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Salud: alimentación y ejercicio físico

Por Desirée Sánchez

Alimentación y ejercicio físico – Puede que piense que con realizar una dieta basta para ganar en salud y regular su peso, pero ¿es esta una buena fórmula realmente?

Aquellos que han realizado dietas de adelgazamiento sabrán que una vez que se consigue llegar al peso objetivo y se cambia el tipo de alimentación, es normal volver a ganar esos temidos kilos de más. Entrar en un círculo vicioso basado en un ritmo de  ‘dieta – descanso – dieta – descanso’ conlleva ciertos riesgos para la salud, ya que, por lo general, tras el abandono de los ‘buenos hábitos’, regular el peso corporal y evitar recuperar la grasa, se vuelve un reto complicado.

Alimentación, ejercicio físico y salud

Estudios demuestran que los cambios cíclicos de peso – sobre todo cuando estos son superiores a 4 o 5 kilos- producen el llamado “Efecto yo-yo”, que incrementa de forma significativa el riesgo de mortalidad, potenciando la posibilidad de padecer una cardiopatía isquémica y serias enfermedades como pueden ser distintos tipos de cáncer.

Por otro lado, ha quedado demostrado en múltiples ocasiones que la mejor forma de perder peso es combinando ejercicio físico y una alimentación equilibrada. Con respecto a esta afirmación, los mejores hábitos de nutrición son aquellos en los que no se restringe ningún tipo de alimento y en los que prima el consumo de hidratos de carbono, asociados a una menor ingesta de calorías a causa de un mayor contenido en fibra y agua.

No es recomendable seguir una dieta estricta, sólo mejorar los hábitos de alimentación

Del mismo modo, el ejercicio físico es un factor de extrema importancia a la hora de mantener un peso adecuado y mejorar la salud.

Según apuntan numerosos estudios, las personas con una baja actividad física tienen un 64% más de probabilidades de sufrir un ataque cardíaco.

Además, la reducción de la mortalidad se ha relacionado con la actividad física reciente, más que la pasada, siempre que esta sea continuada y no se abandone. Este dato da a entender que nunca es tarde para empezar a hacer ejercicio.

Del mismo modo, se ha demostrado que hacer deporte tres veces por semana es suficiente para mejorar nuestra salud física y mental. De hecho, las personas que realizan ejercicio durante un mayor número de días, no obtienen mayores beneficios.

El poder del ejercicio físico en el cuerpo y la mente humana es más que sorprendente. Tanto es así, que el deporte, es reconocido como el mejor psicofármaco natural, por lo que las personas que no lo practican, tienden a tener conductas más negativas. De hecho, un 12% de los casos de ansiedad y depresión se asocian a estilos de vida sedentarios.

Pero el deporte no es solo un aliado contra los pensamientos negativos. El ejercicio físico también ayuda a acabar con el insomnio (si se padece), y, practicarlo a últimas horas de la tarde,  ayuda a mejorar los estados psicológicos de relajación y por lo tanto a conciliar el sueño, sobre todo si se trata de un deporte acuático en la que la temperatura del medio tiende a ser elevada.

Debemos recordar que el peso por sí mismo no es un buen predictor de salud, ya que hace tiempo que este quedó desbancado por el Índice de Masa Corporal (IMC), que ofrece medidas más precisas.

Si siente curiosidad por saber en qué punto se encuentra, el IMC se calcula de la siguiente forma:

IMC = Peso en kg / (Altura en m)2

Los baremos son los siguientes:

  • 18.5-24.9… Peso normal
  • 25-26.9… Sobrepeso grado I
  • 27-29.9… Sobrepeso grado II
  • 30-34.9… Obesidad grado I
  • 35-39.9… Obesidad grado II
  • >40… Obesidad mórbida

Además, no solo se debe atender a los datos numéricos. Para conocer bien el estado de salud de un individuo, es importante tener en cuenta la distribución de la grasa en el cuerpo.

La acumulación de grasa en el abdomen, por ejemplo, es la que tiene mayor riesgo para la salud. Estudios demuestran que las personas con concentración de grasa en esta zona son más propensas psicológica, neuroendocrina y cardiovascularmente a sufrir estrés, que las personas con distribución de grasa en las caderas.

Además, una mayor proporción de grasa en el abdomen aumenta la probabilidad de tener los lípidos desajustados y, el caso de las mujeres, incrementa también el riesgo de cáncer de mama.

Por lo tanto, según los datos aportados, queda en evidencia los efectos negativos causados por una combinación de falta de ejercicio físico y una mala alimentación, en la que se incluye el seguimiento de dietas continuadas, que pueden acarrear serios problemas de salud física y mental.

Las herramientas para frenar esto y remediarlo están al alcance de todos.

Intentar alcanzar un buen estado de salud físico y mental a través de una alimentación completa, variada y equilibrada, así como realizar un poco de ejercicio físico, es siempre una apuesta segura.

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