Santiago Posteguillo: “A los hombres también nos interesa recuperar a mujeres olvidadas de la Historia”

El escritor Santiago Posteguillo (Valencia, 1967) confiesa que cada vez le interesan más los personajes femeninos porque la historia “está escrita por los hombres” y cuenta los hechos desde su punto de vista, escamoteando la voz de mujeres importantes. Una injusticia de siglos que emerge a la luz en su última novela histórica, que coincide con la ola feminista que sacude el mundo.

La biografía de la catedrática británica Barbara Levick le situó tras la pista de la carismática emperatriz romana Julia Domna (192 d.C.). Su inteligencia, astucia, y capacidad para prever los movimientos de sus enemigos engancharon al autor valenciano. La dirigente de la Antigua Roma le ha reportado al novelista múltiples alegrías. Con Yo, Julia se ha alzado con el Premio Planeta 2018, que recién publicado esta semana ya ha sido reeditado.

Santiago Posteguillo – Premio Planeta 2018 – 15/10/18

“La retroactividad es importante. La idea es que si recuperamos estos personajes femeninos el vacío no es tan grande ya que ha habido muchas mujeres relevantes pero no se cuenta en los libros de Historia (…) También me parece interesante que el rescate venga de la mano de un escritor, que se vea que también hay hombres que estamos interesados en esto. Que no es solo una cuestión femenina”, explica Posteguillo en una entrevista para RTVE.es.

Julia, rechazada como extranjera por su origen sirio, estaba casada con Septimio Severo, uno de los gobernadores más poderosos de Roma. La joven augusta influyó para crear una gran dinastía y salió adelante en un mundo de hombres alcanzando unas cotas de poder inéditas para una mujer en Roma, en la línea de grandes personalidades femeninas como la célebre reina Cleopatra de Egipto o Cornelia, la hija de Escipión el Africano, en el Imperio romano.

Ha habido mujeres muy influyentes pero no aparecen en los libros de Historia

“Ella no se autoimponía limitaciones e iba a por sus objetivos. En su propia defensa inicia una lucha por la supervivencia que es el todo o nada. La mujer en Roma aun estando por debajo del hombre tenía unos cuantos derechos-como el aborto, el divorcio o mantener el control económico sobre el patrimonio familiar – explica- aunque de estos derechos no se le admitía saltar a la esfera pública y ese es lo que Julia decide hacer, y por eso estaba muy mal vista por el establishment romano”.

Yo, Julia sigue la estela de las adictivas novelas del filólogo y lingüista: entretenimiento, ritmo, lenguaje casi cinematográfico y gotas de misterio, apuntalado por una detallada base histórica, con numerosos pies de página explicativos, que aporta tras una minuciosa documentación.

Un arduo trabajo de investigación: “Tuve que rascar el doble al ser una mujer”

Santiago Posteguillo relata que en el caso de la protagonista al ser mujer encontró el escollo de la escasez de datos y tuvo que “rascar el doble”. Ilustra con una anécdota, que encontró en la sección de libros raros de la Universidad de Cambridge la única obra de ficción, para más inri en verso, que existe sobre la emperatriz y le proporcionaron un ejemplar con la catalogación equivocada. “Me pregunté, cuántos años han pasado sin que saquen este libro. Es olvido, sobre olvido, sobre olvido”, se queja.

La Antigua Roma es el elemento natural en el que se mueve con soltura este profesor de la Facultad Jaume I de Castellón, y aclara rotundo que no piensa abandonar la docencia a pesar del éxito de sus publicaciones, que aguardan ansiosos sus seguidores con los que suele mantener continuo feed back. El ascenso arrancó con su primera- y voluminosa- trilogía sobre Publio Cornelio Escipión, y le acompaña desde entonces con sus relatos sobre Trajano. El ganador del Planeta concibe la novela histórica como herramienta divulgativa de calado, que aproxima a sus lectores a los clásicos: filósofos, escritores o médicos como el célebre cirujano Galeno que aparece en un papel central en Yo, Julia.

“El imperio Romano hay que estudiarlo mucho para no repetir sus errores pero hay algunos aciertos notables. Tenemos una unidad administrativa que se llama Unión Europea y que tiene ahora muchas tensiones centrífugas. Solo la tenemos desde hace unos decenios y es posible porque esto ya existió. Fue fue el Imperio romano y supieron mantenerlo mil años, ¿deberíamos aprender algo, no?”.

Ayanta Barilli: “Quería romper la maldición de las mujeres de mi familia”

Roma como escenario y los personajes femeninos son los puntos en común entre la obra del ganador y de la finalista del Premio Planeta, que ha recibido la escritora y periodista Ayanta Barilli (Roma, 1969) por Un mar violeta oscuro. Un emocionante puzle en la que ha reconstruido la vida de parte de las mujeres de su familia. Lo ha hecho a través de notas, diarios y documentos, además de entrevistas con los últimos testigos de la saga.

La novelista arrancó la escritura de forma sui generis. Empezó el libro por el último capítulo, que completó de un tirón, porque “lo único que tenía claro era donde quería llegar”. Para la autora fue una especie de catarsis que suponía “romper de alguna forma la maldición familiar” de tres mujeres fuertes y modernas, pero con un destino trágico marcado por la opresión, el machismo y el maltrato.

A la bisabuela Elvira, la abuela Ángela, y a su propia madre, Caterina, les une como un fatídico hilo invisible la elección de los hombres equivocados y el cáncer de mama-todas eran amazonas a las que les faltaba un pecho-, apunta Ayanta Barilli sobre un clan poblado de artistas y escritores, en un libro que cuenta “un recorrido universal por la historia de las mujeres del siglo XX”.

La escritora y periodista Ayanta Barilli Arduino Vannucchi

La narración see remonta al siglo XIX con el drama de Elvira, universitaria y culta pero “gran perdedora”. Su antepasada fue internada en un manicomio por las artimañas legales de su esposo al que apodaban Belcebú. “Vive en un momento que es muy difícil que gane porque las mujeres que iban avanzadas a su tiempo, implicaba unas renuncias que ahora no es imposible ni imaginar y una fuerza excesiva”.

Otro personaje entrañable es la nonna (abuela) Ángela, que sacó adelante a sus dos hijas en mitad de una guerra, levantó su propio negocio y aguantó las infidelidades continuas de su marido, y que relataba a su nieta unos cuentos mágicos que “me salvaron la vida”. La escritora asegura que la génesis de Un mar violeta oscuro fue la vida de su propia madre, Caterina, que murió cuando ella tenía nueve años, en una historia sobria pero desde las entrañas que es un tributo a la maternidad.

“Me di cuenta de que la única manera de estar con ella y con mis muertas era escribir y me ha encantado estar cinco años haciéndolo. Me he sentido muy acompañada en un diálogo permanente, leyendo todos sus escritos”, señala la finalista que es hija del escritor Fernando Sánchez Dragó (ganador del Planeta en 1992 por La prueba del laberinto).

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