IEVENN
Internacional

¿Qué me hace buen entrenador? – Manuel Povea

Michael Jordan – Dean Smith, foto

Habíamos arriesgado contratando un novato, capitán defensivo de su equipo universitario, sin saber qué rendimiento ofrecería en ataque. Su capacidad de trabajo y de adaptación le ayudaron a aportar cada semana más, acabando por ser uno de los pivots más importantes de la liga. Con él ganamos la Copa.

En la temporada siguiente coincidimos de nuevo en otro equipo, al que yo me incorporaba a mitad de la temporada, debido a una serie de circunstancias que en otra ocasión contaré. Se jugaba un partido eliminatorio y estábamos muy perdidos aquel día. No encontrábamos la manera de jugar mejor, y yo le exigía a él más que a nadie, en la equivocada idea de que nuestra confianza me daba la licencia para hacerlo. En un momento determinado, el jugador se acercó, y con mucho respeto, casi como el niño que implora que le revoquen un castigo, me espetó: “¡coach, me estás machacando, cuando lo que necesito es tu ayuda!” Perdimos aquel partido, por supuesto, y más adelante ganamos el campeonato de Liga. Dos títulos, en dos años, en dos equipos diferentes… como él mismo me decía en la celebración, nuestro éxito iba de la mano. Bonitos recuerdos.

“¡Coach, me estás machacando, cuando lo que necesito es tu ayuda!”

Pero mi reflexión va sobre aquella derrota y su frase. Aquella noche aprendí la que fue una de las lecciones que considero más importantes para mí como entrenador: entender quiénes son los que juegan y nuestra responsabilidad en ayudarles a ganar.

Inmersos en la vorágine de la competición, en nuestro esfuerzo por organizar la estrategia apropiada o la defensa mejor, a veces olvidamos que nosotros no jugamos. Nosotros decidimos, sí, damos o quitamos minutos, pero es el jugador el que tiene que ejecutar, tomar decisiones y acertar en su gesto en muy pocos segundos. Es su parte del trabajo – o de su aprendizaje, en formación – y el nuestro es ayudarles en esa tarea.

¿Cuántas veces el entrenador se desespera y exige al jugador en lugar de aportarle? En un pasaje de “La Bruja de Portobello”, de Paulo Coelho, la viajera pregunta “¿Por qué es tan importante la paciencia?” a lo que el maestro responde “porque nos ayuda a prestar atención”. Recomiendo esta razón como la primera para obligarnos a no perderla.

Bajo la idea de mantener la paciencia, está el concepto de Humildad. Quien me conoce ya sabe que considero que la falta de humildad suele estar detrás de la mayoría de los problemas que se producen, y que el ejercicio de la misma, suele estar presente en la mayor parte de las soluciones. La figura del entrenador ya conlleva una autoridad en sí misma, de manera que puede coexistir con la humildad. No requiere de refuerzos, salvo que el propio entrenador dude de su capacidad. En esa falta de confianza nace entonces una necesidad de autoritarismo que en nada ayuda a liderar, a dirigir y sobre todo a inspirar.

Con el paso del tiempo, uno va entendiendo que la exigencia no está reñida con ser humilde; o que ser humilde no implica falta de autoridad. Todo ello reside en lo que somos.

Cuidando más lo que somos, mejoramos en lo que hacemos.

Manuel Povea

¿Qué me hace buen entrenador? - Manuel Povea
Kareem Abdul-Jabbar – John Wooden

6 June 1944 – The Light of Dawn – Inglés

IEVENN

Violencia sexual como arma de guerra – Español

IEVENN

El fin de la Segunda Guerra Mundial

IEVENN

Convivir con Michael Jordan – Manuel Povea

Manuel Povea

Cómo afecta COVID-19 en el Mundo

IEVENN

Se Buscan Líderes – Manuel Povea

Manuel Povea

Coach, ¿qué haces con tu tiempo? – Manuel Povea

Manuel Povea

Héroes precarios o cómo el Gobierno humilla a los MIR

Javier Bustos

Cuándo éramos rebeldes

Javier Bustos

Cómo sobreviven los probres en Estados Unidos

IEVENN

Jóvenes y tiradores – Manuel Povea

Manuel Povea

¿Qué es 22 Days Nutrition?

Nicole Moscovich

Dejar Comentario