Turquía compartió grabaciones del asesinato de Khashoggi con EEUU, Francia, Reino Unido y Arabia Saudi

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan ha declarado que compartió las grabaciones sobre el asesinato del periodista saudí, Khashoggi. “Hemos dado los registros a Arabia Saudí, a Estados Unidos, a Alemania, a Francia, al Reino Unido. Se los dimos a todos. Ellos han escuchado las conversaciones, ellos saben. No hay que darle tantas vueltas”.

Las investigaciones turcas han desvelado la llegada a Estambul de un equipo de 15 agentes saudíes, el mismo día que Khashoggi fue asesinado en el consulado de su país. Es lo que ha asegurado Erdogan, en rueda de prensa, antes de partir hacia París para conmemorar el armisticio de la Primera Guerra Mundial.

“Saben quién es el asesino”, dice Erdogan

“No tenemos documentos, no hay hallazgos, pero hay información. Estas 15 personas, con toda certeza, saben tanto quién es el asesino, como dónde se llevó el cuerpo“, ha declarado Erdogan. “Las autoridades sauditas deberían tener éxito al hacerles hablar”. También ha señalado que solicitó la extradición de los sospechosos sin ningún éxito. “El asesino está entre esos 15. No hay que buscar en otro sitio”, ha remarcado.

Turquía y Arabia Saudita han abierto investigaciones sobre el asesinato, pero existe una considerable desconfianza entre las autoridades de estos dos países rivales. Según Riad, el cadáver se entregó a un “colaborador local” y ha insistido en que se aclare quién es y si realmente existe.

Erdogan ha dicho que Turquía ha conseguido que Riad envíe a Estambul a su fiscal jefe para reunirse con su colega turco, pero se ha quejado de que el único resultado de este encuentro ha sido una invitación para que el fiscal viaje a Arabia Saudí. “¿Qué tendría que hacer nuestro fiscal allí? El lugar del crimen está aquí. Hay que hablar aquí. Hasta el cónsul se ha ido. No tiene sentido ir alargando las cosas de esta manera”, ha insistido el mandatario turco.

El sí es, no es de Arabia Saudí

Khashoggi, colaborador del Washington Post, fue asesinado el 2 de octubre en el consulado de Arabia Saudí en Estambul, al que acudió para realizar los trámites necesarios para casarse. Los indicios apuntan a que le asesinaron inmediatamente y le trocearon cuando aún estaba vivo

Después de negar los hechos y sostener que el periodista salió del consulado por su propio pie, las autoridades saudíes terminaron afirmando que Khashoggi fue asesinado durante una operación “no autorizada” por Riad.

En una columna publicada el 2 de noviembre por el Washington Post, el presidente Erdogan acusó a “los más altos niveles” del Gobierno de Riad de ordenar la ejecución, aunque excluyó al rey. Si el líder turco tiene cuidado de no nombrar directamente a un culpable, la prensa turca cercana al poder y los funcionarios turcos, que hablan bajo condición de anonimato, han continuado involucrando al Príncipe heredero Mohammed bin Salman.

Troceado  vivo

A fines de octubre, la oficina del fiscal de Estambul afirmó que el periodista, crítico del poder de Ryad, había sido asesinado apenas ingresó al consulado y su cuerpo fue troceado cuando aún estaba vivo. Yasin Aktay, un asesor de Erdogan, ha indicado que el cuerpo fue cortado para disolverlo con mayor facilidad. El diario oficialista Sabah ha revelado que el cuerpo del editorialista fue arrojado por las tuberías después de ser disuelto.

Según Sabah, el examen de las muestras tomadas en las tuberías de la residencia del cónsul saudí en Estambul -muy cerca del consulado- ha desvelado la existencia de ácido. Respecto a este asunto, Erdogan ha declarado que Turquía “no tiene documentos ni hallazgos sobre el difunto Khashoggi”.

Durante este viaje a París, Erdogan puede reunirse con Donald Trump con quien tuvo una conversación telefónica “poco antes” de la conferencia de prensa en la que ha desvelado la entrega de grabaciones. Trump y Erdogan han mantenido varias conversaciones telefónicas sobre el asesinato de Jamal Khashoggi, quien se exilió en los Estados Unidos en 2017.

Washington está presionando a Ryad para que aclare el caso, pero parece dar el beneficio de la duda a Mohammed bin Salman, un poderoso aliado de Estados Unidos en el Medio Oriente.

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