobierno tras la moción de censura. Desde la decisión de Podemos de reventar el Pacto de Toledo hasta el voto en contra en la Mesa del Congreso a la suspensión de los diputados independentistas. El líder socialista no considera verosímil la idea de que un Iglesias ministro de Vivienda, o de Comercio, o de cualquier otra cartera, se fuera a limitar a hablar en público de asuntos propios de su departamento. Tampoco le parece una opción razonable al jefe del Ejecutivo la idea expresada por Iglesias de que si el Gobierno de coalición no funciona, el presidente pueda destituir a los ministros de Podemos. Eso conduciría, explican los colaboradores de Sánchez, a una convocatoria anticipada de elecciones en cuestión de meses. «El escenario sería: o elecciones en noviembre o elecciones el año que viene».

Pedro Sánchez apela a su responsabilidad como presidente del Gobierno y a las funciones que le adjudica la Constitución para rechazar la imposición de nombres para incorporarse al Consejo de Ministros. «El presidente no se puede permitir el lujo de tener un Gobierno paralizado por las contradicciones y con permanentes tensiones internas. El presidente tiene la obligación de ser el último responsable de la conformación de su Consejo de Ministros, no se le puede negar la facultad de nombrar a su equipo, es quien tiene que decidir sobre los nombramientos porque es a quien los ciudadanos van a exigir las responsabilidades. Iglesias está planteando un imposible. Ya no es que quiera un Gobierno con ministros de Podemos, es que quiere entrar él. España necesita un Gobierno fuerte y cohesionado. No nos podemos permitir fisuras, sobre todo en el momento trascendental e histórico de una sentencia del Supremo que puede tener consecuencias graves en la cuestión catalana», aseguran fuentes de La Moncloa.

Preocupado e inquieto

A una semana de su cita con su investidura como presidente del Gobierno que aún no tiene resuelta, un Pedro Sánchez preocupado e inquieto se ha dado unos días de plazo para meditar sobre cuáles pueden ser sus próximos movimientos para desencallar la situación. La convocatoria de la consulta interna de Unidas Podemos, con la que Sánchez se desayunó el viernes sin que Iglesias le hubiera avisado, desconcertó y enfadó a La Moncloa. Tanto la convocatoria como las preguntas, que Sánchez considera teledirigidas para que triunfen las tesis de Pablo Iglesias. La convocatoria se produjo horas después de que el líder socialista se abriera a la posibilidad de incorporar al Gobierno a ministros vinculados con Unidas Podemos. Lo cual, en opinión de La Moncloa, es una forma de cortocircuitar la negociación en marcha. Por ello, el presidente del Gobierno incluso podría variar su última oferta hacia Podemos. Un elemento más que abona la posibilidad cierta de que se llegue al debate de investidura en situación de bloqueo absoluto.

El presidente en funciones, a la vez que se abrió a la posibilidad de incorporar a ministros de Unidas Podemos que no incluyan a los líderes más visibles de esa formación, aseguró que contemplaba «todos los escenarios». Y en ese «todos los escenarios», se vuelve a incluir al PP, partido que ha permanecido bastante al margen de las negociaciones para la investidura. En su última reunión con Pablo Casado, Pedro Sánchez le planteó la posibilidad de una abstención de los diputados del PP para solventar el bloqueo y permitir la formación de Gobierno. Aunque la respuesta del líder de los populares fue negativa, el presidente en funciones no descarta que «in extremis», una vez que se vaya acercando el día D sin posibilidades de acuerdo con Unidas Podemos y ante unas elecciones inevitables, el PP varíe su posición y se abra a siquiera considerar la idea de abstenerse.

La dirección socialista cree que cuando avance el calendario hacia una posible investidura frustrada, aumentará la presión ambiental sobre el PP para que acabe el bloqueo, recordando que los socialistas dejaron gobernar a Mariano Rajoy, aún poniendo en grave peligro la unidad del PSOE. Una hipótesis sustentada en el análisis de que al PP no le interesarían unas elecciones en estas circunstancias, ni aunque pudieran lograr un puñado de escaños más en el Congreso, ya que el resultado podría volver a abrir el debate sobre el liderazgo de Pablo Casado. Debate que hoy en día no está en cuestión dentro del Partido Popular.

Lo que Pedro Sánchez sí ha comenzado a hacer es explicarse en una ronda por los medios de comunicación para aclarar ante los ciudadanos su posición política de cara a la investidura y las razones de fondo que pesan en sus decisiones en la negociación con Pablo Iglesias.

PLAZOS: ¿Julio o septiembre?

Pablo Iglesias especula acerca de una segunda investidura en septiembre si fracasa la convocada para el lunes 22. Sánchez no quiere ni oír hablar de esa posibilidad, ya que el mandato del Rey expira el día de la segunda votación, triunfe o fracase el candidato. A partir de ahí comienza el plazo de dos meses para que Felipe VI convoque elecciones.

No hay previsión constitucional que obligue al Rey a hacer otra ronda, salvo que haya un aspirante con opciones. Como sucedió en 2016. Tras una investidura fallida en agosto, la decisión del Comité Federal del PSOE, el 24 de octubre, de abstenerse en segunda votación desbloqueó la elección de Rajoy.

Demanda Argentina a España por los subtes

Candela Mazzone

Cómo será la exhumación de Franco, paso a paso

Medios

Marlaska avisa de que el Parlament puede incurrir en «desobediencia al Constitucional, como mínimo»

Medios

Natalia, una niña con fallo intestinal, a chicos de Primaria: «Gracias por dejarme explicaros lo que es vivir como yo»

Medios

Me tomaré una copa – Manuel Povea

Manuel Povea

Pedro Sánchez, a Torra: “Ya que anda con llamadas, que llame a la convivencia y haga un rechazo de la violencia»

Medios

Los disturbios en Cataluña dejan paso a los globos de pintura

Medios

Muere el doctor Eduardo Vela, el único juzgado en España por el caso de bebés robados

Medios

El juez deja en libertad a diez de los detenidos en los altercados del sábado en Madrid

Medios

El Ministerio de Sanidad financiará a partir de noviembre tratamientos para la fibrosis quística

Medios

El hijo de Tejero como oficiante, el féretro a hombros, el helicoptero… así será la exhumación de Franco

Medios

Este es el radar más multón de España: 40.000 sanciones al año

Medios

Dejar Comentario