Rubi, el ayudante de Tito Vilanova que triunfa en el Espanyol

Rubi y Tito Vilanova posan como entrenadores del Barcelona. fcbarcelona.es

El conjunto perico suma sus mejores números desde 2010 y está a dos puntos del líder de LaLiga, el Sevilla

Joan Francesc Ferrer ‘Rubi’ (Barcelona, 1970) vive su mejor etapa como entrenador al frente del Espanyol. Precisamente en el club perico comenzó su aventura en los banquillos. En 2005 se hizo cargo del filial y logró el ascenso a Segunda División B. Su experiencia como técnico llamó la atención, primero de Pep Guardiola y más tarde de Tito Vilanova, ambos al frente del Barcelona. Los dos trataron de convencer a Rubi para unirse a sus respectivos cuerpos técnicos, pero el de Vilasar de Mar ansiaba triunfar como primer entrenador.

En 2012, a pesar de la insistencia de Tito, Rubi se decantó por el banquillo del Girona en Segunda División. Era su debut como entrenador en el fútbol profesional. El conjunto catalán finalizó la temporada en cuarta posición y disputó el play-off de ascenso, siendo eliminado por el Almería. Tras esta experiencia, Vilanova volvió a llamar a su puerta y Rubi aceptó el reto, el mayor de su carrera.

Ambos entrenadores se juntaron, por fin, en el cuerpo técnico del Barça. Pero su aventura apenas duró una semana. Tito Vilanova recayó del cáncer de parótida que había sufrido meses antes y tuvo que abandonar su cargo de entrenador. El anhelo de Rubi de trabajar junto a Tito se esfumó. Casi un año después, el gerundense falleció tras no superar su enfermedad. El mundo del fútbol acudió en masa a su funeral. Entre los asistentes se podía ver a un Rubi visiblemente afectado.

Primera experiencia en Primera

En 2015 debutó en los banquillos de LaLiga. Se hizo cargo del Levante a finales de octubre, tras la destitución de Lucas Alcaraz. La misión era difícil. El equipo era colista y solo había logrado una victoria en diez jornadas. El técnico no logró la salvación y el Levante prescindió de sus servicios. Tuvo que esperar hasta enero de 2017 para volver a estar al frente de otro banquillo. Fue en el Sporting de Gijón, también en posiciones de descenso. Los fantasmas de Levante regresaron. Rubi volvió a descender a Segunda División.

Tras su pesadilla en los banquillos de LaLiga, decidió afrontar un nuevo reto, esta vez en Segunda División en el Huesca. Y fue allí donde comenzó a reivindicarse. El club blaugrana, con uno de los presupuestos más bajos, se convirtió en la revelación. Logró el ascenso a Primera División por primera vez en su historia. Su sobresaliente papel le volvió a abrir las puertas de un equipo de la máxima categoría, en esta ocasión en el Espanyol.

“Entrenar al Espanyol es un sueño cumplido”, dijo Rubi en su presentación. Ahora es la afición perica la que está viviendo ese sueño. Porque su equipo está firmando sus mejores números desde 2010, cuando Mauricio Pochettino mandaba en el banquillo. No solo los números ilusionan. Los pericos miran la clasificación y se frotan los ojos. Catorce puntos (cuatro victorias, dos empates y dos derrotas), a dos del liderato que ocupa el Sevilla de Pablo Machín. Para más ‘inri’ el RCDE Stadium, tras cuatro partidos, puede presumir de pleno de victorias.

No solo los aficionados se ilusionan con el proyecto de Rubi. Algunas leyendas espanyolistas como Luis García (siete temporadas en el club para sumar un total de 260 partidos) se han deshecho en elogios ante el juego del equipo. “El Espanyol se está haciendo respetar. La gente sabe que es un equipo potente. Ojalá siga el sueño y continuemos disfrutando, porque seguro que podemos conseguir algo bonito”, confiesa el ahora jugador del KAS Eupen belga.

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