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¿Qué fue La Garduña? La organización secreta española toma el protagonismo en la segunda temporada de La Peste

Si estás leyendo esto es muy probable que te haya picado la curiosidad de conocer qué fue La Garduña y por qué está asociada a la segunda temporada de La Peste, recién estrenada en Movistar+. Aunque existen dudas sobre su existencia, puesto que faltan referencias porque presuntamente sus miembros actuaron sin dejar huellas, la serie nos invita a acercarnos a esta organización secreta española y sus conexiones con el poder.

La producción creada por Rafael Cobos y Alberto Rodríguez, que combina magistralmente los tintes mitad históricos y mitad ficticios, entra en una nueva etapa aprovechándose del salto temporal de cinco años y, sobre todo, de que la leyenda envuelve el misterio en cuanto a la presencia de la citada mafia sanguinaria que mantiene el suspense en esta entretenida historia de época.

La Garduña, la supuesta sociedad secreta criminal que operó en España y sus colonias entre los siglos XV y XIX, hace acto de presencia hacia el final del primer episodio aunque se hace referencia a ella mucho antes. A pesar de que este arranque puede pecar de lento, es una especie de epílogo para sentar no sólo las bases de quién es quién entre el sur español y el Nuevo Mundo sino también para descubrir una de las historias épicas secretas más interesantes.

¿CUÁL FUE LA INFLUENCIA DE LA GARDUÑA?

La Garduña toma el mismo nombre del animal depredador nocturno de la familia Mustelidae, un mamífero que vive en bosques y zonas montañosas de Europa y que se dedica a cazar animales domésticos así como a saquear gallineros. Se cree que esta organización se fundó en Toledo en 1412 tras la unión de varias bandas que, excusándose en colaborar con la Inquisición, extorsionaban, asaltaban y robaban en las casas de musulmanes y judíos. Aunque es prácticamente imposible conocer el número total de afiliados que tuvo esta sociedad, las crónicas de la época cifran hasta 26.000 miembros, entre hombres, mujeres y niños.

El hecho de que se incorpore en la luminosa trama de la segunda temporada de La Peste tiene respuesta sencilla ya que La Garduña estableció su sede en Sevilla porque en esta ciudad se produjo el auge de la industria de lujo: allí iban a parar las perlas, gemas, esmeraldas, oro y plata de la recién conquistada América.

En cuanto a su estructura, esta organización expeditiva se inspiró en las cofradías religiosas para operar con impunidad, manteniendo una cúpula formada por un directorio secreto de altos protectores. A éstos únicamente tenía acceso un personaje de alta condición social (Hermano Mayor o Gran Maestre) que manejaba los hilos y que tenía a sus órdenes a diversos capataces. Un extorsionador que en La Peste está interpretado por Luis Callejo quien con su personaje Conrado, acompañado de un séquito de carroñeros y fraudulentos, deja claro que hará lo que sea para que la rueda criminal siga su curso. A su vez estos capataces dirigían a los punteadores (asesinos o matones) y a los floreadores (ladrones). Por debajo están los postulantes, que servían como ayudantes y aspiraban a ser considerados como los dos anteriores, y por último se encuentran los fuelles- también conocidos como aprendices-, toda una red insertada en los distintos ámbitos de la ciudad como soplones (espías) o sirenas (prostitutas), cuya finalidad era dar informaciones a los grados superiores para que pudieran organizar las actividades delictivas. En este sentido, lo más llamativo es que La Garduña extendió sus tentáculos y entre los afiliados, así como colaboradores, se encontraban gobernadores, jueces, alcaldes y hasta directores de prisión. Se entiende que la traición de todos ellos a dichas normas no escritas se pagaba con la vida.

Como digo, la sociedad carecía de documentos escritos, aunque se cuenta que la vanidad de sus últimos maestres les habría llevado a escribir el llamado Libro Mayor donde narraban sus actividades criminales en tono heroico. El ejemplar habría sido descubierto en 1821 en la casa de Francisco Cortina, un personaje influyente de la sociedad hispalense de la época, tras ser arrestado bajo acusación de asesinato por el oficial Manuel de Cuendías.​ El hallazgo del dicho manuscrito llegó a servir como prueba en el juicio por el que fueron condenados a muerte tanto el citado Hermano Mayor como otros miembros de La Garduña, ejecutados públicamente en la Plaza Mayor de Sevilla (actual plaza de San Francisco) el 25 de noviembre de 1822.

Sin embargo, un incendio en la Audiencia de Sevilla en 1918 acabó con este libro que posiblemente contenía pruebas fehacientes sobre la existencia de esta sociedad de malhechores a la que aparentemente se hizo referencia en algunas novelas picarescas del Siglo de Oro como Rinconete y Cortadillo de Miguel de Cervantes, donde el personaje de Monipodio, jefe de un gremio de ladrones, podría estar inspirado en alguien real que el escritor tuvo la oportunidad de conocer cuando estuvo en la cárcel.

