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Personas que lideran – Manuel Povea

Foto Mike Krzyzewski

Alguien escribió: “Están los líderes y están las personas que lideran. Los líderes actúan bajo el manto del poder. Las personas que lideran son los que nos inspiran. No les seguimos porque lo tengamos que hacer, sino porque deseamos hacerlo”. Personalmente eliminaría la primera acepción del Diccionario; la sustituiría por otra cualquiera: representante, responsable, jefazo…porque líder para mí sólo es el que lidera.

Personas que lideran

En un grupo – equipos deportivos, de ventas, empresariales, etc -, el  verdadero liderazgo tiene que hacer mejores a los demás miembros del mismo. Creo que no es tanto la idea de un líder al que seguir, sino más bien en representar la consistencia en la que ese grupo se apoye.

Durante mucho tiempo, se ha visualizado al líder en una imagen poética que aunaba prestancia física, discurso atractivo y talento individual. Como entrenador, pronto se aprende que nuestro liderazgo no consiste en arrastrar seguidores, sino en convertir a nuestros jugadores en motores que hagan funcionar al equipo. Por supuesto, somos responsables de marcar el camino, establecer rutinas y diseñar planes… pero nuestro liderazgo es efectivo, si y sólo si, nuestros jugadores entregan su energía y su talento de forma autónoma a la causa común. Dentro del grupo es necesario que existan  también líderes entre sus iguales. De nuevo, estos líderes no tienen necesariamente que coincidir con los más talentosos – tampoco lo contrario – pero creo que están más basados en otros valores.

El líder debe traer consistencia al grupo

Es fácil reconocer la habilidad técnica, o el talento – que no es lo mismo, por cierto – y es sencillo dejarnos llevar por esas destrezas y entender que los equipos dependen de esas estrellas. Pero el líder debe traer consistencia al grupo; mantener el rumbo ante las adversidades, enderezarlo frente a los vaivenes que se sufran. Como en un navío, donde el mejor casco, las mejores velas o las mejores condiciones climatológicas, no sirven de nada si se rompe el timón.

Mucho se habla de liderazgo en los últimos tiempos, precisamente quizás porque se va tomando conciencia de la necesidad de disponer de personas que lideren; y en todas esas exposiciones se detallan largas listas de cualidades que un líder necesita poseer. Seguro que todas y cada una de ellas son importantes; sin embargo, tanto para el entrenador como para los líderes internos, existe una cualidad que valoro muy por encima de cualquier otra: la humildad.

La humildad es la cualidad que nos permite aceptar los errores propios, lo que ayuda a entender mejor el de los otros. Es lo que te permite reflexionar con honestidad real para encontrar soluciones. Pero sobre todo es necesaria para ayudar a que los demás puedan brillar, porque sólo cuando uno se da a los otros, es que alcanza la autoridad moral para exigir. Ese respeto que emana de los líderes, viene casi siempre dado por su capacidad previa para ser humildes.

El verdadero líder no requiere estar bajo los focos; su éxito llega a través del triunfo de los que le rodean. No abundan los que pueden ejercer exitosamente ese papel.

Manuel Povea

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