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España

Terrorismo | Un guardia civil identificó a Josu Ternera tras 15 días de rastreo a ciegas

Terrorismo

Los agentes interceptaron una comunicación con un contacto del etarra sobre una cita en un hospital

Detienen a Josu Ternera en Francia

La Guardia Civil puso este jueves el último clavo simbólico al ataúd, también simbólico, de ETA. Hace mucho tiempo que la organización terrorista fue derrotada operativamente por el Estado. Lo fue mucho antes de que intentara salvar los muebles en mayo del año pasado con una declaración de disolución en la que se reivindicaba y que no mereció ni siquiera ser tratada en serio. Pero quedaba la espina clavada de que uno de sus mayores dirigentes de todos los tiempos -el último general, según su propia nomenclatura- hubiera logrado permanecer huido, o aparentemente huido, durante 17 años.

Esa situación de impunidad acabó hoy, poco después de las 7.00 horas, cuando un guardia civil señaló a un tipo llamativamente delgado en el aparcamiento del hospital de la localidad francesa de Sallanches. Sus compañeros de la DGSI francesa confirmaron que se trataba de Josu Urrutikoetxea, Josu Ternera, ex jefe etarra, ex parlamentario, terrorista cruel hasta el fin de sus días, y le detuvieron a él y a un hombre que le hacía de conductor y que le había estado cobijando en un pueblecito llamado Saint Nicolas de Véroce, cerca de la frontera con Suiza.

Podría decirse que la operación Infancia Robada empezó en 2002, cuando el Tribunal Supremo ordenó la detención del etarra cuando era diputado del Parlamento vasco, por su responsabilidad en el atentado en 1987 contra la Casa Cuartel de Zaragoza en el que fueron asesinadas 11 personas, seis de ellas menores, y este escapó. La Guardia Civil nunca dejó de buscarle y el nombre del despliegue es un homenaje a aquellos niños muertos. Pero, estrictamente, la persecución se inició hace 15 días.

Josu Ternera siempre ha sido cauteloso. De hecho, algunos expertos sostienen que, como terrorista veterano, se había provisto de una red personal de conocidos al margen de la organización para seguir viviendo en su sistema paralelo de seguridad. No mantenía contacto directo con sus familiares y el hecho de haber estado a punto de ser detenido tres veces en los últimos años todavía le había hecho más desconfiado. Utilizaba vías indirectas de comunicación. Pero hace dos semanas se supo que uno de sus contactos indirectos, que estaba siendo seguido, había comentado con otro algo relacionado con una cita en un hospital. Los agentes no sabían ni de quién se trataba ni el centro sanitario. Sólo tenían la zona, la fecha de la cita y la corazonada de que quizás podía tratarse de Ternera. Llevaban días desplegados por la zona y, en la madrugada de hoy, se concentraron especialmente en los hospitales de ese departamento de los Alpes. Hasta que le vieron no supieron que se trataba de él. La matrícula del coche en el que iba la situaron en Saint Nicolas. Al parecer, se hacía pasar por ciudadano venezolano.

El terrorista fue tratado en el hospital -hace años que se especula con que tiene cáncer- y después fue trasladado a Bonneville, donde se le iba a tomar declaración judicial.

arios policías trasladan a Josu Ternera, cubierto con una capucha.

Un irreductible

Josu Ternera empezó en ETA pintarrajeando los cementerios desde Basauri hasta Llodio. Participó en los robos perpetrados por la banda en sus inicios para financiarse y fue ascendiendo en el escalafón ayudado, paradójicamente, por el excelente trato que recibía por parte de las autoridades francesas. Estaba considerado allí un terrorista muy peligroso, pero se le concedía permiso de armas, tenía en Biarritz dos bares en los que daba el visto bueno a las captaciones y hasta disponía de dos topos dentro del PNV. Estuvo como responsable de los comandos, compartió con Antxon la jefatura del aparato político y estuvo al frente del aparato internacional. Tuvo puestos de relevancia durante la época más sangrienta de ETA.

Su actitud respecto a la negociación siempre fue inequívocamente irreductible. Fue él quien desdeñó la primera oferta realizada por Francia para dialogar y perdió de ese modo el santuario francés para la banda. Fue él quien expulsó a quienes mostraron su oposición al atentado de Hipercor en el que fueron asesinadas 21 personas. Y, probablemente, fue esa actitud la que provocó su primera detención en 1989, justo antes de los encuentros de Argel, después de que el ex secretario de Estado de Seguridad, Rafael Vera, se reuniese con dos de los abogados abertzales que los auspiciaban.

En el caso de la última negociación entre el Gobierno y la banda, en 2008, Ternera fue, con el enviado del Gobierno del PSOE, el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, un interlocutor soberbio e intransigente como siempre fue ETA. En la primera etapa los encuentros se produjeron en Ginebra con la mediación de la Henry Dunant. Eguiguren y el prófugo Ternera pactaron allí la intervención del presidente del Gobierno en el Congreso a partir de la cual los atentados pasaron a llamarse «accidentes», y el borrador del comunicado de ETA comprometiéndose a dejarlo. Por cierto que, en el primer texto, Ternera ni siquiera había incluido la palabra tregua.

La segunda parte tuvo lugar en un pueblecito de Oslo en el que Ternera desmentía los rumores sobre su enfermedad practicando deporte con disciplina militar.

En la última etapa de la negociación, cuando Txeroki le cambió por Thierry días antes del atentado en la T-4 en el que dos personas fueron asesinadas, ni abrió la boca. Una vez todo fracasó por la intransigencia de ETA y ambos fueron detenidos, él asesoró al nuevo jefe, David Pla, que en Oslo esperaba a que el nuevo Gobierno de Rajoy tratase a ETA como a un igual. Su postura fue tan irreal que hasta Noruega acabó expulsándolos. También Pla fue detenido.

Tras años de huidas y chivatazos, fue su voz la que leyó el comunicado que echó el cierre a la banda. Hasta la Henry Dunant consiguió encontrarle para hacerle leer un texto que le gustara. Un texto en el que la banda desintegrada admitía hipócritamente errores que le atribuía al Estado y sólo se disculpaba con un tercio de sus víctimas. Su última palabra.

Causas pendientes

Atentado en Zaragoza. El Juzgado Central de Instrucción 2 le procesó por 11 asesinatos y 88 frustrados tras el atentado con coche bomba contra una casa cuartel de la Guardia Civil, en 1987.

Asesinato de un empresario. El Juzgado Central 1 le abrió una causa por el asesinato de Luis María Hergueta Guinea, directivo de la empresa Michelín, en 1980.

Caso de las ‘herriko tabernas’. El Juzgado Central 5 tiene abierta una causa contra ‘Josu Ternera’ por delito de integración en organización terrorista, en el marco de la investigación de la financiación de ETA.

Delito de lesa humanidad. El Juzgado Central 3 ordenó en 2015 su detención e ingreso en prisión tras procesarle por un delito de lesa humanidad en relación con delitos de asesinatos.

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