A pesar de que éste sería el fin de la sociedad secreta, para la que todos sus miembros tenían en común un tatuaje en la palma de la mano formado por tres puntos, como se recoge en la serie, existe una teoría relacionada con su influencia posterior. Salta a la vista que el poder, extensión y complejidad organizativa de La Garduña es comparable al de las grandes mafias modernas. De hecho, las leyendas populares han sugerido que este entramado criminal fue el origen de muchas sociedades posteriores. Cabe prestar atención al relato sobre tres hermanos españoles (Osso, Mastrosso y Carcagnosso) que supuestamente fueron miembros de la poderosa hermandad y que son los fundadores de la Cosa Nostra, la ‘Ndrangheta y la Camorra napolitana, organizaciones criminales mafiosas que habrían calcado las reglas sociales y el código de La Garduña. Y que al parecer estos tres caballeros, procedentes de Toledo, se vieron obligados a huir a Italia en el siglo XV tras vengar con sangre el honor de su hermana violada y allí fundaron las citadas estructuras clandestinas.

LA RECONVERSIÓN DE LA PESTE

La Peste aterrizó en la plataforma de pago en 2018 como una de las propuestas más ambiciosas capaz de recrear la Sevilla del siglo XVI. Fue una temporada oscura, que funcionaba como metáfora a la crisis. El presupuesto para los seis primeros episodios, diez millones de euros, no era precisamente moco de pavo ya que nos encontramos ante la serie española más cara hasta el momento. Una ficción con cifras de récord en nuestro país que sigue la línea de las series más costosas de la historia como Juego de Tronos, The Crown, The Big Bang Theory, Urgencias o Boardwalk Empire (esta última con más de 18 millones de dólares por su piloto).

La Peste no es una producción cómoda para el gran público. Aunque mantiene intacto su espíritu, la segunda temporada se renueva por completo convirtiéndose en una trepidante serie de aventuras histórica que añade en su hilo protagonista a La Garduña. En este sentido, las diferencias con la primera tanda de capítulos son notables, Movistar+ ha recogido el guante de las críticas y ha mejorado con una narración de fondo muy solvente que deja atrás la pesadumbre que nos hizo dudar de la primera tanda en la que la dificultad de visionado por la oscuridad reinante fue uno de los temas de corrillo, una polémica similar a la que se produjo con La larga noche, episodio de la octava temporada de Juego de Tronos. Ahora decimos adiós a la oscuridad, sin embargo nos adentramos en una Sevilla igualmente tenebrosa.

Y es que La Peste: La mano de la Garduña tiene mayor ritmo porque apuesta por la acción en una segunda tanda donde la prosperidad oculta el verdadero mal que aqueja a Sevilla. Así, se aleja de la enfermedad bubónica que da nombre a la serie (y que asoló al pueblo en el inicio de la misma), y da paso al reflejo del crimen organizado y la corrupción en los distintos estratos. El peso de la recién estrenada segunda temporada recae especialmente en el descubrimiento del citado entramado criminal, fomentando la rumorología en torno a la existencia de esta organización que, a día de hoy, aún sigue siendo discutida. Además la crudeza del relato, que nos muestra lo poco que valía una vida en esa época, presta especial atención a la prostitución que representa a las mujeres como meras víctimas en manos de la mafia. En esta trama cobrará mayor relevancia Teresa, el personaje central femenino de la primera temporada asumido por Patricia López Arnaiz, que descubre la presencia de esta sociedad secreta que trata a las féminas como simples objetos, carentes de libertad.

Cabe recordar que La Peste también tuvo que hacer frente en la primera temporada a críticas por la vocalización de los intérpretes. Los espectadores por aquel entonces calificaban de incomprensible el habla andaluz, una cuestión que dificultaba a la hora de seguir los diálogos aunque realmente pretendía contribuir a la ambientación y dotar de naturalidad la historia. Pues bien, en esta nueva tanda no se caldeará tanto el ambiente ni habrá que pedir subtítulos, ya que la ficción da un paso adelante dejando a un lado los prejuicios y compartiendo una historia más coral y con más personajes.

Aunque por razones obvias la segunda temporada contará con las ausencias de Paco León y Manuel Solo, el protagonista indiscutible seguirá siendo Pablo Molinero en el papel de Mateo, quien tras casi perder la vida en el Nuevo Mundo -y convivir con indígenas-, regresa a la ciudad por un aviso de Teresa. Y es que Sergio Castellanos, Valerio en la ficción, está amenazado de muerte por La Garduña y se ayudará de un rufián infiltrado, Baeza, que es encarnado por Jesús Carroza y que en esta temporada cobra mayor relevancia por su relación con Escalante, personaje asumido por Claudia Salas, una prostituta que es expulsada de la Mancebía (donde ejercía la prostitución), porque padece sífilis. Cabe destacar además la incorporación de Federico Aguado (uno de los actores clave en la ficción Mar de plástico) interpretando a Pontecorvo, el nuevo asistente de la ciudad que tiene como misión introducirse en los bajos fondos y doblegar a la sociedad secreta.

La segunda temporada de La Peste está disponible a partir de este 15 de noviembre en Movistar+ y, ya adelanto, que nadie que haya seguido la primera se va a sentir defraudado con la segunda puesto que logra dialogar con nuestro presente y sacar vergüenzas que lamentablemente se han mantenido intactas hasta la fecha. Así que, aunque llegues tarde, merece la pena que descubras cómo en los seis nuevos episodios se desentierra a una Garduña que había sido reducida al mundo de las especulaciones. Pero nada más lejos de la realidad: la mafia y el poder (casi) siempre van de la mano.

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